google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Jaime Guzmán: Dictadura y Derechos Humanos

En este país, como dijo Vicente Huidobro es necesario levantar estatuas y por lo general son los hijos que levantan monumentos al papá en agradecimiento por haberlos echado al mundo; en ese sentido, la UDI ha cumplido una vez más con el mensaje de su fundador. Esta vez se levantará un monumento a su persona. ¿Las razones de aquello?

Por contribuir a la recuperación democrática del país, al reencuentro entre los chilenos, su mensaje hacia los jóvenes sobre la importancia del servicio público, la defensa de los derechos humanos y especialmente el sacrificio de su vida en pos de la consecuencia y sus ideales.

¿Pero quién fue Jaime Guzmán Errázuriz?. No es muy difícil saber de su trayectoria política. Para quienes no lo conocieron y se interesan en saber lo que pensaba y decía, pueden con algo de tiempo y paciencia revisar la prensa, revistas y archivos del periodo (por ejemplo La Segunda, Ercilla) en el cual Guzmán desempeñó un papel muy activo. Asimismo, existe un interesante trabajo del cientista político Carlos Huneeus intitulado “El Régimen de Pinochet” (2000), específicamente el capítulo VII, donde se aborda el papel de Guzmán y el gremialismo durante la dictadura. Señalemos un par de antecedentes. Jaime Guzmán Errázuriz nació en 1946, en el seno de una familia tradicional, aunque no adinerada. En su hogar recibió desde muy temprana edad una fuerte educación religiosa, siendo clave en su desarrollo el sacerdote Osvaldo Lira, un profesor de su colegio que había vivido en España en los años “40 y que era un ferviente partidario de las ideas corporativistas del régimen de Franco. Hizo sus estudios en el colegio Sagrados Corazones de Santiago, egresando en 1962, para entrar el año siguiente a la escuela de Derecho de la Universidad Católica.

Las ideas políticas de Guzmán estuvieron influenciadas por la España Franquista de comienzos de los años “60, es decir, cuando todavía las ideas corporativistas tenían influencia en el régimen. Desde su adolescencia siguió con gran interés su desarrollo político, leyendo documentos y discursos de sus principales figuras, desde José Antonio Primo de Rivera y Gonzalo Fernández de la Mora hasta los discursos del generalísimo Francisco Franco. Un viaje a Europa, a comienzos de 1962, que incluyó España, fue muy importante para fortalecer su admiración por el autoritarismo, que estaba en pleno desarrollo. Además, simpatizó con la cruzada franquista en su lucha contra los republicanos, ateos, masones, marxistas y todas sus expresiones.

Cuando la UP llegó al poder en 1970, Guzmán y el movimiento gremial jugaron un papel  muy importante en la oposición y desestabilización al gobierno de Allende. Tras el Golpe de Estado, se trasformó en el civil de mayor influencia dentro de la junta militar, incluso, se convirtió en el principal asesor de Pinochet; así también, tuvo una destacada participación en la redacción de la Declaración de Principios de la Junta de Gobierno en 1974.

Aparte de aquello, apoyó al régimen en las medidas de represión contra los opositores, sobre la base del estado de “guerra interna” en la cual se encontraba el país, lo que inevitablemente en opinión de él provocaría algunos “excesos”. Incluso, señaló que las responsabilidades de las muertes y torturas recaían original y principalmente en las irresponsabilidades cometidas por el gobierno marxista de Salvador Allende, que tenía al país al borde de la guerra civil.

Guzmán fue un político de inteligencia y pragmatismo, que supo cambiar sus posiciones cuando fue necesario, evitando eso si, incurrir en un oportunismo explícito. Si bien como católico consideraba la primacía de la persona humana, creía también que en determinadas situaciones de emergencia o excepción se justificaba la suspensión de los derechos civiles. A pesar que en más de una oportunidad tuvo roces con la DINA y su director Manuel Contreras, no fue más allá en su crítica, porque sabía que éste último contaba con el beneplácito de Augusto Pinochet.

A tanto llegó su convicción de la tarea mesiánica de los militares, que incluso tuvo más de un conflicto con la Iglesia Católica, ya que no podía creer como determinados obispos podían defender a los marxistas y además que el comité Pro Paz y la Vicaría de la Solidaridad trabajaran con personas que no eran católicas.

Pero sin lugar a dudas una de la tarea más significativa de Guzmán fue en el plano político, específicamente en la institucionalización del régimen y en la Constitución de 1980. Ahí sus postulados de “una democracia autoritaria, protegida, integradora, tecnificada” cobraron real importancia.

En definitiva, Guzmán contribuyo directamente en la legitimación e institucionalización de la dictadura de Pinochet y además, no puede ser considerado un defensor de los derechos humanos, más allá que discretamente ayudara a determinados perseguidos. No obstante aquello, no rechazó pública y categóricamente la sistemática violación a los derechos más fundamentales que se cometían contra sus compatriotas.

 *Académico de Historia de Chile Contemporánea en el Depto. de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción.