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Agosto 18, 2026

España: La crisis bajo la alfombra

Está claro que la economía mundial se basa en las ideas de Marx, pero no de Karl si no de Groucho. Esta crisis absurda y profunda que apenas está empezando y que los políticos tratan de esconder para evitar el pánico, no es más que la consecuencia de una política avariciosa y sin control. El capitalismo se ha devorado a sí mismo delante de nuestras propias narices.

En España la gente ha vivido durante años, admitámoslo, por encima de sus posibilidades pero eso no causaba estragos. Los bancos daban alegremente préstamos y créditos… Muchas parejas en las que trabajaban los dos, dedicaban una nómina entera a pagar una hipoteca superior a los mil euros mensuales. De pronto, uno de ellos se queda sin trabajo y ahora ya o alcanza el dinero para nada. Un solo salario no cubre todos los gastos. Salta la alarma de la crisis. Existe una avalancha de venta de casas, de gente que vende su “segundo” coche, de bienes que de pronto están por encima de esas posibilidades aparentes y cuyo peso aplasta a las familias; pero, ¿quién va a comprar todo lo que se vende? El precio de las casas ha caído un 40% y seguirá bajando porque los bancos ya no dan créditos como antes y la gente no tiene dinero para comprar. Se acabaron las “vacas gordas” y la gente empieza a ver las orejitas a un lobo hambriento que no corre, baja la colina a paso lento, pero con la mirada fija en todos nosotros, sociedad de borregos.

En nuestra profunda ingenuidad e ignorancia, solo sabíamos que apretábamos un botón y salía dinero de una ranura. Nunca nos interesamos por el origen de ese dinero. Del Banco, punto y final. Ahora de la ranura ya no sale nada. Pero la gran mayoría de la gente vive aún pretendiendo que no ocurre nada grave, tratando de auto convencerse de que todo está bajo control… pero ¿lo está?

Corre un fuerte rumor sobre una inminente huelga salvaje en el sector del transporte. Se habla de corte de carreteras y acciones drásticas que seguramente acabaran en confrontación con las autoridades. El desabastecimiento, de nuevo, aparece como un fantasma para los consumidores que esta vez les pillará desprevenidos. Los políticos saben de esta huelga pero no han dicho nada para evitar avalanchas. Estarán negociando para evitar a toda costa semejante acción, pero ¿negociar con qué?

Si la semana que viene amanecemos sin transporte de mercancías por carretera, será el principio de una España que abre los ojos ante una realidad que hasta ahora nadie quiere admitir.

Los gobiernos dicen que avalan a los bancos para dar confianza y para que den préstamos, pero los bancos no los dan porque no tienen dinero. Simplemente se acabó la liquidez y lo único que hay sobre la mesa es papel, deudas, hipotecas… nada.

En España el número de morosos se ha triplicado y va en aumento, el número de parados supera ya los 3 millones y dicen que puede llegar a los 4 millones y esto no es más que el principio.

¿Qué ocurrirá cuando los bancos tengan que ejecutar todos los embargos de los impagados? ¿Cuántos funcionarios harán falta? ¿Quién comprará en las subastas que ya hoy, algunas, se declaran desiertas?

¿Dónde está el dinero para pagar el paro? ¿Y el que avala el dinero de los usuarios de los bancos? Los bancos no tienen un céntimo en la caja, y el día que la gente se de cuenta y vaya a retirar su dinero se encontrarán con las puertas cerradas, como pasó en Argentina (aunque sean dos casos distintos) No hay dinero suficiente para darle a todo el mundo lo que tiene ingresado en su cuenta. Ni con avales del gobierno, que dice soportar hasta 100.000 euros por persona. ¿Ya hicieron el cálculo? ¿Cuándo lo hicieron, cuando nos decían que No había crisis?

Que conste que no es una cuestión de partidos, porque esta crisis le hubiera pillado igual al PP que al PSOE. No es un problema de administración local, o de quién es presidente, como lo expone Rajoy. Lo que sí es criticable es este juego del escondite, este tráfico de información privilegiada, este ir y venir de secretos y el tono en que se le habla a la gente, menospreciando al límite su capacidad de entendimiento.

El caso es que hay que creer al gobierno. Al mismo presidente que negó la existencia de la crisis, al mismo presidente que dijo que España nunca entraría en recesión, al mismo que aseguró que la crisis (cuando ya acepto el hecho) no duraría más allá del 2009. ¿Tiene credibilidad su cálculo sobre el dinero que puede avalar el gobierno? ¿Mentira o pantalla de humo para evitar el pánico?

¿Tenemos que fiarnos de los genios y sabiondos de la economía? Que no han sabido impedir ni ver lo que estaba pasando… ¡Menudos expertos! Tenemos el ejemplo de Madoff o de Robert Allen Stanford, reconocidos inversores y banqueros, expertos, que han preferido huir con el dinero antes de que esto se hunda, como las ratas del barco. ¿Casualidad? ¿Será que saben la verdad sobre la economía? Quizá es que en las universidades, las clases de economía las daba Groucho y nadie se ha dado cuenta.

Dejemos todo esto y fijemos la atención en los hechos. Un ejemplo: Renault despide a 9.000 empleados por la crisis, porque sus beneficios han sido un 70% menos que el año anterior. ¿Y? Los beneficios han pasado de 3.400 millones de euros en 2005 a apenas 2.500 millones de euros previstos para 2008. Quiere decir que los dueños-accionistas se reparten menos que otros años, pero hay beneficios y la fábrica bien podría mantener a sus trabajadores, si los augurios del gobierno fueran ciertos. Peores crisis ha aguantado la industria del automóvil. ¿Entonces? Está claro: Renault es un ejemplo de empresa que se está preparando para LA CRISIS QUE VIENE, no la que hay ahora.

Como detalle adicional recordemos que hace tan solo unos meses Renault tranquilizó a su plantilla diciendo que los despidos internacionales NO afectarían a España y ahora dicen lo contrario.

Claro que, es mejor un despido en condiciones ahora, que una quiebra y un despido sin más dentro de 6 meses. Por eso Europa se ha puesto del lado del fabricante, por mucho que les pese a los trabajadores. Hasta los sindicatos van a tener que humillarse, como los toros en la plaza, ante la inminente visión del futuro.

La otra opción es aguantar y verse como los trabajadores del fabricante de coches sueco SAAB que ha presentado la declaración de insolvencia y de quiebra, lo que en España sería la antigua suspensión de pagos. La decisión se produce después de que GM (matriz de Saab) anunciara su decisión de deshacerse de esta firma, en el marco del plan de viabilidad que contempla la supresión de 47.000 empleos en todo el mundo.

La crisis derivada del freno en el consumo afecta incluso a los que fabrican alimentos, que anuncian miles de despidos, como es el caso del mayor accionista de Campofrío que anuncia 1.800 despidos en EEUU.

Todos están despojándose del lastre, ahora que pueden, ahora que aún hay ventas, porque saben que en unos meses no habrá nada. Síntomas de que la crisis va a durar mucho más de lo que nos dicen los políticos.

¿Qué pasará cuando se acabe el paro de todas esas miles de familias que hoy se van a la calle? ¿Cuánto van a poder aguantar? ¿Cómo?

Poco a poco y de forma exponencial va creciendo el número de despidos, de empresas que cierran, de negocios que quiebran. La gente tiene miedo y no gasta su dinero, generando todavía más crisis. ¿Qué pasará cuando el dinero de papel no tenga valor alguno? Hablo ya de los extremos más radicales de la crisis. Me posiciono en los peores escenarios, tratando de imaginar las posibles reacciones de políticos y economistas.

¿Podrán mantenerse las aerolíneas hoy en quiebra técnica? ¿Darán mantenimiento fiable a los aviones? (por ejemplo) ¿Aumentará la corrupción de los funcionarios? ¿Cómo podrán convencernos de que todo está bien el día que no haya comida sobre el plato?

La crisis actual me recuerda a la película aquella, en que Groucho quema el tren para alimentar a la locomotora. ¡Más madera!