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Agosto 18, 2026

Violencia, denuncias y videos

“Alumbra, luz de lumbre” comienza diciendo Miguel Angel Asturias en su novela “El Señor Presidente”. Ahora, en una trama real sin aditamentos de ficción, es un video casero el que proyecta luces sobre las cúpulas del poder en Guatemala, al  anticipar un asesinato con evidentes  motivaciones políticas. 

Un asesinato por razones políticas anunciado por la propia víctima en video tiene a Guatemala en una conmoción social que amenaza seriamente su estabilidad institucional. Cuatro días antes de ser baleado el domingo último -mientras viajaba en bicicleta, el abogado de 47 años de edad Rodrigo Rosenberg grabó en casa de un periodista lo que sería su testamento. “Si ustedes están viendo este video –dijo- es porque lamentablemente fui asesinado por el Presidente República”.

El asunto no puede tomarse como una simple historia particular de denuncia y venganza y la conmoción que produjo no se debe sólo a que se culpe al Jefe de Estado. De episodios así está salpicada la historia latinoamericana y, en el caso de Guatemala, se trata de un país que vivió 36 años de conflicto político armado, hasta que en 1996 el gobierno de Alvaro Arzú firmó un acuerdo de paz con la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
 
El punto es que el Presidente actual no sólo fue elegido y ejerce democráticamente, sino que es el primer político de centroizquierda en obtener el triunfo en las urnas desde que Jacobo Arbenz fuera derrocado en 1954 por el coronel Castillo Armas, en un golpe organizado por la CIA estadounidense.
 
Y el drama es que ninguno de estos supuestos avances políticos ha logrado terminar con la violencia en este país que, con 13 millones de habitantes, registró el año pasado un promedio de 17 asesinatos diarios. Ahora no los cometen ni guerrilleros ni escuadrones de la muerte, sino narcotraficantes, delincuentes del crimen organizado o no, sicarios y femicidas. Alvaro Colom fue elegido hace más de un año con la promesa de terminar con esta situación de inseguridad generalizada, pero ella se ha agravado: hay en el presente más muertes violentas, munición y fusiles que durante la guerra que asoló al país entre las décadas ´60 y ´90 del siglo recién pasado, según estudios de organismos internacionales.
 
Uno de los principales factores que inciden en el elevado número de homicidios es la permisividad en la tenencia y uso de armas de fuego,  indicó Carlos Castresana, director de la Comisión Internacional contra la Impundad en Guatemala. Es decir, ya está situado en estas tierras el largo debate que se ha desarrollado con acritud en los EEUU y que en Guatemala no ha dado lugar a ningún avance, porque la iniciativa legal respectiva duerme en el Congreso, gracias a la presión de los intereses comerciales en juego. No existe límite al número de armas a tener por una persona, la que puede adquirir hasta 500 municiones semanales por calibre.
 
El desencanto lleva al temor y éste a la gente pensar que si nadie controla la delincuencia, lo mejor es armarse.
 
En este ambiente de criminalidad impune, Alvaro Colom, su señora y su secretario privado –directamente mencionados por el abogado Rosenberg en el video que estremeció a millares de telespectadores- tendrán que dar las explicaciones debidas, después que se sometan a las investigaciones independientes que exigen todos: desde la Premio Nóbel e la Paz Rigoberta Menchú hasta el ciudadano común, que ya no confía en la policía, los tribunales, el Parlamento ni los políticos ni tampoco en el Presidente de la República elegido democráticamente bajo el signo del progresismo.  
 
“Alumbra, luz de lumbre” comienza diciendo el Premio Nobel guatemalteco Miguel Angel Asturias en su novela “El Señor Presidente”. Ahora, en una trama real sin aditamentos de ficción, es un video casero el que proyecta luces sobre las cúpulas del poder en Guatemala, al anticipar un asesinato con evidentes  motivaciones políticas. 
 
hugomery@terra.cl