El mensaje establece los requisitos y el proceso para el reconocimiento oficial de los establecimientos e instituciones de todo nivel, con el objetivo de tener un sistema educativo de calidad.
Asimismo, establece que el sistema chileno se construye sobre la base de los derechos garantizados en la Constitución, así como en los tratados internacionales ratificados por Chile y, en especial, del derecho a la educación y la libertad de enseñanza.
Se inspira además en los principios de universalidad y educación permanente; calidad; equidad del sistema educativo; autonomía; diversidad; responsabilidad; participación; flexibilidad y transparencia.
El texto dispone que la educación es un derecho de todas las personas. Corresponde preferentemente a los padres el derecho y el deber de educar a sus hijos; al Estado, el deber de otorgar especial protección al ejercicio de este derecho y, en general, a la comunidad, el deber de contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación.
