En la pobre República Democrática del Congo se eleva otra vez la intensidad de la violencia y robo permanentes. La causa es el interés en su gran riqueza minera. El gobierno de Ruanda exporta coltan, que no posee, originado en el saqueo a su vecino, los empresarios capitalistas de occidente quieren seguir comprándolo sin importarles cómo se consigue y que no entre a la RDC un competidor que paga mejor, China. Miles de muertes más que se sumen a las cuatro o cinco millones anteriores no tienen importancia en la gran economía mundial. La meta de caja es que ojalá cada niño tenga celular para poder avisarle a sus padres que tocaron la campana de recreo, que se boten pronto los aparatos para vender nuevos y que niños negros sigan en el barro y el agua extrayendo el mejor conductor eléctrico.
El gobierno iraquí de los norteamericanos ha aceptado las condiciones del gobierno norteamericano en América sobre la permanencia de los 150 mil soldados extranjeros en su suelo. Es un acto de soberano orgullo porque el primer permiso lo dio la ONU.
El nuevo emperador carismático para la Casa Blanca ha encomendado tareas y poderes a viejos funcionarios de la urbe. A Madeleine Albright que justificó como costo de su política la muerte de medio millón de niños en Irak, a Rahm Emanuel, conocido por «Rahmbo» por sus enemigos, combatiente israelí, que bombardearía Irán y votó a favor de la guerra de Irak, enriquecido en el negocio bancario.
Fidel Castro desde la Isla se nota más frío sobre la expectativa del nuevo reinado terrestre.
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