Los estudiantes universitarios alegan que desde su detención han sido objetos de actitudes racistas y que son utilizados como chivos expiatorios con el fin de dar un ejemplo claro a otros latinoamericanos. Asimismo, sus familiares en Chile han relatado que tanto Lanza como Cisternas han sufrido torturas físicas y psicológicas, además de ser injustamente acusados de agredir a un guardia urbano.
Cabe recordar que el caso se originó luego el 4 de febrero de 2006, cuando un policía barcelonés resultó herido, y dos chilenos más un argentino que transitaban por el lugar fueron aprehendidos, torturados, y acusados de lanzarle una piedra al funcionario.
“Los legisladores tenemos el deber de velar porque los derechos de nuestros compatriotas detenidos y procesados en cualquier otro país sean plenamente respetados. Así lo he hecho antes en casos de chilenos detenidos y encarcelados en Perú y en Brasil y los seguiré haciendo”, puntualizó Naranjo.
“En mi calidad de titular de la Comisión de Derechos Humanos del Senado he querido estar junto a ellos al inicio de su juicio, demostrándoles que no están solos y que una inmensa mayoría de chilenos está siguiendo su proceso, a la espera de que se demuestre su inocencia”, afirmó el parlamentario.
El trato vejatorio e irregular dado a estos jóvenes también ha sido respaldado por Amnistía Internacional, cuyo director ejecutivo para Latinoamérica, Sergio Laurenti, señaló que este caso exista una de las peores violaciones a los Derechos Humanos a inmigrantes.
Los jóvenes arriesgan penas de hasta 11 años de cárcel, si es que se llegarán a comprobar los cargos en su contra.
