Esta estratificación construida a partir del tamaño de las empresas no debiera ser un problema, a no ser que esté reflejando diferentes capacidades competitivas para cada uno de estos estratos. Lamentablemente esto es lo que está ocurriendo en el país y asistimos impávidos a un proceso de concentración persistente de ventas en pocas empresas, cada vez más grandes. Reflejo de lo anterior es que las grandes empresas que representaron un 75% de las ventas totales el año 1998 ahora aumentan su participación a un 84%, el 2006. Lo contrario ocurre para los demás tamaños de empresa, que en el mismo período disminuyen sistemáticamente su peso en las ventas totales.
¿Cómo hacer para revertir esta situación y, al igual como ocurre en lo países desarrollados, que las PYMEs sean un factor de desarrollo para el país? Así como existe el crédito hipotecario para la compra de una casa, bien podría el Ejecutivo impulsar una ley que establezca la posibilidad de obtener un crédito prendario en dólares que esté amarrado a la importación y/o compra de una máquina para la industria o la agricultura. Lo anterior requiere de la constitución de un marco jurídico apropiado para el desarrollo de un sistema de garantías prendarias. Un caso interesante es la Ley Sabatini en Italia, que ofrece incentivos regulatorios y de fomento para promover la compra de maquinarias y equipos. Las PYMEs que se acogen a esta ley obtienen de una manera ágil y simple un financiamiento bancario que se extiende hasta 7 años, a tasas que muy convenientes. Toda la operación queda asegurada con una prima equivalente al 1% del valor de la transacción. Puede ser que esta ley no esté sustentada en un modelo teórico infalible, pero como dirían en China no importa de qué color sea el gato, lo importante es que sirva para cazar ratones. O como operan las PYMEs en Italia, esta máquina me gusta, ¿cuanto vale?, la compro.Juan Carlos Scapini
Director Ingeniería Comercial
Universidad Central
jcscapini@ucentral.cl
