Pertenece a las manifestaciones humanas en que la vida o parte de ella se coloca en la balanza. Los que participan en ella, no están jugando por entretener a la opinión pública, ni por desencadenar el sadismo propio de las últimas corrupciones concebibles en quienes ufanos detentan el poder.
Los dirigentes de los trabajadores subcontratados de Codelco, tal como ayer Patricia Troncoso, son esa nueva generación de representantes populares capaces de conmover a la ciudadanía al punto de hacerla reaccionar. Ellos han iniciado una huelga de hambre con el propósito de exigir una respuesta al inexplicable incumplimiento de parte del gobierno de lo que habían acordado recientemente.
De modo que la modelito, la república renovada, con su pretenciosa y engreída clase que la administra, y sirve a su señor, el poder oligárquico, que la posee; la que como amante obnubilada cae a sus pies recibiendo sus regalos, sus autopistas y privados playas, que ni sus hijos pueden usar si no pagan, sus edificios bañados de mercurio, impenetrables, que refractan las miradas de sus ciudadanos, la que se viste de ropajes democráticos cada vez más dudosos; ella, vuelve a estar en vitrina, vuelve a enfrentar un conflicto que dejará a todo el mundo atónito, puesto que no se entiende que una coalición de centro-Izquierda dirija todo el poder del estado en contra de sus trabajadores.
Los trabajadores del cobre han tomado el prestigioso camino de la no violencia activa, dándole a conocer a la sociedad por este medio de excepción, la ambivalencia del gobierno y su falta de honor.
Existen instrucciones de Codelco, empresa que aún pertenece al estado de Chile, de perseguir a los trabajadores que se organizan y a sus dirigentes, de hostilizar a los obreros subcontratados. La casta de ejecutivos que la administra en virtud de un cuoteo político acordado en la penumbra de los siglos de gobierno concertacionista, parece estar determinada a “sanear” la empresa que vende más cobre en el mundo, de la inédita fortaleza de sus trabajadores.
Estas medidas de “saneamiento” suelen presentarse cuando se avecina una venta. Existe otra medida que se viene venir, es la de desgravarla del aporte millonario que hace a las Fuerzas Armadas, que aunque fue hecha ley de rango constitucional en otro contexto por el fenecido general omnipresente, actualmente es un obstáculo significativo para su enajenación. Nadie sabe para quién trabaja.
No especulo cuando afirmo que existe un plan para enajenar en el próximo gobierno, sea Lagos o Piñera el presidente de la república que tome la iniciativa, la mega empresa llamada Codelco.
Existe el diseño para juntar a los parlamentarios que sean necesarios en el quórum requerido para la perpetración de este hecho, que seguramente será con los resguardos “nacionalistas” que el abanderado de la Derecha públicamente afirmó: que esa enajenación debía hacerse exclusivamente hacia los capitalistas nacionales para resguardar los intereses estratégicos de Chile.
No hago Ciencia-ficción cuando interpreto como un movimiento vital para el futuro de los trabajadores de Chile, el de los trabajadores subcontratados que han tomado la vanguardia de la clase obrera. La palabra subcontratación, encierra la síntesis que ha logrado el modelo capitalista extremo aplicado en nuestro país, para ser sustentable, posible.
Los trabajadores subcontratados que miden sus fuerzas contra el gobierno y el empresariado que está detrás de este, son un ejemplo de subsistencia sindical en condiciones extremas.
Son el pilar que ha surgido para representar a la gran mayoría de los trabajadores que en empresas constructoras, de servicios de suministros vitales, multitiendas , supermercados y otras que han delegado en subcontratistas sus más importantes funciones para burlar la ley, han visto como se ha diezmado todo asomo de defensa de sus derechos.
La nueva generación de estos obreros subcontratados, no es cualquier generación, es la esperada generación mutante, resistente, invencible.
Es aquella que sostiene el futuro de los trabajadores chilenos, aquella que se enfrentará en los próximos años a la clase dominante que ya empezó hace tiempo a preparar el camino. Serán tiempos en que el alimento escaseará puesto que los grandes capitales ya han dejado ver su intención de manejar el novísimo negocio del hambre y en que un plato de comida podría llegar a ser el jornal diario.
Es necesario alistarnos al lado de los trabajadores, manifestando activamente nuestra solidaridad con su vanguardia en estos cruciales momentos para nuestro país.
De modo que la modelito, la república renovada, con su pretenciosa y engreída clase que la administra, y sirve a su señor, el poder oligárquico, que la posee; la que como amante obnubilada cae a sus pies recibiendo sus regalos, sus autopistas y privados playas, que ni sus hijos pueden usar si no pagan, sus edificios bañados de mercurio, impenetrables, que refractan las miradas de sus ciudadanos, la que se viste de ropajes democráticos cada vez más dudosos; ella, vuelve a estar en vitrina, vuelve a enfrentar un conflicto que dejará a todo el mundo atónito, puesto que no se entiende que una coalición de centro-Izquierda dirija todo el poder del estado en contra de sus trabajadores.
Los trabajadores del cobre han tomado el prestigioso camino de la no violencia activa, dándole a conocer a la sociedad por este medio de excepción, la ambivalencia del gobierno y su falta de honor.
Existen instrucciones de Codelco, empresa que aún pertenece al estado de Chile, de perseguir a los trabajadores que se organizan y a sus dirigentes, de hostilizar a los obreros subcontratados. La casta de ejecutivos que la administra en virtud de un cuoteo político acordado en la penumbra de los siglos de gobierno concertacionista, parece estar determinada a “sanear” la empresa que vende más cobre en el mundo, de la inédita fortaleza de sus trabajadores.
Estas medidas de “saneamiento” suelen presentarse cuando se avecina una venta. Existe otra medida que se viene venir, es la de desgravarla del aporte millonario que hace a las Fuerzas Armadas, que aunque fue hecha ley de rango constitucional en otro contexto por el fenecido general omnipresente, actualmente es un obstáculo significativo para su enajenación. Nadie sabe para quién trabaja.
No especulo cuando afirmo que existe un plan para enajenar en el próximo gobierno, sea Lagos o Piñera el presidente de la república que tome la iniciativa, la mega empresa llamada Codelco.
Existe el diseño para juntar a los parlamentarios que sean necesarios en el quórum requerido para la perpetración de este hecho, que seguramente será con los resguardos “nacionalistas” que el abanderado de la Derecha públicamente afirmó: que esa enajenación debía hacerse exclusivamente hacia los capitalistas nacionales para resguardar los intereses estratégicos de Chile.
No hago Ciencia-ficción cuando interpreto como un movimiento vital para el futuro de los trabajadores de Chile, el de los trabajadores subcontratados que han tomado la vanguardia de la clase obrera. La palabra subcontratación, encierra la síntesis que ha logrado el modelo capitalista extremo aplicado en nuestro país, para ser sustentable, posible.
Los trabajadores subcontratados que miden sus fuerzas contra el gobierno y el empresariado que está detrás de este, son un ejemplo de subsistencia sindical en condiciones extremas.
Son el pilar que ha surgido para representar a la gran mayoría de los trabajadores que en empresas constructoras, de servicios de suministros vitales, multitiendas , supermercados y otras que han delegado en subcontratistas sus más importantes funciones para burlar la ley, han visto como se ha diezmado todo asomo de defensa de sus derechos.
La nueva generación de estos obreros subcontratados, no es cualquier generación, es la esperada generación mutante, resistente, invencible.
Es aquella que sostiene el futuro de los trabajadores chilenos, aquella que se enfrentará en los próximos años a la clase dominante que ya empezó hace tiempo a preparar el camino. Serán tiempos en que el alimento escaseará puesto que los grandes capitales ya han dejado ver su intención de manejar el novísimo negocio del hambre y en que un plato de comida podría llegar a ser el jornal diario.
Es necesario alistarnos al lado de los trabajadores, manifestando activamente nuestra solidaridad con su vanguardia en estos cruciales momentos para nuestro país.
