En entrevista, Ebrard Casaubon calificó de conservadora, de las elites mexicanas de finales del siglo XX y principios del XXI, la estrategia que se aplica en materia de desarrollo social, que ahora tiene a México al borde del precipicio.
Con base en las cifras del análisis de la Coneval, agregó: Eso quiere decir que se ha mantenido o incluso agudizado la concentración del ingreso, con lo cual es impensable que pueda haber algún ritmo de crecimiento mayor o una posible prosperidad que vaya corrigiendo esa mala distribución del ingreso en un plazo razonable.
De acuerdo con el Coneval, 10 por ciento de la población que percibe mayores ingresos en el país se mantiene con 39.3 por ciento del producto nacional, mientras el número de mexicanos en pobreza patrimonial pasó de 46.1 millones a 50.6 millones entre 2006 y 2008.
En este contexto, el jefe de Gobierno del Distrito Federal advirtió que en estos momentos sería grave error abrir el sector energético y aumentar los ingresos fiscales del Estado con el gravamen más regresivo de todos: el impuesto al valor agregado (IVA), ya que se haría más pobres a los que de por sí ya son muy pobres, porque se cobrará lo mismo al que tiene 2 por ciento de la riqueza nacional que al que tiene 40 por ciento.
Enfatizó que en educación estamos en el estancamiento y prácticamente se está desmantelando el aparato de seguridad social. “No hay posibilidad de desarrollo para México si no cambiamos esto; la tesis de la derecha siempre ha sido: ‘tengamos la riqueza y luego se ve cómo la distribuimos’. En eso llevamos muchas décadas, es una discusión de los años 40”.
Ebrard manifestó que está sorprendido porque, a pesar de las cifras contundentes, el tema se convirtió en una nota más, cuando es un problema de fondo.
Habría que exigir cuentas a una Secretaría de Desarrollo Social desastrosa; si la estrategia estuviera reduciendo la pobreza, sería otra cosa.
.Sostuvo que los cambios no se realizarán porque yo lo diga; debe darse una lucha que vaya más allá de los gobiernos estatales, en la que se planteé una estrategia nacional diferente que a corto plazo gane apoyo social. Por esa razón, hizo un llamado a los legisladores y los gobiernos de izquierda a luchar por ubicar en la agenda nacional el debate sobre el modelo de la globalización y cambiar la estrategia de desarrollo social.
Se debe organizar esta discusión en conjunto, desde las cámaras y los gobiernos locales, pero también desde las organizaciones sociales; para la izquierda esa discusión es fundamental; si no se da, el país no va a salir adelante”.
