No debe extrañarnos que la identidad y unidad de España se haga coincidir con la fecha del 12 de octubre de 1492. Sus fundamentos: conquista y colonización; lengua y religión. Principios entrecruzados por un mito: el orgullo de construir un continente y alumbrar una civilización. Ser la madre patria. Patrón sobre el cual, el colonialismo del poder articula el posterior discurso del mestizaje cultural lleno de autoritarismo. Sobre este paraguas se construyen los programas de política exterior hacia América latina. Solo se retocan ciertos factores coyunturales. Así, durante los últimos cuatro años de gobierno socialista, se ha utilizado el discurso de la cohesión social para encubrir el proyecto de control imperial. Su lógica se une a los retos de la globalización en sus aristas de la competitividad productiva, recepción de inversiones, innovación tecnológica y lucha contra el terrorismo. Este es el postulado. Nace una nueva cooperación al desarrollo. Complementaria a las inversiones del capital. La lucha contra la pobreza es parte subsidiaria de la creación de riqueza cuya responsabilidad se deja en manos del capital privado.
Son proyectos de cooperación relacionados con las políticas del FMI y el BM. Es la forma de evitar los riesgos de un desborde popular y la falta de gobernabilidad en la región. Este ha sido el discurso mantenido durante toda la legislatura. Trinidad Jiménez lo sintetizó al asumir la Secretaría de Estado para Iberoamérica, creada en junio de 2006. La cohesión social es: “…devolver la fortaleza, capacidad, estabilidad y credibilidad a las instituciones democráticas y mejorar la gobernabilidad…camino exitoso… para un nuevo contrato social…” Por tanto no es altruismo democrático ni compromiso socialista militante. La lógica es otra. La cohesión social es una llave. Abre, otra dimensión “El futuro de España como país está en América latina. El gobierno español contempla América latina como una apuesta estratégica”. El horizonte de la cohesión social es una apuesta de largo plazo que garantiza la seguridad jurídica de las inversiones españolas. No olvidemos, que las obtenidas por el grupo Santander Central Hispano en 2006 en la región alcanzan el 40% del total de beneficios netos. Por esta razón, Trinidad Jiménez el 2 de marzo de 2007 en el ciclo de conferencias “diálogos, derechos humanos y seguridad jurídica en Iberoamérica” celebrado en Madrid puso encima de la mesa otra cifra importante para la economía y el bienestar de los españoles: “Las inversiones brutas de las empresas españolas en América latina representan el 10% del PIB.”
