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Agosto 18, 2026

¿Por qué apoyamos a Hernán Miranda para Premio Nacional de Literatura 2008?

Hernán Miranda, nacido en Quillota, Región de Valparaíso, en 1941, es una de las figuras singulares de la llamada Generación del 60. Nos referimos a esa promoción de escritores que ha dejado profunda huella en la literatura nacional, pese a haber sufrido de lleno los efectos demoledores del Golpe de Estado de 1973, incluidos el exilio, la dispersión, el desarraigo y la orfandad en materia de apoyos y estímulos, precariedad que ha sido especialmente notoria en el caso de los poetas. Agréguese a ello que varios de los más significativos cultores de la poesía de los ‘60 ya fallecieron, como Juan Luis Martínez, Jaime Gómez Rogers, Jorge Torres Ulloa, Tristán Altagracia y Gonzalo Millán.

Hernán Miranda ostenta una trayectoria creativa iniciada en la adolescencia que se hace visible con su inclusión en una antología en 1963, hace 45 años. A partir de esa fecha, su actividad literaria se ha desplegado a través de la publicación de una decena de libros, que le han significado importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Pero es necesario aclarar que esa obra no se ha encerrado entre las cuatro paredes de los cenáculos o de la academia. Miranda trabajó en el Palacio de La Moneda como periodista de la Oficina de Informaciones de la Presidencia de la República entre 1970 y 1973, colaboró anónima y activamente en la denuncia de los crímenes de la Dictadura, comentó libros en el diario “La Opinión” de Buenos Aires y “La Época” de Santiago, ha sido jurado de diversos certámenes y ha cumplido una persistente labor de difusión y estímulo de las nuevas generaciones de escritores. Incluso, su compromiso artístico y social lo ha llevado a realizar algunas recordadas acciones de arte, como fue su histórica permanencia durante un día en una jaula del Zoológico de Santiago en marzo de 1984 (experiencia límite que contó con la presencia y respaldo desde fuera de la jaula de lo más granado de los poetas chilenos, entre ellos Nicanor Parra y Enrique Lihn).

La primera obra de Hernán Miranda en forma de libro –“Arte de Vaticinar” (1970)- reunió poemas premiados por la FECH, lo mismo que en los Juegos Literarios “Gabriela Mistral” y en otros dos certámenes, con jurados que integraron, entre otros, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Juvencio Valle y Jorge Teillier.

Posteriormente, “La Moneda y otros poemas” obtuvo el Premio Casa de las Américas, concedido en Cuba por un jurado internacional en 1976. Este libro tuvo una circulación planetaria, especialmente entre los chilenos y otros latinoamericanos diseminados por todo el mundo.

Luego de la aparición de otros dos libros bien recibidos por la crítica (“Versos para quien conmigo va”, 1986; y “Trabajos en la vía”, 1987), un hito importante lo constituyó “De este anodino tiempo” (1990), parte de cuyos poemas habían sido premiados por “El Mercurio” en 1989. En esta obra, que en 1991 recibió el Premio Municipal de Santiago, figura el conocido poema “Todo encaja en todo”, muy difundido en revistas y páginas Web en los últimos años.

Después de otras publicaciones, en 2000 Miranda publicó “Anna Pink y otros poemas”, libro que, entre otros textos, incluye “Un despreciable clochard se apoderó entonces de la palabra”, texto que un crítico de “Las Últimas Noticias” (Andrés Braithwaite) mencionó en una encuesta del “Diario 7” como uno de los mejores poemas chilenos del siglo XX.

Después de otras publicaciones, en 2005, Hernán Miranda recibió un reconocimiento consagratorio de parte del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Consistió en la entrega de fondos para la edición de una selección de los poemas publicados a través de varias décadas, por considerarlos de “valor patrimonial”. Esta antología, con el título “bar abierto”, fue publicada bajo el sello “Ediciones Tácitas”, con selección y prólogo de Adán Méndez, y está presente en todas las bibliotecas públicas del país.

Recientemente apareció “Rumbo a Corfú” (Mago Editores), nueva selección de poemas de Hernán Miranda, mientras se encuentra en espera la publicación de otros libros inéditos.

También es necesario consignar la amplia difusión que la poesía de Hernán Miranda ha tenido, en Chile y el extranjero, lo que es una muestra de su relevancia. Figura en no menos de treinta antologías aparecidas en nuestro país, en otros países latinoamericanos y en Europa. A ello se suma la inclusión de poemas suyos en revistas y periódicos tan diversos como “El Siglo”, “Punto Final”, “El Mercurio”, “Rocinante”; en medios de Buenos Aires como “La Opinión” y “Ñ” (revista cultural del diario “Clarín”), además de publicaciones de Perú, México, Colombia, Cuba, España, Italia, Holanda y Rusia, entre otros países. Un dato curioso y significativo, entre otros que rodean la trayectoria atípica de Miranda: un 11 de septiembre, durante la Dictadura, su poema “La Moneda” fue leído por el locutor René Largo Farías a través de las ondas de Radio Moscú.

Otros datos sobre la trayectoria de Hernán Miranda se completan con el Currículum Vitae y los demás materiales anexos a esta postulación. Todo ello reafirma nuestro pleno convencimiento de que se trata de un poeta de gran valía, que merece recibir el Premio Nacional, la condigna retribución para una vida entera dedicada al cultivo, la difusión y el enriquecimiento de nuestras letras.

Pero no solo eso. Al postular a Hernán Miranda queremos dar materialidad a un acto de reclamo y vindicación genérica en favor de los poetas de Chile. Antes de que existieran ciudades, leyes, escudos o banderas, Chile fue primero un poema. Nuestro país es reconocido en el mundo sobre todo por sus poetas empezando por Pablo Neruda y Gabriela Mistral (incluso por algunos, como Violeta Parra, que nunca recibieron el Premio Nacional de Literatura). Políticos, publicistas, medios de comunicación, empresarios y gente del espectáculo suelen hacer uso y abuso de versos e imágenes de nuestros vates. Pese a ello, existe una brecha cósmica entre los ingresos y reconocimientos que acompañan a figuras del deporte empresarial y globalizado, de la farándula y de otras esferas en que imperan a menudo la superficialidad y un exitismo inconsistente, y lo que ocurre con el tratamiento en la mayoría de los casos mezquinos que da el país a significativos poetas y su obra.

Por todo lo anterior, postulamos a Hernán Miranda al Premio Nacional de Literatura 2008.

Es justicia.

Círculo de Periodistas de Santiago

Colectivo de Escritores Ricardo Latcham

Revista CARAJO