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Agosto 18, 2026

Licencia por puntos, alcohol y velocidad: “El poco fatal”

Antes de que se envíe al Congreso el proyecto que introducirá la “Licencia de Conductor por Puntos”, ya se escuchan voces reclamando porque se pretende sancionar con pérdida de puntos a quienes beben en “pequeñas cantidades”, o a los que conducen a exceso de velocidad en “pequeños márgenes”, más allá de lo autorizado.

cerveza sin el riesgo de perder parte de nuestros valiosos puntos, por cuanto es en quienes se desempeñan bajo la influencia de bajas cantidades de alcohol donde radica el mayor riesgo de la conducción en estado bebido. Quien bebe, por pequeña que sea la ingesta, no debe conducir.

No existen pautas para determinar qué cantidad de bebida es necesaria para alterar el comportamiento. Un mismo individuo, en distintos episodios, luego de similar ingestión, se ve afectado en diferente grado, lo que depende de muchos factores, tales como comida, estado de ánimo o cansancio, entre otros. La gran mayoría de quienes causan accidentes luego de beber sólo “un poco”, lo cual suele ser cierto, no reparan  en que el “poco” es suficiente para causar alteraciones psicofísicas que impiden actuar con acierto en un momento en el que los centímetros y las décimas de segundo de más o de menos son la diferencia entre la vida y la muerte. El problema masivo, no es el que se desempeña bajo ebriedad aguda, sino el que ha bebido “un poco”.

Es frecuente que se estime que beber moderadamente no impide conducir. “A mi no me va a pasar”; “Con un poco de trago conduzco mejor”; “Tengo buena cabeza y un traguito no me afecta”; “El del estribo no me hará mal”, son expresiones que se han escuchado con frecuencia antes de que quien las profiere muera o cause muerte en accidentes de tránsito. Se informa por Carabineros que en más del 50% de los accidentes participan conductores o peatones que han bebido. Muchos de ellos lo han hecho sin llegar a un estado de ebriedad manifiesta, pero han ingerido “el poco fatal”.
Algo similar ocurre con la velocidad. Un poco más de lo permitido es excitante y se cree que demuestra la calidad del conductor. Otro error. Los límites máximos de velocidad se basan en razones técnicas que consideran las características de la vía en circunstancias normales. Sobrepasarlos, aunque sea sólo “un poco”, será siempre crear un riesgo innecesario para nuestra propia integridad y para la de quienes tengan la mala suerte de encontrarse en la ruta del conductor “veloz”. 10 Kmh de exceso no aseguran llegar antes y aumentan considerablemente el riesgo de accidente.

Cuando los índices de accidentes en las carreteras y caminos no disminuyen, muriendo y quedando mutiladas gran cantidad de personas, es necesario recordar lo que dijo un diputado belga en el parlamento de su país, refiriéndose a los accidentes de tránsito: “Si en los establos murieran tantas vacas como mueren personas por una misma causa en las vías, estaríamos hablando de una epidemia”. Debe ponerse término de una vez a la permisibilidad y los conductores entender que “Conducir no es un derecho. Es un privilegio que sólo se entrega a quien respeta las normas”.

Leonardo Aravena Arredondo, Profesor de Derecho de la Universidad Central.