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Agosto 18, 2026

Un socialista de verdad

Una inclinación de las cúpulas PS-PPD por Frei podría favorecer el lanzamiento de una candidatura socialista distinta a la de Insulza, que convoque a disidentes y marginados a fortalecer una opción de izquierda, mientras el ex Presidente bloquea desplazamientos del centro hacia Piñera y Zaldívar.

El amplio debate que se vive dentro de los partidos Socialista y Por la Democracia sobre la candidatura de Insulza está favoreciendo, desde luego, a la de Frei, pero también la eventual irrupción de otra carta socialista. Desechada la del senador Alejandro Navarro, por su abandono de las filas del PS, dentro de éste se menciona recurrentemente la del ex ministro Jorge Arrate. Así sucedió en la reunión nacional que durante el día sábado sostuvo la corriente socialista “Las Grandes Alamedas”, en la que participaron representantes de todas las regiones del país.

Allí se pasó revista a la situación presidencial del progresismo y aunque un grupo decidió después dar públicamente su apoyo al panzer, hubo otro -encabezado por el senador Carlos Ominami- que, junto con lamentar el alejamiento de Navarro, constató la opción de Arrate. Más importante que ello, subrayó la incertidumbre de la candidatura del actual secretario general de la OEA, y objetó que sus posturas programáticas, equipos de trabajo y compromisos con los actores sociales no sean los propios de un candidato progresista.

Las cosas podrían moverse hacia una definición interna dentro del bloque PS-PPD entre un candidato centrista y uno de izquierda. No sería una situación nueva para Eduardo Frei Ruiz Tagle, quien ya en 1993 tuvo la desafección de la izquierda, la que se dio el lujo de llevar tres candidaturas extra Concertación: la del cura Pizarro, apoyado por los comunistas, la del Nobel alternativo Max Neeff y la del humanista Reitze. Lo que perdía Frei por ese flanco lo recuperaba con creces por el derecho, como que obtuvo un 59 por ciento de la votación frente a sólo el 24% de Arturo Alessandri Besa.

Ahora su desafío será doble, pero desde el centro hacia la derecha: impedir que una porción significativa de electores centristas se deslice hacia Piñera y que votantes de la DC se inclinen por Adolfo Zaldívar: dos candidatos con genética democratacristiana que él estaría en mejores condiciones de enfrentar que el social demócrata Insulza. Como éste no convocará a la izquierda disidente, y difícilmente lo está logrando con el progresismo concertacionista, su capacidad para estirar ambos brazos aparece limitada.

Un candidato socialista como Arrate, si no Navarro, con un claro programa de reivindicación social y política, podría concitar el apoyo de disidentes y marginados y en esa dirección se mueve el partido Comunista, que parece descartar por ahora una candidatura propia y una tercera del humanista Hirsh, aparte de no inclinarse particularmente por la figura del senador Navarro.

Obviamente, este análisis se despliega a partir de las corrientes de opinión que exhibe el escenario político, pero deja de lado el factor personal de los candidatos, y que en la última lección municipal se reveló como importante, tanto que en alcaldes la derecha se impuso con sus figuras, a pesar de la mayoría que la Concertación siguió mostrando en la votación de concejales. La capacidad de Piñera será sopesada por sus potenciales electores junto con su fiabilidad, y la integridad de Frei tendrá que imponerse al escaso atractivo de su figura gris y poco combativa, que es –curiosamente- el mismo defecto que muchos endilgan a Jorge Arrate. Aparte de que, en el caso del archiconocido Frei, el “efecto Ravinet” es una de las mayores incógnitas que planea sobre sus posibilidades de volver a La Moneda.