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Agosto 18, 2026

El gobierno chileno en el Foro Social Mundial

El Embajador de Chile en Brasil, Álvaro Díaz, hizo una intervención el 29 de Enero pasado, en el marco de la reciente reunión del Foro Social Mundial realizada en Belém do Pará, sobre “UNASUR como instrumento de la integración sudamericana”. Los aspectos centrales de su intervención como panelista fueron los siguientes:

Comenzó explicando la trayectoria histórica de conformación de UNASUR (Unión de Naciones del Sur), que comenzó a forjarse en el 2000. Destacó que el acuerdo político para su formalización se logró el 8 de Diciembre del 2004, con la Declaración de Cuzco. Y reseñó las distintas etapas del intenso proceso de debate y negociación del Tratado constitutivo que terminó siendo aprobado por los 12 presidentes de la región el 23 de Mayo del 2008, asumiendo la Presidenta Michelle Bachelet la Presidencia Pro Tempore de esta entidad.  Actualmente este Tratado ya ha sido ratificado por Venezuela  y Bolivia. En el caso de Chile ha sido aprobado por amplia mayoría por la Cámara de Diputados de Chile y se espera que pronto sea ratificado por el Senado.
En otra parte de su exposición, el Embajador Díaz recordó que UNASUR agrupa a 12 países del sur del continente americano, con un total de 388 millones de habitantes, que se extienden sobre un territorio de 22 millones de kilómetros cuadrados y que miran hacia los océanos Atlántico y Pacífico, así como a El Caribe y al Territorio Antártico.
Los países que forman parte de UNASUR tienen una gran diversidad de tamaños y grados de desarrollo, expresando también una importante diversidad cultural. Por ello es que los idiomas oficiales de UNASUR son el castellano, el portugués, el inglés y el holandés. Vale decir, UNASUR no sólo agrupa a Brasil y a los países de habla castellana de América del Sur, sino también a Surinam y Guyana, que teniendo una  historia más volcada hacia el Caribe, buscan desarrollar también una identidad sudamericana.
En su disertación, el Embajador hizo además una reflexión sobre las diversas vertientes históricas que hicieron posible la emergencia de UNASUR.
En primer término, subrayó que las raíces históricas de UNASUR se fundamentan en una identidad histórica latinoamericana que adquirió una poderosa expresión con las gestas independencia de principios del siglo XIX y que fue impulsada por los partidos progresistas de uno u otro signo en todos los países del continente.
Recalcó, asimismo, el rol de instituciones que fueron creadas en la segunda mitad del siglo XX, tales como ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio), creada en los años sesenta y posteriormente sustituida por la ALADI, que también incorporaba a países como México. También destacó los roles del Pacto Andino y MERCOSUR (Mercado Común del Sur).
Asimismo, señaló que organismos intergubernamentales como la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), y entidades como la FLACSO, la CLACSO e innumerables asociaciones y redes de la sociedad civil, habían aportado además al proceso de construcción de una reflexión latinoamericana común. Esto había posibilitado el proceso de convergencia sudamericana, siempre abierto al resto de América Latina y el Caribe.
Destacó a su turno, el Embajador Díaz que en las últimas décadas se habían producido transformaciones sustantivas en el hemisferio que habían posibilitado la emergencia de UNASUR. Entre ellas mencionó el fin del ciclo de las dictaduras militares y la emergencia de regímenes democráticos; la intensificación del comercio, de las inversiones y del turismo; y el incremento de la cooperación intergubernamental en numerosas áreas como educación, salud, medio ambiente, energía, infraestructura y otras.
Una sola voz en el escenario global
Asimismo, señaló que existe una creciente toma de conciencia regional con respecto a  que no puede haber progreso ni desarrollo económico sustentable sin inclusión social, sin respeto al medio ambiente, sin democracia y sin respeto a los derechos humanos.
Por su parte, destacó la creciente conciencia de que América Latina y el Caribe y, en particular, América del Sur, deben tener una sola voz, especialmente ante temas como el comercio, la crisis financiera mundial y el calentamiento global, dado que  Sudamérica concentra los ecosistemas terrestres y marinos con mayor biodiversidad del planeta. Todo ello exige reforzar los esfuerzos por acelerar los procesos de integración regional.
A continuación, el Embajador Álvaro Díaz identificó las principales características de UNASUR. Comenzó señalando que el tratado privilegia la cooperación para la integración regional, para el desarrollo y la inclusión social, lo que incluye la reducción de las asimetrías de desarrollo entre los países. En relación a este aspecto específico, indicó que UNASUR no es actualmente un tratado de integración económica, pero que no se excluye que pueda incorporar esta dimensión en el futuro.
Destacó, a su vez, que UNASUR basa su funcionamiento en varios principios:
a.       UNASUR no es un organismo supranacional y las decisiones en su seno se toman mediante mecanismos de consenso. El Embajador Díaz destacó que esta regla ha sido crucial para que UNASUR se desarrolle de manera inclusiva y exitosa. Esta regla exige desarrollar muchos esfuerzos para lograr acuerdos, pero la perseverancia ha permitido avances notables como la Declaración de La Moneda el 15 de Septiembre del 2008 que apoyó la continuidad de la normalidad  democrática en Bolivia.
b.       UNASUR es un órgano complementario a los órganos de integración económica como el Pacto Andino y MERCOSUR, la OEA y Naciones Unidas, así como el Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe.
c.       UNASUR debe estar integrado por países que respeten los principios del régimen democrático, y basa su accionar en el respeto irrestricto a la soberanía de los países.
d.       El Tratado incluye la posibilidad de que otros países de América Latina y el Caribe puedan integrarse a UNASUR y destacó, en ese sentido, que varios países –tales como México, Panamá y algunos países centroamericanos- habían mostrado su interés por incorporarse.
Estructura y funciones de UNASUR
Posteriormente, el Embajador Díaz describió la estructura y el organigrama de UNASUR, cuya Presidencia Pro Tempore está actualmente a cargo de la Presidenta Michelle Bachelet, y los principales órganos de coordinación que lo integran, entre los cuales se destacan el Consejo de Jefes de Estado, el Consejo de Cancilleres, los Consejos Ministeriales Sectoriales, la Comisión de Altos Funcionarios (Consejo de Delegados) y la Secretaría General.
El Embajador hizo hincapié, asimismo, en que UNASUR opera con el criterio de gradualidad, estableciendo prioridades que ya se han manifestado en algunas acciones relevantes.
Entre ellas, mencionó las siguientes­:
• La Declaración de La Moneda, que fue hecha el 15 de septiembre del 2008, a 35 años del golpe de Estado en Chile. Su propósito fue respaldar al gobierno constitucional boliviano, rechazar todo intento de desestabilización y constituyó dos comisiones que culminaron exitosamente sus labores: la Comisión investigadora de la masacre de Pando y la Comisión de apoyo al diálogo. Después de esta declaración, hubo dos eventos electorales pacíficos en Bolivia (referendo revocatorio y plebiscito para la nueva Constitución).
• La conformación del Consejo de Defensa que es una instancia de consulta, cooperación y coordinación. El Embajador Díaz señaló que no es una “OTAN del Sur” ni pretende serlo. Pero su objetivo es que América Latina no sufra la calamidad de guerras ni amenazas de guerra entre países.
• La cooperación en materia de infraestructura, recogiendo el esfuerzo desarrollado en este tema por IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), que hace una década definió 10 ejes de integración. Uno de ellos es el corredor bioceánico que une a Brasil, Bolivia y Chile.
• Los esfuerzos en cooperación energética, que apuntan hacia una mayor integración energética regional.
• Los esfuerzos en la promoción de la cohesión, de la justicia social y la inclusión social. El Embajador Díaz señaló que América Latina y el Caribe no es, por cierto, la región más pobre del mundo pero sí es la más desigual. Para trabajar en esa línea, la Presidenta Michelle Bachelet ha impulsado varias acciones tales como el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, el Observatorio del Desarrollo Social y el Consejo de Salud, recientemente aprobado en Bahía el 16 de diciembre pasado.
Finalizó su intervención señalando que el principal desafío de UNASUR es construirse con visión de largo plazo y con criterio de progresividad.
Tal como Europa supo identificar en los años cincuenta un acuerdo para la regulación de las industrias del carbón y el acero como eje inicial de integración, América del Sur debe saber –reconociendo su heterogeneidad y la diversidad de intereses en pugna- identificar vectores que apoyen la integración regional.
Uno de ellos es ciertamente el desarrollo de la infraestructura de integración física. Las enormes distancias y la accidentada geografía también constituyen un factor determinante de gran importancia. América del Sur es un vasto territorio donde el 90% de sus habitantes viven a no más de 300 km de la costa. Hay enormes espacios geográficos vacíos (particularmente en la zona pan-amazónica), que deben ser incorporados al proceso de integración en marcha.