Recordemos que los operadores DC lograron imponer su voluntad en la nueva ley violando las decisiones del Congreso ideológico del año pasado. Se recordará que el voto de la militancia, al cual se opusieron la dirigencia y el clan Aylwin, fue terminar con el lucro en la educación. En el PS y el PPD fue peor. Sus dirigentes transformados en los quijotes de un lucrativo mercado no consultaron a nadie.
Cabe pensar, sin embargo, que la cúpula concertacionista contaba con una fuerte reacción del movimiento estudiantil, de los profesores y de la ciudadanía en general.
Aquí hay una muestra más de la sustancia antidemocrática de la Concertación:
se administra el país según las reglas y cánones impuestos por el capitalismo neoliberal. Este es considerado por las dirigencias y sus intelectuales orgánicos como el único modelo de organización social posible en el siglo XXI. Con la salvedad de que el sello ideológico (es el relato) de su estilo y políticas es redondear las aristas del neoliberalismo con políticas públicas “redistributivas” copiadas a los socialdemócratas liberales europeos (2).
Ni siquiera esto lo hacen bien. Cuando el movimiento estudiantil secundario y universitario, los sindicatos de profesores y detrás de ellos las amplias mayorías reclaman la construcción de un sistema público de calidad, de la primaria a la universitaria, que permita acceder a ese bien público fundamental que forma ciudadanos educados y aptos para enfrentar los desafíos del mundo globalizado, las elites concertacionistas, de la mano con las aliancistas, celebran la derrota de la razón como una victoria y elevan el pragmatismo de los acuerdos antidemocráticos al rango de virtud.
La Razón, aquella que desde el Renacimiento indica que “el saber es poder” y, que para poder, hay que saber, la tienen los que están en la calle en la lucha por democratizar el acceso al conocimiento. Un sistema de becas al exterior sin una infraestructura educativa sólida nacional es una insensatez. Es la vía escogida por las elites concertacionistas. Juegos de artificio para construir el discurso de la meritocracia oponiéndolo a la necesidad de la igualdad de condiciones. Pero no hay igualdad de oportunidades sin igualdad de condiciones sociales y económicas, aclara el espíritu crítico. Éste, no comulga con las ruedas de carreta de la tecnocracia neoliberalizada.
Bien lo saben los tecnócratas que omiten decirlo públicamente: los países que se proyectan al futuro son los que han preparado el viraje educativo. Esto sólo es posible con un sistema de educación público y gratuito de calidad. Lo mismo para innovar.
Entre el 10 y el 11 de este mes, la Presidenta visitará un país-provincia (Québec) donde la educación y la salud son públicas (regímenes universales gratuitos) y donde las encuestas muestran que las mayorías ciudadanas no están dispuestas a que sean privatizadas y transformadas en mercancías. Tal realidad no condice con el discurso de las elites chilenas que continúan atadas al dogma de que la única vía para el desarrollo nacional es el mercado. En los modelos con Estados solidarios se innova cada día.
En el Chile de la tecnocracia de los paneles, foros, charlas, conferencias y coloquios, c’est toujours pour demain.
Por esto mismo, el significado actual de las movilizaciones estudiantiles rebasa la mera contingencia. Es la prueba de la incapacidad del régimen post-dictadura actual de responder a las demandas justas de las mayorías. El espectáculo de parlamentarios proponiendo 125 indicaciones a la Ley es una muestra grotesca de las deficiencias institucionales y de la incompetencia cuando se trata de generar buenas políticas y buen gobierno. Es así como se desprestigia a la democracia parlamentaria; cuando sus actores no saben reconocer, dejando de lados sus intereses corporativistas, por donde pasa el flujo de sensatez y de futuro. Y éste circula y se manifiesta en las calles de Chile.
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(1) La prensa derechista chilena, que no pierde oportunidad para caer en la chabacanería, ya empezó a hablar del espectacular encuentro de Bachelet con el neoliberal Gobernador del estado de California Arnold Schwarzenegger. Se ignora el sistema social canadiense. Ojalá la presidenta se tome el tiempo de aprender de los sistemas sociales de la Provincia de Québec que con sus 7 millones de habitantes se encuentra entre las sociedades más dinámicas en nuevas tecnologías e innovación y con los mejores niveles de calidad de vida y de reparto de la riqueza del planeta. Lo que no implica ninguna justificación de las prácticas depredadoras y colonialistas de las multinacionales canadienses en América Latina y Africa. Al contrario, la opinión pública canado-quebequense comienza a movilizarse en contra de la Barrick Gold contra quien pesan acusaciones graves de violaciones de los DD.HH. en varios países africanos.
(2) Como allí no ha habido golpes de Estado pro-neoliberales, las fuerzas del capital van despacito, pulseando las capacidades de organización y de resistencia de los ciudadanos y de sus movimientos sociales (ver las tesis de Naomi Klein).
Profesor del Département de philosophie, Collège de Limoilou, Québec, Canadá
