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Agosto 18, 2026

Monumento a Jaime Guzmán

Sin duda, la asistencia de nuestra Presidenta a la inauguración del Monumento a Jaime Guzmán, constituiría una bofetada al rostro de los demócratas y las instituciones republicanas -que no son precisamente las que él ideó para el dictador al que servía, en la Constitución de 1980.

Si Michelle Bachelet se opuso a declarar duelo nacional por la muerte de aquél y se restó dignamente de la asistencia a sus exequias en la Escuela Militar, no veo cómo podría compaginarse esto con el homenaje a su ideólogo principal, que no solo daba justificación política al golpe de 1973, sino que, sólo días después del mismo, tuvo una ácida discusión televisiva con el senador don Francisco Bulnes Sanfuentes, porque éste se negó a defender la legitimidad jurídica del golpe de Estado y, además, tuvo la osadía de sugerir un plazo máximo de 5 años de justificación al nuevo régimen para restablecer la institucionalidad quebrantada, como habían prometido falazmente.

Por otra parte, el maestro de ceremonias del mentado acto de homenaje a Jaime Guzmán -Pablo Longueira, según se nos ha informado-, no es novato en estas lides. Cuando nos visitó el Papa Juan Pablo II en 1986, el entonces dirigente estudiantil pinochetista, planificó con el Gobierno la asistencia a la Plaza de la Constitución, haciendo que la policía cerrara el perímetro de La Moneda y repartiendo entradas que hicieran de salvoconductos para asistir a dicho espacio urbano, sin peligro de abucheos para el dictador, sólo a pinochetistas incondicionales, especialmente en los servicios públicos. No le llegó invitación a nadie que no fuese pinochetista (a mí me exhibió la suya una funcionaria de la Intendencia) y todo salió a pedir de boca. Le sugeriría al actual senador que opte por la misma política y podrán así hacer su acto tranquilos y sin provocar ni molestar a nadie.

Rafael Enrique Cárdenas Ortega.

rcardenas@adsl.tie.cl