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Agosto 18, 2026

Chile y la crisis mundial

La mayor parte de la prensa chilena, tan acostumbrada a desinformar al público nacional, entreteniéndole con fútbol, farándula u otras fruslerías de ese jaez, ha insistido en minimizar los efectos de la crisis financiera mundial entre nosotros. Esto, mientras el cobre cae casi a la mitad su cotización internacional y los Fondos de Pensiones acusan pérdidas que bordean los veinte mil millones de dólares.

Hasta hace poco, cualquier opinión que no viniese de un economista graduado en la Universidad de Chicago era menospreciada como simple opinión de un “gásfiter”. La ideología neoliberal se impuso en nuestro país con la insolencia y el fanatismo de un dogma. Tal era el camino del éxito que nos llevaría al “desarrollo”, más allá de su espurio origen durante los años de la dictadura militar. Como en un cuento de hadas, esta ideología del éxito, convirtió a un país ceniciento, con un 20% de pobreza extrema, plagado de lutos mal disimulados, en el “jaguar” de América del Sur. En pocos años, el neoliberalismo se convirtió en doctrina oficial de empresarios, políticos y de los sucesivos gobiernos democráticos.

El sueño neoliberal se construyó sobre la desigualdad social, pues el salario mínimo nunca ha superado en Chile los 200 euros, en tanto las utilidades de las grandes corporaciones se empinan al 200% anual. El ahorro forzado de todos los trabajadores en Fondos de Pensiones, “aporte” nacional al modelo del neoliberalismo e imitado en otros lugares, sumado a los bajos sueldos generó una capitalización sin precedentes en nuestra historia.

La palabra tan mágica como engañosa ha sido “privatizar”. Se nos ha hecho creer a todos los chilenos que lo que viene del Estado es malo e ineficiente, y por el contrario, todo lo bueno sólo puede venir del sector privado. Así, no sólo los Fondos Previsionales fueron privatizados sino que también la salud, la educación, el agua potable, la electricidad, todos, sectores que han generado pingues ganancias. La paradoja estriba en que el Estado, tan demonizado por la ideología neoliberal, se convierte en tabla de salvación ante otra palabra temible: “crisis”.

La ideología neoliberal no es antiestatista, se trata más bien de instrumentalizar el Estado nacional al servicio del capital. De este modo, las instituciones fiscales tienen el “deber” de intervenir ante una “crisis” cambiaria o financiera. Recordemos que tal fue la dócil conducta de Pinochet en la década de los ochenta y tal ha sido la invariable conducta del fisco chileno estas últimas décadas. La garantía última de este estado de cosas en el país radica en la Constitución Política que nos rige.

El actual orden económico neoliberal responde a una ideología que se asienta y prolonga decisiones políticas fraguadas durante la dictadura militar, las que están cristalizadas en la Carta Constitucional. La ideología neoliberal materializa en este momento de la historia de Chile, la forma política de hegemonía del capital. En estos momentos de crisis financiera mundial, la cuestión política fundamental para las mayorías nacionales no puede ser otra que un cambio radical y profundo de la Constitución de la República mediante una Asamblea Constituyente.


·          Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. ARENA PÚBLICA.

       Plataforma de Opinión. Universidad de Arte y Ciencias Sociales. ARCIS