Se sabe que el neofascismo anda promoviendo a Berlusconi como Presidente de la República Italiana. Bruno Vespa, con su programa, televisivo, Puerta a Puerta, es capaz de engatusarse hasta él mismo. Para muchos intelectuales italos el programa es inmundo. Es verdad que Bruno Vespa es un periodista ultra berlusconiano, y es hasta obsceno al decir que su último libro que presentará en Navidad es muy parecido a la Divina Comedia de Dante.
Cierto que la Mondadori, perteneciente a Berlusconi, le pública todos sus libros. En la cena, Bruno Vespa habla de su opera, toca el infierno y el purgatorio y el paraíso, para, luego preguntar a Berlusconi si él es el “paraíso.
Berlusconi es uno tipo que agarra papa en todo. También tiene la virtud de transformar cada cosa en capital. Es un tipo que no conoce la humildad. Es ofensivo, racista y sin escrúpulos. Los gringos no le perdonan la yayita, o el chiste de mal gusto que se tiró contra Obama. Tampoco en Argentina le perdonan el chiste que hizo sobre las víctimas del fascismo gaucho. En Italia le da de comunista a todos los que escriben contra de él.
Las palabras de Bruno Vespa le llegan como anillo al dedo. Eso de que él es el paraíso, lo llevó casi a tener un orgasmo político. “El paraíso es el gobierno actual”, responde con su pecho inflado que nos hace recordar a Mussolini en sus discursos en Roma.
En fin, Luli, la cena de Vespa, tocó el fondo, porque Berlusca llega hasta a sentirse el modelo del Padre Pio. “Olfatee aquí, Vespa: ¿no siente un hedor a Santidad?
Los periódicos, por suerte, uno los lee en los bares, porque cargar las caricaturas de un hombre que se cree el color celeste de los cielos, pues, ni para la basura son dignos.
