La crisis económica es casi lo mismo. Se estudian gigantesco proyectos económicos, se meten en practica filosofías e inyecciones monetarias. Todos reciben sus ochavos, obvio, pero al final, luego de tantas clavadas, la economía se enferma y se vuelve inválida.
Los empresarios del mundo, pues, son los que siguen al científico. En el caso de la economía, son los que obedecen. El trabajador, pues, es el “voluntario” que vende su fuerza de trabajo. Sin trabajo y sin monedas no hay consumo. Todo es una pulpería moderna. Antes se trabajaba a cambio de mercaderías: hoy se labora por un par de lucas que sirven para retirar la mercadería.
Los científicos corrigen todo. Los economistas hacen lo mismo. En la prueba de remedios nuevos quedan miles y miles de seres humanos con enfermedades negativas: lo mismo sucede con la economía: miles y miles de trabajadores quedan en la calle.
Pero el optimismo de los chupasangres del “G-8” se consigue con una varita mágica y, abracadabra, declaran que la crisis tocó fondo.
“!Regio!” El FMI ya ha decidido. Chile y Brasil son los regalones. Los dos países más obedientes y fachos pueden saltar de alegría porque el crecimiento global será de 1,9 a 2, 5% para el 2010. Pero, bueno, Lula y la sra Bachelet tienen tema para abrazarse de felicidad. Sin embargo el desempleo sobrepasará los “210 millones” en todo el mundo.
Claro, en palabras mortales: la crisis ha tocado fondo; perfecto. Se sabe que los ahogados vuelven a la superficie. Ellos son muertos, obvio. Digamos crudamente: los que murieron en la crisis no volverán a revivir. Cierto que no es un G-8 que hace renacer los muertos… no se trata de reencarnaciones ni de milagros: el capital es como el nuevo remedio: el que resiste puede volver a sobrevivir.
Volviendo a los voluntarios y a los vendedores de la fuerza de trabajo, pues, no se olviden de una cosa: los empresarios no ponen el poto a disposición de los científicos; para ello necesitan de los infelices.
En fin. Los estudios de “Adimark Gfk , y Universidad Adolfo Ibañes, son buenos, de verdad, son regios, pero no tan serios para considerarlos el bienestar de los pobres sino que es el nuevo remedio para los empresarios del mundo.
(Nota: uno que otro dirá: puta la wea, el columnista no habla de los bancos. Y pa’ qué voy hablar de bancos, puh… si no veí que hablo de pobres y no de accionistas).
Godosky
