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Agosto 18, 2026

La Izquierda en su última prueba

Tellier, Hirsch, Hugo Gutiérrez, Alejandro Navarro, Aucán Huilcamán, Sara Larraín: todos ellos meritorios candidatos a la presidencia de la república, genuina vanguardia para representar al pueblo de Chile en las futuras elecciones. Se puede asegurar de antemano que ninguno va a salir electo, se puede asegurar también, que cualquiera sea su votación, en el caso de una segunda vuelta, los ojos del comando electoral concertacionista, como ha sido siempre, estarán puestos en la voz del candidato de la Izquierda.

Sólo que jamás la Izquierda ha sido capaz de condicionar su apoyo, no ha tenido la claridad política para hacer efectivas ciertas obligaciones para el candidato que le ha permitido el triunfo en 2ª vuelta. Nada más que palabras de buena crianza de parte de los pretendientes al sillón presidencial, forzando una sonrisita paternal diciendo que ahora sí que sí, que ha abierto sus oídos para escuchar la voz del pueblo.
 
El pueblo debe exigir, no puede dejar pasar esa oportunidad, y estos trances han sido la ocasión indicada para hacerlo. (En una nota anterior, me permití sugerir, como una forma de exigencia en ese crucial momento, un acto solemne en que se registre la obligación, mediante la firma de garantías constitucionales).
 
Estas garantías constitucionales deberán ser ratificadas con su firma en el momento oportuno por diputados y senadores, y por los presidentes de los partidos de la alianza gobernante respectivamente y, naturalmente por el pretendiente al cargo de Presidente de la República.
 
Las garantías debieran ser por lo menos 2:
 
 La primera, reconocer que aún no se alcanza la democracia en nuestro país, de manera tal, que se comprometen a hacer las reformas pertinentes – previamente acordadas- a la Constitución Política del Estado y someterla al veredicto popular, de modo de hacer letra de que la soberanía reside en el pueblo y que lo ejerce mediante el instrumento llamado plebiscito. Nadie ni nada, puede estar por sobre la voluntad popular que se expresa en la mayoría.

La segunda es más técnica, se trata del compromiso de no enviar, ni aprobar proyecto de ley alguno que signifique la privatización de Codelco.
 
Se podrán agregar otras garantías, pero esas 2, me parece que son irrenunciables.
 
En este contexto, no veo ninguna razón, para no hacer un pacto amplio, instrumental, con el propósito de unir todas las voluntades que no son de derechas en una sola lista. Considérese que la Derecha, mal acusada de canibalismo político, en el momento crucial de decidirse, se ordena y optimiza su votación. Existe un hilo conductor, que al jalarlo, los alinea  automáticamente ( Un buen amigo decía que ese hilo iba de bolsillo en bolsillo, de los elegantes pantalones que vestían los oligarcas)
 
En resumidas cuentas: candidato único de la Izquierda para presidente, garantías constitucionales, y lista común para enfrentar las elecciones de diputados y senadores.
 
Nadie debe quedar fuera de las cartillas: díscolos, caudillos locales, disidentes, representantes sociales, étnicos y medio-ambientalistas.
 
 Forzar al límite la cantidad de candidatos por listas, sacarle el jugo al lugar asignado a independientes por el pacto. Y generosidad, mucha generosidad.
 
 
René Dintrans A.
erredintrans@yahoo.es