Además, las FARC afirman que “no estamos reclamando a nadie el estatus de refugiado, utilizado como nombre camuflado del destierro y de la institucionalización del delito de opinión”, en clara alusión a la propuesta del Gobierno del presidente francés, Nicolás Sarkozy, de recibir a aquellos guerrilleros que eventualmente sean excarcelados.
En el texto, dicen estar a la espera “del decreto presidencial ordenando el despeje militar de Pradera y Florida (en el departamento del valle el Cauca) para concretar allí, con la garantía de la presencia guerrillera, el acuerdo de canje humanitario.”
“Si a comienzos de año el Presidente Uribe hubiese despejado Pradera y Florida por 45 días, tanto Ingrid Betancourt, como los militares y los guerrilleros presos ya habrían recobrado su libertad, y sería la victoria de todos”, destaca el documento de cuatro puntos.
Asimismo, las FARC reiteraron que el asesinato de su vocero, Raúl Reyes, “hirió de muerte la esperanza de intercambio humanitario y de paz” y lamentaron que “mientras propiciábamos hechos palpables en dirección al canje de prisioneros, el Presidente Uribe planificaba y ejecutaba el artero asesinato del comandante Raúl Reyes”.
“Quien ordena a sus generales el rescate militar a sangre y fuego, no quiere el canje”, fustiga el comunicado en el que rechazan la política de recompensas promovida por el Gobierno colombiano.
“Quien ofrece millones de dólares instando a la deserción con prisioneros, no está por el intercambio”, dice el texto luego que Bogotá pagara millonarias recompensas a un supuesto informante que facilitó la operación bélica en territorio ecuatoriano en la que murió Reyes, así como a Pablo Montoya, alias “Rojas”, el sicario que amtó al miembro del secretariado de las FARC, Iván Ríos.
“Eso es Uribe: el obstáculo principal y el enemigo número uno del canje. Por eso le apuesta irresponsablemente, todos los días, al desenlace fatal”, concluye el documento.
