Me parece un despropósito que se le exija a Sebastián Piñera separar aguas entre la política y sus negocios. Para ser más rigurosos, de sus negocios sucios. Déjenlo tranquilo por favor, su naturaleza le impide sustraerse del enriquecimiento acelerado que experimenta, a él le gusta bailar en la cuerda floja, al filo de la ilegalidad, de la diablura.
La Derecha lo conoce mejor que nadie, cuando dicen que: “Sebastián Piñera no está en la dirección ejecutiva de Lan, por lo tanto no puede ser responsable de las acciones”, ellos saben lo que están diciendo, lo conocen de sobra, le tiran las orejas desde hace tiempo, conocemos sus declaraciones, sus reprimendas han sido publicadas por los diarios que necesariamente leemos y registramos en la memoria por un tiempo lo suficientemente reciente como para no olvidarlo.
La Derecha ya se embarcó con Piñera, ahora sí que creen que con él lograrán lo imposible, entrar en la codiciada Moneda, sentarse en ese sillón reservado para los hijos ilustres de la República de Chile.
Ellos saben que es un tramposo, que jamás deja ni dejará pasar la oportunidad de hacer negocios, los realiza y los seguirá realizando a como dé lugar, con costos políticos o sin costos, con multas o sin multas.
La bagatela de US$ 88.000.000 pagado hoy por él, en 4 cuotas mensuales, es el botón de muestra de lo que el “futuro presidente de Chile”, a cargo del tesoro público, estaría dispuesto a que su administración pagara por sus errores (no)forzados.
Si Girardi hubiera aprendido de él a comportarse, habría tomado el camino de hacerse el leso con el diligente carabinero, y calladito habría mandado con cien lucas al chofer a pagar el parte por exceso de velocidad en la ruta. Ese pequeño detalle le impide estar hoy día con Gómez, disputándole con mejores argumentos la candidatura a Eduardo Frei. El que sabe, sabe.
Si hilamos más fino, y damos crédito a lo que han dicho importantes laureados economistas y destacados personajes como Nicolás Sarkozy y el mismísimo Barak Obama, que nos aseguran que no es que el capitalismo en su versión moderna haya fracasado, si no que más bien, los malos agentes, los tramposos, los que “no conocen límite en su ambición”, los codiciosos químicamente puros, los operadores viciosos; son los que han estropeado momentáneamente el futuro esplendoroso que estaba reservado para los consumidores.
Pues bien, no estoy descubriendo la pólvora, el candidato que ha elegido la Derecha chilena, depositaria legítima del moderno y de todas las versiones del capitalismo que han tenido lugar, es precisamente el que encarna ese prototipo despreciable, cumpliendo todos los requisitos de ser un mal agente, un especulador que se apodera de empresas controlando masas críticas, un operador abusador, que hace uso indebido de información privilegiada, que traiciona a sus representados, que se pone de acuerdo para violar la libre competencia, un descarado que opta por pagar la multa, en Chile o en el extranjero en vez de hacer una defensa puesto que sabe de más que está perdido, reconociendo calladito su ilícito, antes que se haga más conocida su culpabilidad.
Y si es elegido presidente por la mayoría absoluta de los votos, bien. Es lo que esa mayoría se merece puesto que no conoció lo suficientemente al personaje que tuvo en la papeleta del sufragio, porque sus adversarios pierden el tiempo exigiéndole que deje los negocios, y no distinguen claramente de qué clase de negocios estamos hablando.
El pueblo consciente sólo espera que se elija con sabiduría un candidato en la Izquierda, que haga las propuestas necesarias para enfrentar la crisis, que todo el mundo comience a hablar de ellas, que incluso antes de las elecciones se movilice para evitar lo que los oligarcas financistas quisieran, que les dejaran caer dinero fresco desde los helicópteros enviados al cielo por el ministerio de Hacienda.
La crisis económica actual,no es una condición para acorralar al límite a los trabajadores con el fantasma del desempleo. Es la gran oportunidad para que los trabajadores tomen la ofensiva, para que presionen al Estado, para exigir participación en el salvataje de los bancos y empresas que se han acorralado solitas por sus malas prácticas.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Atte. René Dintrans
Erredintrans@yahoo.es
La Derecha ya se embarcó con Piñera, ahora sí que creen que con él lograrán lo imposible, entrar en la codiciada Moneda, sentarse en ese sillón reservado para los hijos ilustres de la República de Chile.
Ellos saben que es un tramposo, que jamás deja ni dejará pasar la oportunidad de hacer negocios, los realiza y los seguirá realizando a como dé lugar, con costos políticos o sin costos, con multas o sin multas.
La bagatela de US$ 88.000.000 pagado hoy por él, en 4 cuotas mensuales, es el botón de muestra de lo que el “futuro presidente de Chile”, a cargo del tesoro público, estaría dispuesto a que su administración pagara por sus errores (no)forzados.
Si Girardi hubiera aprendido de él a comportarse, habría tomado el camino de hacerse el leso con el diligente carabinero, y calladito habría mandado con cien lucas al chofer a pagar el parte por exceso de velocidad en la ruta. Ese pequeño detalle le impide estar hoy día con Gómez, disputándole con mejores argumentos la candidatura a Eduardo Frei. El que sabe, sabe.
Si hilamos más fino, y damos crédito a lo que han dicho importantes laureados economistas y destacados personajes como Nicolás Sarkozy y el mismísimo Barak Obama, que nos aseguran que no es que el capitalismo en su versión moderna haya fracasado, si no que más bien, los malos agentes, los tramposos, los que “no conocen límite en su ambición”, los codiciosos químicamente puros, los operadores viciosos; son los que han estropeado momentáneamente el futuro esplendoroso que estaba reservado para los consumidores.
Pues bien, no estoy descubriendo la pólvora, el candidato que ha elegido la Derecha chilena, depositaria legítima del moderno y de todas las versiones del capitalismo que han tenido lugar, es precisamente el que encarna ese prototipo despreciable, cumpliendo todos los requisitos de ser un mal agente, un especulador que se apodera de empresas controlando masas críticas, un operador abusador, que hace uso indebido de información privilegiada, que traiciona a sus representados, que se pone de acuerdo para violar la libre competencia, un descarado que opta por pagar la multa, en Chile o en el extranjero en vez de hacer una defensa puesto que sabe de más que está perdido, reconociendo calladito su ilícito, antes que se haga más conocida su culpabilidad.
Y si es elegido presidente por la mayoría absoluta de los votos, bien. Es lo que esa mayoría se merece puesto que no conoció lo suficientemente al personaje que tuvo en la papeleta del sufragio, porque sus adversarios pierden el tiempo exigiéndole que deje los negocios, y no distinguen claramente de qué clase de negocios estamos hablando.
El pueblo consciente sólo espera que se elija con sabiduría un candidato en la Izquierda, que haga las propuestas necesarias para enfrentar la crisis, que todo el mundo comience a hablar de ellas, que incluso antes de las elecciones se movilice para evitar lo que los oligarcas financistas quisieran, que les dejaran caer dinero fresco desde los helicópteros enviados al cielo por el ministerio de Hacienda.
La crisis económica actual,no es una condición para acorralar al límite a los trabajadores con el fantasma del desempleo. Es la gran oportunidad para que los trabajadores tomen la ofensiva, para que presionen al Estado, para exigir participación en el salvataje de los bancos y empresas que se han acorralado solitas por sus malas prácticas.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Atte. René Dintrans
Erredintrans@yahoo.es
