Luego de la presentación del libro “El Gran Capitán” de Valeria Zurano, en Santiago de Chile, la poetisa argentina mostró su obra en Buenos Aires.
Lunes 28 de abril y el auditorio Osvaldo Pugliese del Centro Cultural de La Cooperación recibe a “El Gran Capitán”.
La escena parte con la actriz Cinthia Luján apareciendo de la oscuridad, dramatizando textos de la obra a presentar, solamente apoyada por un haz de luz que baja de una lámpara de iluminación que es el único sol en la sala.
El silencio es sobrecogedor, las palabras de la Zurano, salida de la boca de la Luján, introducen a la audiencia a este largo y difuso viaje de Baires a Misiones en 64 páginas.
La poetisa, acompañada del vate argentino Leopoldo “Teuco” Castilla, el presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, Reynaldo Lacámara y el escritor y periodista, miembro del directorio del Consejo Nacional del Libro de Chile, Gregorio Angelcos, dan inicio a la presentación.
Se habla de la calidad de la poesía de Valeria Zurano y de la travesía de este tren, que según una voz que asoma de entre el público, esa mañana-tarde se ha volcado a la altura de quizá que kilómetro perdido en las hojas de “El Gran Capitán”.
Todos los presentadores parten narrando el momento en que conocieron a la poetisa; el cómo y el porqué de la admiración a su trabajo. Valeria solo intenta fijar su mirada en la audiencia, que desde su posición no puede ver; las luces esta noche son para ella, cual luciérnaga ante las cámaras de la realidad.
Entre texto y dramatizaciones teatrales, el refresco de la estética al oído.
Gabriel Amadeo Videla, (voz y guitarra) Héctor Correa, (percusión) y Norberto Ocker (guitarra) musicalizan el espacio con textos de la poetisa.
La música es utilizada para generar suaves quiebres, que en conjunto con el teatro y la expresión corporal en escena, generan el sonido del agua bajando lentamente la cascada, esa sensación de armonía para sacar pasaje y así poder subir al tren poético de Valeria Zurano.
Finalmente, la voz de la poetisa y la entonación de sus versos, las desgarradoras imágenes y la secuencia de los paisajes y pasajeros pasando por la travesía de un viaje sin fin, montados en los vagones y sus ventanas, como si fuesen el rollo del film de una noche perfecta.
