Las élites norteamericanas sufrieron un duro golpe en las asambleas ciudadanas de Iowa. Los candidatos inevitables, Hillary Clinton y Mitt Romney, fueron humillados en la carrera presidencial 2008 por dos afuerinos de la clase política, Obama y Huckabee, que se impusieron por grandes mayorías. Iowa es uno de los estados más blancos y conservadores de Estados Unidos. Y ahí ¡oh sorpresa! se impuso el cambio por sobre la experiencia, las posiciones tradicionales en sus partidos y el prestigio dinástico de Clinton y Romney.
Obama, además de ser muy joven, es el quinto senador afroamericano en la historia de Estados Unidos, y lo es desde hace sólo tres años. Es también el político más cosmopolita en la historia de su país. Viene de Kansas (madre blanca) y Kenya (padre negro) y aterrizó en Chicago, vía Indonesia (país musulmán, del segundo marido de su madre y donde estudio algunos cursos de primaria) y Hawai (un estado con una fuerte influencia asiática). Huckabee, un amante del rock n´roll, es un tradicional predicador evangélico blanco de las praderas del centro del país, que sólo era conocido en Arkansas, estado en que fue gobernador. Lo único que tienen en común es que ambos se presentaron como agentes del cambio.
La campaña de Obama atrajo a los jóvenes y a los independientes; e incluso logró la mitad del sufragio femenino. Y el número de votantes en las asambleas demócratas de Iowa fue un récord histórico; y el doble que en la precedente. Insistió en la unidad nacional para el cambio, con la política de la esperanza, para enfrentar los problemas del país, que son consecuencia tanto de los fiascos en las aventuras en el extranjero como de los excesos de un mercado desregulado y sin supervisión, que comenzó con Reagan, que culminó con el actual Bush, y que el interregno de Clinton no corrigió sustancialmente. Y logró romper las barreras étnicas con un discurso inclusive, sin referencias raciales, en contraste con el habitual de los políticos afroamericanos.
Los demócratas de Iowa también prefirieron el discurso populista de Edwards al muy mesurado y cauto de Hillary, lo que explica tercer lugar de ésta.
Los republicanos, por su parte, votaron por el populismo antielitista de Huckabee. Y repudiaron la fortuna, vínculos empresariales y experiencia política de Romney, quien gastó en la campaña en Iowa 15 veces más que el ganador. Huckabee, ante el horror de los barones republicanos, condena la arrogancia de la política exterior norteamericana y la baja de los impuestos a los ricos de la política de Bush. En su discurso de victoria dijo “esta noche probó que la política todavía está en manos de los ciudadanos de a pie, como ustedes”. En los últimos años, las tropas republicanas cada día son más los evangélicos pobretones, pero sus generales, son los grandes empresarios y ejecutivos. En Iowa, finalmente, los soldados se tomaron el partido.
El descontento con la política actual es generalizado. Según las encuestas la aprobación de la Casa Blanca republicana y del Capitolio, con mayorías demócratas, es de alrededor del 30%. Y, la mayoría de los norteamericanos, parece ahora preferir la protección de los trabajadores a la deferencia hacia el empresariado. Incluso los guionistas de Hollywood están en huelga
Por ahora se puede concluir que Romney, entre los republicanos, y Edwards, entre los demócratas, quedaron maltrechos en Iowa. La carrera republicana está abierta y la demócrata parece reducirse a una dura competencia entre Obama y Clinton. La única encuesta efectuada en New Hampshire, un estado también bastante blanco pero no tan evangélico, después de Iowa, el 4 de enero, da 37% para Obama, 27% para Clinton, 19% para Edwards y 8% para Richardson. Todas las que la preceden, realizadas entre el 3 y el 4, el 2 y el 4 y el 1 a el 3 de enero, le daban una ventaja, de entre 4 a 7 puntos porcentuales, a Clinton. En las apuestas, Obama también sobrepasó a Clinton (www.realclearpolitics.com). En el campo republicano, según la misma encuesta, renace McCain y sobrepasa a Romney, 31 a 26% (www.pollster.com).
La campaña de Obama atrajo a los jóvenes y a los independientes; e incluso logró la mitad del sufragio femenino. Y el número de votantes en las asambleas demócratas de Iowa fue un récord histórico; y el doble que en la precedente. Insistió en la unidad nacional para el cambio, con la política de la esperanza, para enfrentar los problemas del país, que son consecuencia tanto de los fiascos en las aventuras en el extranjero como de los excesos de un mercado desregulado y sin supervisión, que comenzó con Reagan, que culminó con el actual Bush, y que el interregno de Clinton no corrigió sustancialmente. Y logró romper las barreras étnicas con un discurso inclusive, sin referencias raciales, en contraste con el habitual de los políticos afroamericanos.
Los demócratas de Iowa también prefirieron el discurso populista de Edwards al muy mesurado y cauto de Hillary, lo que explica tercer lugar de ésta.
Los republicanos, por su parte, votaron por el populismo antielitista de Huckabee. Y repudiaron la fortuna, vínculos empresariales y experiencia política de Romney, quien gastó en la campaña en Iowa 15 veces más que el ganador. Huckabee, ante el horror de los barones republicanos, condena la arrogancia de la política exterior norteamericana y la baja de los impuestos a los ricos de la política de Bush. En su discurso de victoria dijo “esta noche probó que la política todavía está en manos de los ciudadanos de a pie, como ustedes”. En los últimos años, las tropas republicanas cada día son más los evangélicos pobretones, pero sus generales, son los grandes empresarios y ejecutivos. En Iowa, finalmente, los soldados se tomaron el partido.
El descontento con la política actual es generalizado. Según las encuestas la aprobación de la Casa Blanca republicana y del Capitolio, con mayorías demócratas, es de alrededor del 30%. Y, la mayoría de los norteamericanos, parece ahora preferir la protección de los trabajadores a la deferencia hacia el empresariado. Incluso los guionistas de Hollywood están en huelga
Por ahora se puede concluir que Romney, entre los republicanos, y Edwards, entre los demócratas, quedaron maltrechos en Iowa. La carrera republicana está abierta y la demócrata parece reducirse a una dura competencia entre Obama y Clinton. La única encuesta efectuada en New Hampshire, un estado también bastante blanco pero no tan evangélico, después de Iowa, el 4 de enero, da 37% para Obama, 27% para Clinton, 19% para Edwards y 8% para Richardson. Todas las que la preceden, realizadas entre el 3 y el 4, el 2 y el 4 y el 1 a el 3 de enero, le daban una ventaja, de entre 4 a 7 puntos porcentuales, a Clinton. En las apuestas, Obama también sobrepasó a Clinton (www.realclearpolitics.com). En el campo republicano, según la misma encuesta, renace McCain y sobrepasa a Romney, 31 a 26% (www.pollster.com).
Artículo publicado en El Mostrador, cedido a Clarín por su autor
