El reiterado silencio que he constatado que se produce luego de la lectura de la pregunta sometida a referendo, hace pensar que muchos de los que votaron por la opción “no”, nunca leyeron ni reflexionaron detenidamente sobre las implicancias democráticas de la consulta, dejándose llevar por prejuicios, suposiciones o malas informaciones.
Cuando los consultados sobre la pregunta del referendo han sido de nacionalidad Venezolana, estos coinciden en argumentar que no aceptan que el presidente Chávez sea reelegido, tema que si bien resulta una posibilidad real, no corresponde a lo indagado en el referendo.
Influenciados por los medios de comunicación y los líderes de oposición, parece que éstos electores no entendieron que lo que se aprobó el pasado 15 de febrero es la posibilidad de que tanto el presidente de la república, como cualquier otra persona en un cargo de elección popular pueda tener la opción de postularse al mismo cargo, dependiendo del voto popular la posibilidad final de que dichos postulantes puedan ser reelegidos.
Lo que al parecer le ocurre a los líderes de la oposición venezolana es que saben que el presidente Hugo Chávez no tiene rival en el actual escenario político, situación que puede cambiar en función de la calidad de la gestión gubernamental que le resta por ejercer.
En este contexto, resulta muy preocupante que uno de los más importantes e influyentes personeros de la oposición, como es el caso de Miguel Enrique Otero, actual director del diario El Nacional, uno de los periódicos opositores de circulación en todo el país, haya expresado recientemente, en una entrevista de Diciembre 2008, que no se puede vencer al presidente Chávez en elecciones, pero que existirían muchas opciones para sacarlo del poder.
El Sr. Otero, al igual que una parte significativa y vociferante de la dirigencia opositora al presidente Chávez, ha caído abierta y reiteradamente en el quebrantamiento de las normas del Estado de Derecho y en la incitación y participación directa en hechos de violencia. No resulta novedoso constatar, por ejemplo, que dirigentes de la oposición venezolana nunca anticiparon que aceptarían los resultados del referendo y que, muy por el contrario, hasta el mismo día de la votación organizaron ruedas de prensa y manifestaron con virulencia, y por diversos medios, que el referendo sería fraudulento, a pesar de la evidente transparencia del proceso.
Pareciera ser que muchos de los que votaron que “no” lo hicieron simplemente porque creen que la democracia es buena solamente cuando se elige a personas de su predilección. Muchos de los que votaron que “no” aparentemente piensan que si un gobernante no es de su tendencia de pensamiento éste puede ser retirado del poder por la fuerza o mediante medios ilícitos.
Por otra parte, también preocupa la percepción de que la mayor parte de la ciudadanía chilena, incluido el propio candidato presidencial de la Concertación de Partidos por la Democracia, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, coincida en pensar que el presidente Chávez es un dictador, sin contar con evidencias inobjetables de ello.
Sorprende además que parte de las personas que votaron que “no” el 15 de febrero en la Embajada de Venezuela en Chile, reconocibles por su conspicua participación como activistas de dicha tendencia, sean venezolanos nacionalizados ex – exiliados políticos de tendencia izquierdista, refugiados en Venezuela durante la dictadura militar de Pinochet, o sean personas de nacionalidad venezolana que son pareja o cónyuge de importantes e históricos militantes de la izquierda Chilena.
Obviamente, muchos de quienes votaron que “no” en el reciente referendo, lo hicieron influenciados o tendenciosamente mal informados por la permanente y jugosamente financiada campaña nacional e internacional contra el gobierno democrático y legítimo de Hugo Chávez Frías.
Es de esperar que la continuada buena gestión del actual gobierno venezolano pueda convencer a al menos algunos de los incrédulos.
También es posible que la ampliación de los derechos democráticos de los venezolanos, aprobada el pasado 15 de febrero, pueda ayudar a demostrarle a muchos que la democracia es buena para todos y que, en pocos lugares como en Venezuela, la población puede gozar de tantos derechos democráticos y participar tan directamente en la construcción de un futuro común. Quince procesos eleccionarios en los diez últimos años, realizados con una transparencia sin precedentes, son prueba de ello.
A fin de cuentas, las 6.319.636 personas que votaron que “si” (correspondiente al 54,86% de los votos válidos emitidos), se sienten sostenidamente felices con la gestión del gobierno y sus perspectivas futuras. Esta mayoría ciudadana ha ayudado a construir activa y colectivamente los destinos del país, como nunca antes en la historia nacional.
Sergio Fernando León Balza
Venezolano residente en Chile
Rut. 12.134.868-3
*Las cifras citadas en el presente artículo corresponden al Tercer Boletín Oficial con los resultados del Referendo Aprobatorio de la Enmienda Constitucional, publicado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de la República Bolivariana de Venezuela, el día Martes 17 de Febrero 2009, correspondiente al 99,75% de las actas transmitidas. Al momento de escribir resta que sea revisada por parte del CNE la opción votada por el 0,25% de los votantes.
