Diez Mandamientos para salvar la vida en el planeta tierra propuso el Presidente Evo Morales al inaugurar, en Nueva York, el VII Foro Permanente de Asuntos Indígenas de Naciones Unidas. “Erradicar el modelo capitalista y lograr que el norte pague su deuda ecológica, en vez de que el sur y de todo el mundo paguen la deuda externa” ocupa el primer lugar del decálogo presentado por el mandatario.
La reunión internacional iniciada el lunes pasado con la participación de más de 3 mil 300 delegados, finaliza el 2 de mayo.
En su discurso, el gobernante boliviano afirmó que “quedan dos caminos para salvar a la humanidad, la vida y al planeta tierra: o se opta por la recuperación de la forma de vivencia, la armonía con la madre tierra y la vida, o seguir el camino del capitalismo y la muerte”.
El Decálogo de Morales señala, además:
– Renunciar a la guerra. Esta trae ganancias para los imperios, las transnacionales y un grupo de familias, pero no a los pueblos. Los millones de dólares destinados a la s guerras deberían ser invertidos en la tierra, herida por el maltrato y la sobreexplotación.
– Promover las relaciones de coexistencia y no de sometimiento entre los países, en un mundo sin imperialismo ni nacionalismo.
– El agua como un derecho humano y de todos los seres vivientes del planeta. El agua es la vida, por lo que no es posible que haya políticas que permitan privatizarla. Proponer una Convención Internacional del Agua para proteger las fuentes como un derecho humano y así evitar su privatización.
– Desarrollo de energías limpias y amigables con la naturaleza. Terminar con el derroche de energía. En 100 años estamos acabando con la energía fósil que ha sido creada en millones de años. Evitar que se promuevan los biocombustibles. No se puede entender que algunos presidentes y modelos de desarrollo económico puedan reservar tierras para hacer funcionar automóviles de lujo y no para alimentos del ser humano”.
– Respeto a la madre Tierra. Ningún experto o especialista puede debatir con los dirigentes indígenas sobre el respeto a la madre Tierra, se debe ver cómo influir desde el movimiento indígena a otros sectores sociales, urbanos y rurales para que entiendan que la tierra es nuestra madre.
– Los servicios básicos, como el agua, luz, educación, salud, comunicación y transporte deben ser tomados en cuenta como un derecho humano. No pueden ser de negocio privado, sino de servicio público.
– Consumir lo necesario, priorizar lo que producimos y consumir lo local, acabar con el consumismo, el derroche y el lujo.
– Promover la diversidad de culturas y economías y un Estado plurinacional donde todos tengan cabida: blancos, morenos, negros, rubios. Somos tan diversos, aunque el movimiento indígena que siempre ha sido excluido está apostando a la unidad en la diversidad.
– No es ninguna novedad el vivir bien, solo se trata de recuperar la vivencia de nuestros antepasados, vivir bien, que no es vivir mejor a costa del otro. Debemos construir un socialismo comunitario y en armonía con la madre Tierra.
En su discurso, el gobernante boliviano afirmó que “quedan dos caminos para salvar a la humanidad, la vida y al planeta tierra: o se opta por la recuperación de la forma de vivencia, la armonía con la madre tierra y la vida, o seguir el camino del capitalismo y la muerte”.
El Decálogo de Morales señala, además:
– Renunciar a la guerra. Esta trae ganancias para los imperios, las transnacionales y un grupo de familias, pero no a los pueblos. Los millones de dólares destinados a la s guerras deberían ser invertidos en la tierra, herida por el maltrato y la sobreexplotación.
– Promover las relaciones de coexistencia y no de sometimiento entre los países, en un mundo sin imperialismo ni nacionalismo.
– El agua como un derecho humano y de todos los seres vivientes del planeta. El agua es la vida, por lo que no es posible que haya políticas que permitan privatizarla. Proponer una Convención Internacional del Agua para proteger las fuentes como un derecho humano y así evitar su privatización.
– Desarrollo de energías limpias y amigables con la naturaleza. Terminar con el derroche de energía. En 100 años estamos acabando con la energía fósil que ha sido creada en millones de años. Evitar que se promuevan los biocombustibles. No se puede entender que algunos presidentes y modelos de desarrollo económico puedan reservar tierras para hacer funcionar automóviles de lujo y no para alimentos del ser humano”.
– Respeto a la madre Tierra. Ningún experto o especialista puede debatir con los dirigentes indígenas sobre el respeto a la madre Tierra, se debe ver cómo influir desde el movimiento indígena a otros sectores sociales, urbanos y rurales para que entiendan que la tierra es nuestra madre.
– Los servicios básicos, como el agua, luz, educación, salud, comunicación y transporte deben ser tomados en cuenta como un derecho humano. No pueden ser de negocio privado, sino de servicio público.
– Consumir lo necesario, priorizar lo que producimos y consumir lo local, acabar con el consumismo, el derroche y el lujo.
– Promover la diversidad de culturas y economías y un Estado plurinacional donde todos tengan cabida: blancos, morenos, negros, rubios. Somos tan diversos, aunque el movimiento indígena que siempre ha sido excluido está apostando a la unidad en la diversidad.
– No es ninguna novedad el vivir bien, solo se trata de recuperar la vivencia de nuestros antepasados, vivir bien, que no es vivir mejor a costa del otro. Debemos construir un socialismo comunitario y en armonía con la madre Tierra.
