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Agosto 18, 2026

Dos clases de intervención

Estados Unidos con Colombia acusan a los gobiernos de Ecuador y Venezuela de intervenir en un país soberano colaborando con las FARC. Piden que se les condene y aísle. Colombia no es ajena a los grupos que dieron un golpe de estado fallido en Caracas.  Estados Unidos es un imperio. Creó Al Qaeda contra el gobierno comunista de Afganistán. Intervino en la eliminación del gobierno del Presidente Allende. Fue parte de las matanzas de latinoamericanos durante las dictaduras hace dos o tres decenios. Está hoy tras las maniobras para el derrocamiento del movimiento indígena de Evo Morales en Bolivia, mata en Irak y Afganistán, Palestina.

En 1810 el imperio inglés intervino contra España en las guerras de independencia hispanoamericanas. Cuba envió armas a Chile para poner fin a la dictadura militar-empresarial y puso sus tropas en combate en África. El Vaticano colocó dinero estadounidense en manos polacas para poner fin a un régimen.

Esas intervenciones extranjeras son diferentes. Unas pueden ser para perpetuar la injusticia de las castas privilegiadas, el atropello a los derechos de las personas, la apropiación de riquezas, la destrucción de las condiciones medioambientales de la vida. Otras para establecer la justicia a los pobres, detener los crímenes y el robo de las riquezas por el mundo desarrollado, salvar el sistema natural terrestre.     
  
Un ejemplo de intervención. Según el diario La Tercera el embajador de EE.UU. en Santiago, Paul Simons, declaró que Condoleezza Rice quiso visitar Brasil y Chile, “países amigos y socios regionales estratégicos”, como un gesto de sintonía con ambas “democracias” que promueven el “libre comercio”. Que le preocupa la compleja situación chilena, que podría perjudicar el desempeño económico de uno de los aliados de Washington para promover el libre comercio en la región y también por el escenario latinoamericano marcado por la diplomacia del petróleo del venezolano Hugo Chávez y su creciente influencia ante la escasez de otras fuentes. En ese contexto el tema energético estará presente en el acuerdo “Chile-California: juntos al siglo XXI”, que apunta a establecer cooperación en temas agrícolas, de medioambiente, educación, innovación y energías renovables. En paralelo, se incluye la energía nuclear. Punto que es visto con buenos ojos por Washington pero que complica a Bachelet, quien sólo accedió a realizar estudios de factibilidad pero no a tomar una decisión final. Según dijo el embajador Simons a La Tercera, la Casa Blanca está trabajando junto a La Moneda -a través del Ministerio de Energía chileno- en un programa que recoge los conceptos de diversificación y eficiencia energética. Están incluidas las diferentes partes de la canasta de diversificación, o sea, energía renovable, solar y nuclear (…) Tenemos experiencias en esas áreas y todas ellas estarán incluidas en el programa de trabajo”, sostuvo Simons.

De hecho, agregó el jefe de misión, ya ha habido algunos viajes de personeros chilenos a Washington para visitar centros de investigación y empresas privadas, hasta ahora principalmente centradas en geotermia. El año pasado, en una visita a Chile, el subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, Nicholas Burns, dijo que Washington estaba dispuesto a respaldar a Chile si opta por la energía nuclear. Y el envío a Santiago de Simons -ex subsecretario de Estado asistente para Energía, Sanciones y Commodities Internacionales- fue interpretado como una potente señal en ese sentido.

No hay imperios sin intervención violenta y no violenta en otros países.

Rómulo Pardo
romulo_pardo@hotmail.com