Con anterioridad, se reportó que en esos bombardeos del lunes y martes pasados contra viviendas de los poblados de Geraani y Ganj Abad, en el distrito de Bala Boluk, perdieron la vida 120 personas y fueron destruidas decenas de casas.
Esa masacre motivó quejas del gobierno de Afganistán y expresiones de preocupación del presidente Barack Obama y de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, aunque el Jefe del Pentágono, Robert Gates, de visita en Kabul intentó responsabilizar a los insurgentes.
Sin embargo, fuentes militares y medios de difusión como el New York Times y la cadena televisiva CNN indicaron que una investigación preliminar demostró que los bombardeos estadounidenses desde el aire causaron la muerte de civiles en el oeste de Afganistán.
El genocidio desató airadas protestas de los habitantes de la ciudad de Farah, capital homónima de la provincia, que se congregaron en la mezquita central donde corearon consignas contra las tropas estadounidenses y el gobierno afgano.
También, las tiendas cerraron sus puertas y manifestantes apedrearon la oficina del gobernador, donde las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra la multitud y ocasionaron varios heridos.
Un total de dos mil 118 personas perdieron la vida en 2008 a causa, en un 64 por ciento, de los ataques aéreos de Estados Unidos y la OTAN, de acuerdo con estadísticas de la ONU.
