Un fantasma recorre el mundo. El fantasma de la inflación. Ya puestos, muchos otros fantasmas se pasean por un planeta transformado en una suerte de ghost paradise si me permites un desliz en la lengua del imperio. Entre ellos el fantasma de la recesión, el espectro de la depresión, el gnomo del hundimiento de las instituciones financieras, el elfo de la inoperancia del FMI y del Banco Mundial, el duendecillo de la impotencia de los bancos centrales, en fin, que esta vaina se va llenando de ectoplasmas.
Desde hace ya unos treinta años nos han estado vendiendo la pomada del libre mercado, de la globalización, de las privatizaciones, de la concentración del ingreso y de su carnal “el chorreo”, y de la independencia de los bancos centrales, todo ello con el fin de liquidar la inflación e imponer la felicidad en la tierra.
Sendos estudios muestran que en Francia y Alemania el poder adquisitivo de los salarios no se movió en ese largo período de tiempo, mientras que no hace mucho los currantes yanquis recuperaron el nivel de salarios que tenían en los años sesenta. Ya es decir.
Gracias a lo cual la inflación podía ser asimilada a la tuberculosis, una enfermedad seria pero ya erradicada de nuestras modernas sociedades dominadas por los intereses financieros.
Y hete aquí que la inflación vuelve en plan “El retorno del Jedi”.
Para tus archivos te recuerdo que hay inflación cuando los precios aumentan demasiado rápido. Para que los precios aumenten “demasiado rápido”, más rápido que la producción, el dinero debe circular más allá de lo necesario, en otras palabras que haya demasiado dinero en la economía. Como dice Bernard Maris, la inflación exige siempre un exceso de liquidez.
En el campo de flores bordado, por ejemplo, la masa monetaria ha crecido a un ritmo superior al 18% anual, mientras que la producción lo hace en torno a un 4 o 5 %… ¿Es de extrañar que la inflación en el 2007 haya más que doblado las previsiones del mismo Banco Central que produce más dinero del necesario?
Una tasa de inflación aun superior en el 2008, a pesar de las previsiones del BC, -que valen lo que valen: un peo de conejo-, he ahí el fantasma.
La verdad-verdad, no es que les preocupe mucho la inflación, sino los efectos de “segunda vuelta”, o sea la demanda de aumentos salariales que compensen la inflación.
De ahí que Axel Weber, un patriota que ejerce irresponsabilidades similares en el Banco Central Europeo, declare: “Debemos asegurarnos de que las expectativas de la inflación permanezcan estables y que el alza de precios no genere un aumento de salarios. Porque eso inevitablemente desataría una espiral salarios-precios”.
Ahora bien, la inflación tiene causas que no se limitan a los aumentos salariales.
Otra fuente de inflación es el aumento del precio de las materias primas. El petróleo llegó a 115 U$ el barril y se espera que siga batiendo récords. El año pasado los precios del trigo y de la soya aumentaron respectivamente en un 58 y un 45%. El precio del zinc dobló entre los años 2002 y 2007. El cobre acaba de superar los 4 U$ la libra. Los previsionistas estiman que la materias primas subirán el menos en un 40% en el presente año.
Sin embargo, como fuente de inflación, la más peligrosa, es el crédito, los malos créditos que no tienen contrapartida económica como por ejemplo los “subprimes” o créditos basura.
El crédito, que contribuye a los excesos de liquidez, es responsabilidad en Chile de un Banco Central que deja crecer la masa monetaria a ritmos que cuadruplican la tasa de crecimiento. Por su parte la FED y el BCE no lo hacen mal, que han inyectado en lo que va corrido de año un billón de dólares sin contrapartida productiva.
Ni el BC, ni la FED, ni el BCE osan luchar contra esta fuente de inflación porque se trata de salvar a los especuladores o de mantenerle el negocito a los distribuidores de tarjetitas de crédito.
De ahí que hace algunas semanas quienes manejan la manija decidiesen “una acción conjunta de la FED y otros bancos centrales, entre los cuales el BCE, para traer más liquidez a los circuitos monetarios”. Como dice TIME Magazine, el poder de la FED reside en que puede fabricar dólares “at will”.
Y la inflación… ¡como si se la pica un pollo!
Lo malo, y tú lo sabes, es que como siempre en estos casos, la cuenta la va a pagar el personal. Un consejo: empieza a apretar las nalgas.
Sendos estudios muestran que en Francia y Alemania el poder adquisitivo de los salarios no se movió en ese largo período de tiempo, mientras que no hace mucho los currantes yanquis recuperaron el nivel de salarios que tenían en los años sesenta. Ya es decir.
Gracias a lo cual la inflación podía ser asimilada a la tuberculosis, una enfermedad seria pero ya erradicada de nuestras modernas sociedades dominadas por los intereses financieros.
Y hete aquí que la inflación vuelve en plan “El retorno del Jedi”.
Para tus archivos te recuerdo que hay inflación cuando los precios aumentan demasiado rápido. Para que los precios aumenten “demasiado rápido”, más rápido que la producción, el dinero debe circular más allá de lo necesario, en otras palabras que haya demasiado dinero en la economía. Como dice Bernard Maris, la inflación exige siempre un exceso de liquidez.
En el campo de flores bordado, por ejemplo, la masa monetaria ha crecido a un ritmo superior al 18% anual, mientras que la producción lo hace en torno a un 4 o 5 %… ¿Es de extrañar que la inflación en el 2007 haya más que doblado las previsiones del mismo Banco Central que produce más dinero del necesario?
Una tasa de inflación aun superior en el 2008, a pesar de las previsiones del BC, -que valen lo que valen: un peo de conejo-, he ahí el fantasma.
La verdad-verdad, no es que les preocupe mucho la inflación, sino los efectos de “segunda vuelta”, o sea la demanda de aumentos salariales que compensen la inflación.
De ahí que Axel Weber, un patriota que ejerce irresponsabilidades similares en el Banco Central Europeo, declare: “Debemos asegurarnos de que las expectativas de la inflación permanezcan estables y que el alza de precios no genere un aumento de salarios. Porque eso inevitablemente desataría una espiral salarios-precios”.
Ahora bien, la inflación tiene causas que no se limitan a los aumentos salariales.
Otra fuente de inflación es el aumento del precio de las materias primas. El petróleo llegó a 115 U$ el barril y se espera que siga batiendo récords. El año pasado los precios del trigo y de la soya aumentaron respectivamente en un 58 y un 45%. El precio del zinc dobló entre los años 2002 y 2007. El cobre acaba de superar los 4 U$ la libra. Los previsionistas estiman que la materias primas subirán el menos en un 40% en el presente año.
Sin embargo, como fuente de inflación, la más peligrosa, es el crédito, los malos créditos que no tienen contrapartida económica como por ejemplo los “subprimes” o créditos basura.
El crédito, que contribuye a los excesos de liquidez, es responsabilidad en Chile de un Banco Central que deja crecer la masa monetaria a ritmos que cuadruplican la tasa de crecimiento. Por su parte la FED y el BCE no lo hacen mal, que han inyectado en lo que va corrido de año un billón de dólares sin contrapartida productiva.
Ni el BC, ni la FED, ni el BCE osan luchar contra esta fuente de inflación porque se trata de salvar a los especuladores o de mantenerle el negocito a los distribuidores de tarjetitas de crédito.
De ahí que hace algunas semanas quienes manejan la manija decidiesen “una acción conjunta de la FED y otros bancos centrales, entre los cuales el BCE, para traer más liquidez a los circuitos monetarios”. Como dice TIME Magazine, el poder de la FED reside en que puede fabricar dólares “at will”.
Y la inflación… ¡como si se la pica un pollo!
Lo malo, y tú lo sabes, es que como siempre en estos casos, la cuenta la va a pagar el personal. Un consejo: empieza a apretar las nalgas.
