google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Bajo el lucro, la angustia

Mientras las empresas del CAC 40 rozan los 100 mil millones de euros de beneficios, el ministro del trabajo busca combatir el stress… Ud conoce la vieja teoría de Marx: el capital no es sino trabajo acumulado, trabajocristalizadodecía él, un poco como la miel es el trabajo cristalizado de las abejasReconozcamos que las empresas del CAC 40 son felices cuando muestran cien mil millones de euros de lucro. Pero ¿De qué está hecho ese lucro?

¿De genio patronal? ¿De talento de manager? ¿De olfato estratégico? ¿De coraje de condottiere? ¿O de sudor y de stress?

Para la empresa petrolera Total, de nada de eso. Sus beneficios están hechos esencialmente de renta. Total está sentada sobre pozos de petróleo, como los beduinos en el desierto, y como ellos aprovecha la explosión de la demanda gatillada por China. Dicho de otro modo, los beneficios de Total solo pueden crecer con la escasez de petróleo, cualquiera sea el talento o la incompetencia de su patrón Christophe de Margerie.

Desde luego hay stress en Total, pero menos que en otros sitios y sin duda menos que en la carretera periférica en donde el desdichado automovilista consume en los atascos el producto vendido por Total, comiéndose las uñas porque va a llegar atrasado a su trabajo. Quienquiera se esfuerza por entrar a París hacia las 9 de la mañana puede medir los vapores de tristeza, de stress, de rabia, de maldad, que se evaporan por encima de los automóviles.

No se detesta al patrón, sino a sí mismo

Los asalariados franceses están estresados porque no trabajan ni demasiado ni suficientemente. La ley de las 35 horas hizo subir al cielo la productividad de los mandos medios y la de los empleados, y creó condiciones de trabajo terribles. ¡Se acabó la posibilidad de holgazanear ni un segundo! ¡A su orden! Posición firmes, el meñique en la costura del pantalón. Se vuelve a descubrir una banalidad básica, a saber, que la empresa es un lugar en el que la autoridad no se discute. Allí se obedece y se produce. Bueno, dirá Ud, al menos ya no es el trabajo en cadena. ¡Ya me dirás tú! El obrero de Taylor tenía un enemigo: el patrón.

El obrero, o el mando medio de hoy tiene dos enemigos: el otro mando medio, y sobretodo él mismo. Mientras que antaño el trabajo reposaba en los jefecillos, los capataces, ahora reposa en el auto-control, en la auto-explotació n, una maratón infinita para suministrarle solito mucho sudor nervioso a la empresa. Al control de la jerarquía se agrega, como si la primera no bastase, el auto-control, y la oferta perpetua de su propio trabajo. Ya no se detesta al patrón, eso era en los buenos tiempos de antes, ahora uno se detesta a uno mismo… lo que puede conducir a los peores extremos.

La frase del día: hay dos. «Demasiado trabajo mata el trabajo» y «Ya no es el fin del trabajo, ¡sino el trabajo sin fin!»

Crónica de Bernard MARIS (Marianne2 – 15/03/2008) – traducción de Luis CASADO