He estado viviendo 23 años acá en Canadá, en la Colombia Británica, y soy un lector asiduo a los periódicos de Chile, los cuales leo todos los días en la mañana y cuando vuelvo en la tarde de mi trabajo reviso los cambios. Desde hace mucho tiempo vengo leyendo que la meta del gobierno es expandir la enseñanza del idioma y lograr a que Chile sea un país bilingüe. Eso de que Chile sea un país bilingüe debe tomarse dentro del contexto de lo que significa Chile para las clases económicas y políticas dominantes, Chile representa en este caso el 20% de la población de ingresos más altos, aquellos que tienen acceso a una educación cara en colegios particulares. El uso indiscriminado de palabras inglesas en los periódicos por supuesto no cumple los requisitos para ser considerados como bilingües, esto es más bien un síntoma de yanaconismo del seudo periodista quien cree que mientras más palabras extranjeras usa, su artículo será más interesante, y de la televisión es mejor ni hablar.
Aprendí Ingles y francés en el Manuel Liceo Barros Borgoño, seis años de inglés con el Profesor Inchaustegui, cinco años de francés con el Profesor Opazo, el francés que aprendí allá aun lo uso cuando alguna instrucción viene en inglés y no la entiendo. Por allá por el año 1976 estuve pensando continuar mis estudios en Francia y presenté un examen en el Consulado de Francia en México, examen que aprobé, también en mis estudios de doctorado tuve que presentar otro lenguaje y también pase el francés sin problemas. Acá en Vancouver escucho todos los días una radio en francés y no entiendo casi nada. Es decir, leo el francés, no entiendo el francés hablado ni de Quebec ni de Francia. Con el Inglés fue una experiencia muy similar. Desde mis años del pedagógico que tuve que empezar a leer libros en Inglés, no había de otra. En el segundo año de la carrera tuve un curso que se llamaba Inglés Instrumental de duración de un año donde no creo que haya aprendido nada nuevo. En México traté de seguir unos cursos de inglés en la Universidad donde trabajaba pero no pasé los dos meses, el trabajo y otros intereses me apartaron, a lo mejor fue la falta de interés. Sin embargo la lectura de cualquier artículo en mi especialidad no me impedía entender. El año 1984 trabajé como consultor técnico para la Editorial MacGraw Hill de México, editorial de nombre conocido universalmente en el medio científico. También traduje un libro que aun está a la venta en Latinoamérica, “College Algebra with Trigonometry”, o Algebra con Trigonometría como se conoce en español, no tuve grandes problemas en su traducción, esto es, en el año 1985 cuando comenzó nuestro último exilio en Canadá se suponía que algo dominaba el idioma, pero otra cosa es con guitarra. Como todo chileno, pensaba que entre dos y cuatro meses estaría empapado en el idioma, sin embargo soñar no cuesta nada. Podía expresarme con dificultades pero para ser franco, de una sola cosa estaba segura, estaba seguro de lo que yo decía, de lo que me contestaban no tenía idea. Así fue que me encontré un día frente al Dean del Departamento de Matemáticas de la Universidad de la Colombia Británica, UBC (por sus siglas en inglés) y lo único que le entendí era que iba a aprender inglés aunque en general no le entendí nada. Me pareció que me iba a dar un curso para enseñar, tuve que esperar una semana para recibir la carta de invitación de la facultad. Estuve siete años enseñando y nunca logré entender cabalmente las preguntas de mis alumnos; recuerdo que los hacía pasar al frente y me señalaran el punto donde no habían entendido, y volvía a la carga con diferentes argumentos para explicar el proceso.
Cuando veía la TV no entendía ni papa, y eso se prolongó por mucho tiempo; empecé a grabar las películas que me gustaban para poder verlas en un futuro, De repente empecé a entender un poquito, pero con la maldita costumbre de traducir mentalmente lo que había entendido, cuando lo agarraba, el otro ya había avanzado un buen poco y me encontraba perdido otra vez. Otra cosa que me impedía progresar era que una gran mayoría de las palabras usadas en el lenguaje diario son modismos propios del país o del lugar específico en que se habita y también dependen del lugar de trabajo. Cuando el cerebro empieza a evolucionar y ya no se necesita traducciones mentales o de ningún tipo, es cuando uno realmente empieza a dominar el idioma, y ese es un proceso de años, se empieza a entender toda la frase y se empieza a pensar en inglés, el nuevo idioma empieza a mezclarse con el nuestro y con el tiempo se comienza a perder un poco de lo nuestro. Otra cosa que es realmente importante es que cuando se usa una palabra se debe conocer como se escribe; eso y la lectura de libros en el idioma hará que se termine escribiendo. Sucede también con el español, los lectores asiduos, puede que no dominemos todas las reglas de la gramática, sin embargo sabemos cuando una palabra está mal escrita, se ve fea. Inglés es un idioma muy especial aparte de ser un lenguaje, práctico, tienen cinco vocales al igual que nosotros, sin embargo ellos tienen como 22 sonidos diferentes para estas importantes letras, nosotros solo tenemos cinco sonidos, lo mismo pasa con las consonantes, y esto destaca la importancia del deletreo o como se dice por acá, del “spelling”. A no ser que la educación en Inglés en nuestros países empiece desde la escuela elemental, cosa que sucede solo en colegios fuera del alcance del pueblo, es muy difícil llegar a ser bilingüe. La educación heredada por la dictadura hace que estemos a mucha distancia de lo que se había logrado con un estado docente heredado de los tiempos del Frente Popular. La inundación de universidades privadas con carreras en Pedagogía, cercana a las 90 me hacen acordarme que en mis años de estudios en Santiago contábamos con el Pedagógico de la Chile, el de la Católica y con el Pedagógico Técnico de la UTE. Todos ellos de indudable fortaleza académica. El aprendizaje de los idiomas allá en el viejo Pedagógico era de excelencia, con buenos profesores y laboratorios de fonética. En mi caso, del departamento de Matemáticas, de la generación a la cual pertenezco, la mayoría terminamos trabajando en diferentes universidades con diferentes postgrados y en diferentes países después del fatídico golpe lo cual habla de la calidad de la enseñanza.
Por otro lado, Canadá es un país bilingüe desde el punto de vista legal, sin embargo creo que solo hay dos ciudades verdaderamente bilingües, Montreal y Ottawa; es cierto que todo está escrito en Inglés y Francés, pero los realmente bilingües son los políticos y los francófonos que viven en la parte inglesa del país. Ser bilingüe acá significa entre otras cosas tener más facilidad en los puestos del gobierno, más aun, si trabajas para el gobierno federal, puedes pedir un curso intensivo de francés. Filipina se supone un país bilingüe también a partir de la segunda guerra mundial con la ocupación gringa. Sin embargo un 90% de la población habla tagalo u otras lenguas, y en Puerto Rico siendo el Inglés el idioma oficial, pero la mayoría de la población es hispano parlante. Todo esto indica que bilingüismo significa algo más serio que lo que se está pensando. Hace un par de años viajando en el metro de Santiago vi un aviso de un instituto educacional donde se ofrecía la carrera de Traductor Simultáneo en solo ocho meses. Después de haber vivido 23 años en Vancouver, de trabajar con gente que solo habla inglés y hablar español solo en mi casa, no sé si sería capaz de hacer traducciones simultaneas al español. Pero parece que dicho instituto tiene las llaves del reino o sencillamente es la gran estafa que hace caer a los soñadores sin esperanza.
Vancouver, Nov. 16, 2008-11-16
