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Agosto 18, 2026

El señor de la Querencia: ¡Ponte en cuatro… shina ´e mierda…!

 Hace algunos años Televisión Nacional de Chile (TVN), red estatal, innovó en su área dramática inaugurando las telenovelas nocturnas para adultos. No sólo los desnudos y contenidos eróticos se hicieron parte del común, de dichos seriales televisivos. La violencia también encontró, allí, un buen reducto.

Desde el advenimiento de la democracia en Chile, las telenovelas diurnas de TVN han tenido un marcado contenido social. A diferencia de los seriales diurnos de televisoras fundamentalistas religiosas, que mantuvieron un constante discurso materialista y aspiracional. La irrupción nocturna del área dramática de TVN, con telenovelas, produjo un gran desequilibrio en la competencia por el rating televisivo. Temas sexuales, eróticos, adúlteros y violentos se convirtieron en la piedra angular de dichos seriales televisivos, ya que, las redes televisivas fundamentalistas religiosas no podían, por moral, tocar esos temas tan escabrosos y fogosos.

En Chile, aun la influencia de la Iglesia Cristiana Católica es muy fuerte, súmenle a eso el poder económico del Opus Dei, y tendremos como resultado a un pueblo sometido por grupos fundamentalistas. No olvidemos a la minoría Cristiano Protestante Evangélica, que con cada trasero femenino que se asoma, se alteran de sobremanera, al punto que querer colgar a las exhibicionistas féminas, del mismo modo que colgaban a las brujas en tiempos oscuros.

En esta ocasión quisiera hablarles de una telenovela que ha marcado un hito, no sólo en sintonía, sino que también, en lo histórico y social. Me refiero al “Señor de La Querencia”. Esta telenovela nocturna cuenta las historias de un grupo de chilenos de principios del siglo XX, que desarrollan sus vidas en un torno rural, donde el Señor latifundista descarga toda su depravación, violencia y desenfreno con todos los que no están a su diestra.

Un cruel hacendado, don José Luís Echenique, martiriza a su familia, peones e inquilinos, que por miedo soportan, sumisamente, la crueldad del Señor Patrón de La Querencia. La llegada de Manuel, el hijo mayor de una china de la casona, altera, de a más no poder, el comportamiento del Señor de La Querencia, ya que, éste se entera de que Manuel es heredero de una parte de la hacienda La Querencia; y, además, son hermanos. (En el campo chileno y argentino las mujeres que cumplen labores domesticas, de servidumbre, o son mujeres de los inquilinos, son llamadas “chinas”.) El vástago y el bastardo peleando entre si. Uno abusando por su condición social, contra quienes no compartan sus métodos y su fe religiosa; y, el otro, utilizando mecanismos intelectuales e ideológicos, aprendido por sediciosos trabajadores del caliche (salitre).

Los escritores hicieron bien su trabajo, ya que se adelantaron a posibles criticas. Don José Luís posee una enfermedad mental, y un cierto trauma infantil producido por su desalmado padre, que explica del por qué de su violencia extrema hacia las mujeres, hacia quienes lo contradicen, pertenecen a la servidumbre o no comparten su fe. Hay que destacar que la tiraría de los latifundistas ha sido, y será, una actitud natural de su condición social, y no necesariamente consecuencia de una enfermedad mental.

En dicha telenovela aparecen temas como el abuso sexual del Señor Patrón hacia las criadas de su casa; el castigo físico a los peones que lo desobedecen; la infidelidad de la Señora de la Casa; prostitución de la servidumbre, que prefiere cobrar por sexo y no ser abusadas gratuitamente por un patrón; homosexualidad y lesbianismo encubierto, de los intelectuales o adinerados de la época; abuso sexual del sanguinario padre de José Luís  hacia su nieta menor; depravación oculta de fanáticos religiosos; y, de Manuel, un hombre que intenta conservar el amor correspondido por Leonor, esposa de José Luís, junto con sublevar a los peones en contra del tirano Señor de La Querencia. El final la mayoría es muerto por el trastornado patrón. Sólo sobreviven Manuel, su amante doña Leonor, un hijo de la señora, la china novia del único hijo redivivo de la señora,  la madre de esa china; y, más de algún camarógrafo o guionista que no se cruzó entre tanto disparo y escopetazo.

Muchos historiadores de dudoso prestigio salieron en defensa de los antiguos y nuevos latifundistas criollos. “Esto es una novela dramática, que no se condice con la realidad”. La Iglesia Cristiana Católica Apostólica Romana entrega un argumento semejante. La Iglesia siempre ha protegido los feudos y latifundios, históricamente y por su propia naturaleza. El más digno alumno de la rama conservadora del catolicismo es, sin duda, el Opus Dei. Secta creada por Josemaría Escrivá de Balaguer, para combatir a Escuelas Iniciáticas de orden laico. Pero también para enseñar que la separación de clases sociales es necesaria para el orden divino. Es decir, el pobre está para servir y mantenerse en su entorno, así como el señor patrón está para gobernar, y dirigir, a los grupos más desposeídos, que por su propio hábitat son ignorantes y corruptibles. Las mujeres entran en un  concepto de degradación, como ser humano, ya que no posee igualdad ante el hombre. Ella es disminuida al nivel de un embase contenedor de hijos, sin derecho de su cuerpo. Los únicos que tienen poder y valor en el núcleo familiar Opus Dei son el padre de familia, el primogénito valor y sus hermanos. Las hijas de la familia son instruidas para el servicio administrativo de un hogar; o, para llevar una vida religiosa de por vida. La naturaleza feudal del cristianismo católico se hace vivo, y patente,  en los fundamentalistas que perteneces a dicha secta. A la curia romana de gusta soñar que en algún futuro volverán a ser parte importante de estados feudales y religiosas; que retornarán, y germinarán, para contrarrestar a la corrupta, y pagana, democracia contemporánea. Aunque no me crean, en muchas naciones del Islam las mujeres son infinitamente mas valoradas, donde el hombre no es dueño de otro hombre, y los pobres pueden surgir de su condición hacia otra superior, no por nada se hacen llamar el primer humanismo en el mundo. No dejaré de destacar  a muchas Fraternidades y Escuelas Iniciáticas, de orden laico, que por siglos han querido enseñar sobre la libertad, igualdad y fraternidad entre seres humanos. Estos grupos de hombres libres no sólo nos han entregado conocimientos de humanismo y de valores universales, sino que han sido los impulsores para que el hombre libre se independice de sus cadenas, así como de los reyes, papas y señores feudales del mundo. No quiero dejar de nombrar al fraile brasileño Leonardo Boff, y al sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, personajes de suma importancia en la creación y difusión de la Teología de la Liberación. Esta interpretación teológica de la Biblia postula, en resumidas cuentas, que la salvación realizada por Dios no sólo incluye la liberación de los espíritus malignos, la culpa, el pecado, las enfermedades, la condenación eterna, es decir, de la prisión del cuerpo o del yugo de las pasiones; sino que, también la redención del enemigo, la esclavitud, la dominación política o la opresión social.

Después de la caída del muro de Berlín, se produjo un fenómeno compasivo con los mártires nobles abatidos por las coscas manos de los rebeldes y revolucionarios, en Europa y el mundo. Los Borbón y Romanov se han convertido en victimas de la crueldad de grupos anarquistas que buscaban derrocar el orden divino de la nobleza inocente y piadosa. Digo que se han convertido, ya que este es un fenómeno reciente, en lo que respecta a su masificación. La memoria es frágil, la es más en Latinoamérica. Como por arte de magia nos olvidamos de la crueldad de los señores feudales, que por milenios mantuvieron sometida a la mayoría de la población de sus entornos, con la excusa de que ellos fueron puestos allí de forma divina, para someter a los ignorantes, pecadores e infieles. Ni la supuesta y conocida democracias griega se salva, ya que sólo había democracia para unos pocos, los “ilotas” no tenían el derecho de participar de las fortunas de la democracia.

Desde la caída del último Rey de Prusia y Emperador de Alemania, el Káiser Guillermo II, el mundo aceptó como definitivo que nunca más un grupo de individuos privilegiados serian los patrones y dueños de la vida de otros individuos. Existieron ciertas excepciones en el mundo, como por ejemplo: El Tercer Reich, las dictaduras fascistas de Franco y Mussolini, Stalin en Rusia, Ceausescu en Rumania, Lon Nol y Pol Pot en Camboya, Anastasio Somoza en Nicaragua, Alfredo Stroessner en Paraguay, Mobutu Sese Seko en la ex Saire, Idi Amin Dada en Uganda, Papa Doc y Baby Doc en Haití, Leopoldo Galtieri en Argentina, Artur da Costa e Silva y Ernesto Geisel en Brasil, Juan Velasco Alvarado en Perú y el más cobarde y miserable de todos, Augusto Pinochet Ugarte en Chile. La mayoría de ellos apoyados e impuestos por el Sacrosanto Imperio del Norte, en toda Latinoamérica. En su totalidad criminales, corruptos, violadores y torturadores de primer nivel. Sin duda, mucho de ellos no sólo impusieron políticas económicas afines al Imperio, y saquearon las arcas de sus estados; sino que, además, protegieron y favorecieron a los latifundistas y grandes empresarios del tercer mundo.
Los procesos libertadores contra las tiranías, en tiempos modernos y contemporáneos, comenzaron con la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, después de la decapitación de Luís XVI y María Antonieta. Dicha declaración  fue sintetizada más tarde en tres principios,“Liberté, Égalité, Fraternité”. En América los procesos llegaron algo trastocados y tergiversados, sobretodo en Latinoamérica, donde los virreinatos fueron derrocados no para hacernos libres, iguales y fraternos, sino que, para entregar el poder de los nobles españoles a los ricos criollos latifundistas, que por dos siglos han mantenido sus privilegios de Señores de la Tierra. En Chile, pocos próceres de la Patria fueron a luchar por una verdadera Independencia, dejando de lado sus propios intereses egoístas. Sólo destaco al revolucionario José Miguel Carrera Verdugo, el primero y el más grande, el más odiado y el más querido, el más olvidado y el más recordado.

Hace pocos años se capturó a Paul Schaefer, pederasta, ex patriarca de Colonia Dignidad, nazi y gran amigo de la dictadura de Pinochet. Este individuo no sólo se hizo dueño y señor de grandes extensiones de tierras en Chile, además fue un gran abusador de hijos de campesinos, que por ignorancia entregaban a su prole para que el viejo nazi depravado saciare sus necesidades sexuales. El despotismo y sometimiento, de niños y adultos, alemanes y campesinos criollos, era una constante que no tenía freno alguno. A la vez muchos detenidos, culpados de sedición en dictadura, fueron llevados a Colonia Dignidad para ser encarcelados, torturados, muertos, y hechos desaparecer. Las redes de protección de jueces y políticos fascistas de la Alianza por Chile,  amigos de Colonia Dignidad, hicieron bien su trabajo, del mismo modo que protegieron al viejo y cobarde dictador chileno. Los chilenos comunes y corrientes ven con indiferencia y negligencia los años en que el Señor Patrón hacía y deshacía en todo lo que le perteneciese, pero no se dan cuenta que aun existen esos Señores latifundistas que no pierden tiempo para abusar del más débil.

Otro ejemplo actual y resiente lo tenemos en Colombia. Los latifundistas que formaron milicias (Los Pájaros) para reprimir y someter a los campesinos que sólo buscaban dignidad. ¿Acaso no sabían el por qué, y cómo nacieron las FARC EP…?. En Perú y Bolivia se ve algo similar, los señores caucásicos terratenientes, contra los indígenas oscuros, sucios, ignorantes y flojos. Siempre los pobres y los indígenas son sucios, ignorantes y flojos, ¿por qué será…?. En Brasil la esclavitud de los negros e indígenas amazónicos no es algo plenamente superado. México aun sufre a manos de los poderosos latifundistas, estancieros y capos narcotraficantes. Creo que el resto de América Lanita no está en mejores condiciones. En Chile, el abuso de los poderosos aun se hace sentir, años post dictadura, ya que los pequeños agricultores no pueden competir con los grandes hacendados; los indígenas son despojados de sus tierras ancestrales para ser anegadas, victimas de nuevas centrales hidroeléctricas en construcción. La Araucana, poema épico de Alonso de Ercilla, no fue el comienzo ni el final de un noble pueblo, aun los mapuches luchan por recuperar sus tierras en el sur de Chile. La pacificación de la araucanía en el siglo XIX fue casi un exterminio, y no una obra de la policita y diplomacia de los gobernantes de esos tiempos. Un Senador de la Alianza por Chile,  eje de la derecha neoliberal y de los fascistas fundamentalistas, señala la existencia de grupos terroristas indígenas, en el sur de Chile. Según Alberto Espina esta tropa extremista mapuche es financiada, y ayudada tácticamente, por las FARC colombianas y por el Partido Comunista chileno. Lo que desea lograr el Senador es que se aplique la Ley de Seguridad Interior del Estado; y, se mande un  contingente militar, ultra-armado, para el exterminio de los sublevados, o el encarcelamiento perpetuo. Así piensa un señor patrón. El Partido Comunista chileno ha sido, históricamente, una colectividad profundamente democrática. Si es que tenemos que empezar a dudar del Partido Comunista,  también deberíamos dudar del proceso judicial que se realizó contra Jovino Novoa, Senador de la Alianza y Opus Dei, en un caso de “pederastia”. En esa causa judicial la defensa se basó en desacreditar a los testigos que acusaban al supuesto pederasta, pero no de defenderlo del cargo. Podríamos pensar que los patrones tienen redes amigos en los “tribunales” chilenos. ¡¿Por qué no…?!.

En Norte América los hombres libres tomaron las armas en contra de los reyes ingleses de la dinastía de los Hannóver. Estos hombres fueron guiados por intelectuales y militares coloniales que se rebelaron contra la monarquía. En Chile y América Latina las cosas no fueron tan, tan parecidas, ya que los que se rebelaron en contra de los reyes borbones fueron los patrones terratenientes criollos. Estos reclutaron a sus peores e inquilinos para que peleasen para ellos. El Señor Patrón con más peones de seguro se convertía  en general. Después de las revoluciones independentistas en América Latina, los peones e inquilinos siguieron siendo lo que son, pobres sometidos y abusados. Es curioso ver nacer a niños rubios de ojos azules, en una población numerosamente mestiza y morena.

En la época del caliche chileno los terratenientes fueron yanquis, que no encontraron mejor forma de hacer fortuna que someter a miles de trabajadores, bajo reglamentaciones abusivas e inhumanas. Estos Señores extranjeros contaban con su propia milicia, además, eran protegidos por el gobierno de la época y por los militares chilenos, que, a punta de armas mantenían baja las cabezas de miles de chilenos, peruanos y bolivianos, en las tierras del norte de Chile (Ref.: Cantata de Santa María de Iquique, Quilapayun). Hoy en Chile los extranjeros no sólo han regresado para robar el cobre, la energía y las aguas. También pretenden recuperar lo que les fue quitado en tiempos de la Independencia en el siglo XIX, y a posterior, en períodos de las nacionalizaciones a mediados del siglo XX.

En el gobierno de Eduardo Frei Montalva, se implementó la Reforma Agraria, que pretendía terminar con el latifundio en Chile. Este hecho separaría, definitivamente, a la Democracia Cristiana de la derecha Liberal y Conservadora del país. En el gobierno democrático del doctor, Compañero Presidente, Salvador Allende se profundizó dicha reforma, dando pie a una arremetida implacable de los terratenientes y poderosos criollos, financiados por el Imperio del Norte. Esta colisión llevó a un golpe de estado, y quiebre de la Constitución de 1925. Un 11 de septiembre, fuimos testigos de uno de los actos más cobardes y abominables de nuestra era, tan infame como el mismísimo bombardeo de Dresde, Alemania, en la Segunda Guerra Mundial. Me refiero al golpe de estado, organizado por la derecha fascista y el Imperio yanqui, ocurrido en Chile, en el año 1973. En esa fecha, los chilenos fuimos condenados a vivir diecisiete años de detenciones ilegales, tortura, muerte y destrucción de una nación digna e independiente. Hoy somos un estado lacayo del Imperio, agradecidos de que el exterminio no haya sido total, agradecidos de que el Imperio nos haya entregado su sistema económico, su modelo de vida;  y, agradecidísimos de, los cigarrillos Marlboro, chocolates M&M, la Coca Cola, los jeans Wrangler, las zapatillas Niké y…etc. En esos tiempos de la dictadura militar, del traído a la patria Augusto Pinochet, se devolvieron gran parte de los privilegios perdidos por los terratenientes, en gobiernos anteriores. El poderoso propietario volvió en gloria y majestad a gobernar sus tierras heredadas por derecho divino. Tierras que en tiempos antiguos fueron trabajadas y glorificadas por población indígena que adoraba a la Pachamama (Madre Tierra).

El Señor de La Querencia que abusa sexualmente de sus chinas, que golpea y flagela a sus peones, que comete incesto, que no paga salarios, que quema a brujas, que mata a quien se le atraviese, que llena sus tierras de bastardos de su propio linaje; es, sin dudas, no una ilusión trasnochada de algún escritor de telenovelas. La realidad sorprende más que la fantasía. Hoy en nuestra provincia imperial chilena las tierras son repartidas entre pocas familiar. Entre ellas podemos nombras a la familia Zaldivar, dueños del subsuelo de grandes extensiones de tierra. Los Luksic, la familia más poderosa en Chile. Douglas Tompkins, yanqui que es dueño de grandes extensiones de tierras al sur de Chile, este personaje tienen dividido geográficamente al país en dos. Y, el candidato presidencial de la Alianza por Chile, Sebastián Piñera. Este último no sólo se llevó a casa las empresas eléctricas del estado, en tiempos de la dictadura, sino que ahora es dueño de miles de hectáreas en el sur chileno. Hay muchos ciudadanos y compatriotas que ven en ese personaje un futuro buen Presidente de la República, ya que quien mejor que un gran empresario, y patrón, para manejar un país. Quien mejor que el Señor de La “Gerencia” para gobernar a los peones de nuestra provincia imperial chilena.

Un peón me dijo un día: Yo votaré por la Alianza por Chile, estoy cansado de que la Concertación gobierne, ya que son ladrones y corruptos. Yo le dije: Pero en dictadura los mismos de la Alianza se robaron hasta los semáforos de las calles. El respondió: La alternancia es necesaria. Ante eso le dije: Tienes razón, es bueno alternar, pero es mejor votar por los que nunca han robado y tienen sus manos limpias. El peón agachó su cabeza y guardó silencio…

Si eres un fundamentalista o peón, me disculpo por perturbarte. Pero, si eres un hombre libre, únete a mi… ¡Juntos podemos más…!.