Obama llega al cargo con el apoyo de un electorado progresista que ya venció a Bush votando por John Kerry aunque el fraude cambió el resultado, de grandes medias colaboradores del imperialismo y censores de la información pluralista, como The New York Times y The Washington Post, de Wall Street, de 600 millones de dólares en insistente publicidad. Ganó sin que le activaran la campaña del terror con que el sistema se defiende cuando surge una propuesta amenazante, esa es para los Allende, Chávez, Fidel, Correa, Malcom X, el sandinismo.
El nuevo presidente compartirá el poder. A su lado estarán las Fuerzas Armadas más poderosas de la Tierra, la gran burguesía más poderosa de la Tierra, los propietarios de medios de comunicación dominantes en el globo, la CIA, el FBI, el congreso, la influyente organización de los sionista, la máquina burocrática del estado, la corte suprema, los más de cuatro millones de socios de la Asociación nacional del rifle, los pastores fundamentalistas, las mafias, el racismo blanco.
Es posible que el gobierno de Obama sea positivamente diferente al de Bush. Hay una situación de crisis del poder norteamericano, la presión de una población en problemas, un estilo y posición personal del mandatario. Pero es seguro que será una política dentro del imperialismo.
Incluso si un Barack Obama quisiera ir más lejos los imperios saben qué hacer con sus emperadores fuera de control, Kennedy murió asesinado por la enemistad de grupos de poder internos. En manifestaciones republicanas durante la campaña de McCain se pedía a gritos matar al candidato demócrata.
Rómulo Pardo Silva
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