Gobernar mediante un paquete de iniciativas de diferente índole previamente acordadas con la Derecha para ser presentadas al parlamento, una detrás de la otra, con el fin de que todas se conviertan en leyes obligatorias para los ciudadanos, parece ser la fórmula recurrente de administrar el poder político, es decir, de co-administrar ese poder.
Viera-Gallo la lleva en el arte de componer, es el maître del combo. Él sabe como presentarle a la presidenta sus hazañas, que generalmente consisten, en desentrampar algunos proyectos en que previamente la Oposición ha hecho público su rechazo, por ejemplo, financiamiento para el Transantiago, para, a cambio, aprobar otros que son permanente preocupación para la Derecha.
Es así como un proyecto de orden administrativo, funcional, como es el refinanciamiento del sistema de locomoción pública, manejados por capitales privados, y que para evitar el ajuste de precio del servicio que el mercado exige, vale decir subir al doble el pasaje de la micro, es transada su aprobación por otros de orden superior.
Esta vez el engolosinamiento de la Oposición o la manía de genuflexión del gobierno han ido demasiado lejos, pretendían colocar en la Corte Suprema , a un juez, el Sr. Pffeifer, cuyos atributos jurídicos han sido ampliamente conocidos por la ciudadanía. Él ha hecho prevalecer la ley de auto-amnistía para beneficiar a los criminales del staff de Pinochet cada vez que estos han sido puestos en sus manos.
Si embargo, el mérito que tal vez haya considerado el gobierno, fue aquel en que dio forma jurídica al pretexto que libró de la cárcel al difunto millonario dictador: este habría padecido de “demencia sub-cortical”, razón que lo inhabilitaba de responsabilidad penal, pero que no era obstáculo para coordinar traslados de grandes sumas de dineros desde sus cuentas brujas en EEUU, como lo hizo con gran maestría y simultáneamente, mientras permanecía sentado en el banquillo de los acusados.
Se perdió por falta de cálculo esta mano de naipes. Faltó la mano del maestro Viera-Gallo, él habría advertido que dentro de la alianza gobiernista sobrevive solidez moral en algunos de sus senadores. Fue sólo un episodio, que el entusiasmo de petimetre, del parlamentario Monckeberg, lo hizo anunciar frente a las cámaras de la Tele , que el gobierno de la señora Bachelet había concluido.
Nada de eso ocurrirá hasta que ella termine efectivamente el plazo de su mandato, se seguirá practicando el arte de co-gobernar mediante el combo, y probablemente seguirá así, si es que la Concertación vuelve a ganar las elecciones presidenciales .
Sólo que entonces, esa práctica de sumisión de los titulares de gobierno, se perfeccionará como el arte de la patá y el combo.Nada es estático en la política, todo tiene un desarrollo y también su fin.
Es así como un proyecto de orden administrativo, funcional, como es el refinanciamiento del sistema de locomoción pública, manejados por capitales privados, y que para evitar el ajuste de precio del servicio que el mercado exige, vale decir subir al doble el pasaje de la micro, es transada su aprobación por otros de orden superior.
Esta vez el engolosinamiento de la Oposición o la manía de genuflexión del gobierno han ido demasiado lejos, pretendían colocar en la Corte Suprema , a un juez, el Sr. Pffeifer, cuyos atributos jurídicos han sido ampliamente conocidos por la ciudadanía. Él ha hecho prevalecer la ley de auto-amnistía para beneficiar a los criminales del staff de Pinochet cada vez que estos han sido puestos en sus manos.
Si embargo, el mérito que tal vez haya considerado el gobierno, fue aquel en que dio forma jurídica al pretexto que libró de la cárcel al difunto millonario dictador: este habría padecido de “demencia sub-cortical”, razón que lo inhabilitaba de responsabilidad penal, pero que no era obstáculo para coordinar traslados de grandes sumas de dineros desde sus cuentas brujas en EEUU, como lo hizo con gran maestría y simultáneamente, mientras permanecía sentado en el banquillo de los acusados.
Se perdió por falta de cálculo esta mano de naipes. Faltó la mano del maestro Viera-Gallo, él habría advertido que dentro de la alianza gobiernista sobrevive solidez moral en algunos de sus senadores. Fue sólo un episodio, que el entusiasmo de petimetre, del parlamentario Monckeberg, lo hizo anunciar frente a las cámaras de la Tele , que el gobierno de la señora Bachelet había concluido.
Nada de eso ocurrirá hasta que ella termine efectivamente el plazo de su mandato, se seguirá practicando el arte de co-gobernar mediante el combo, y probablemente seguirá así, si es que la Concertación vuelve a ganar las elecciones presidenciales .
Sólo que entonces, esa práctica de sumisión de los titulares de gobierno, se perfeccionará como el arte de la patá y el combo.Nada es estático en la política, todo tiene un desarrollo y también su fin.
