2. La detención del ex fiscal militar, que ejerció su función al margen de las más elementales normas del debido proceso y guiado por el arbitrio más increíble, no debiera ser sino que sólo el primer paso para su posterior procesamiento y condena definitiva, por su inocultable responsabilidad criminal en el caso del detenido desaparecido Omar Venturelli Leonelli, ocurrido en Temuco, en octubre de 1973, causa de su detención por la policía española y en muchos otros casos de crímenes contra la humanidad registrados en la Araucanía.
3. Con preocupación y expresando una fuerte crítica al Poder Judicial chileno, debemos constatar de nuevo, al igual como aconteció con el dictador Augusto Pinochet, en octubre de 1998, que en el caso de Alfonso Podlech, otra vez tienen que ser los tribunales de otros países, antes fueron los de España y hoy son los de Italia, los que tienen que demostrar que la justicia, en los casos de crímenes contra la humanidad, es posible y necesaria.
El conocido prontuario de Podlech Michaud señala fehacientemente que en los tribunales de nuestro país existen antecedentes suficientes como para haber dispuesto hace ya tiempo su detención y procesamiento. Lamentablemente no han actuado y en este caso, como en muchos otros, por omisión han impuesto la impunidad.
4.Lo sucedido al ex fiscal militar debería ser entendido por otros responsables de violaciones a los derechos humanos, como Onofre Jarpa, Sergio Fernández, Hernán Brady, Emilio Sandoval Poo, que el derecho internacional de los derechos humanos no les asegura ningún lugar en el mundo para su impunidad y que en cuanto intenten desafiarlo, saliendo de Chile como lo hizo Podlech, serán detenidos y llevados al estrado de los acusados para que respondan por los crímenes de que son responsables.
Temuco, julio 30 – 2008
Centro de investigación y Promoción
De los Derechos Humanos
CINPRODH.
