Cuantos niños endeudan a sus padres con la ilusión de mejorar su destino económico, intentando quebrarle la mano al naturalismo, trazando un plan de acción por medio del canal educativo, y al salir se dan cuenta que serán cesantes ilustrados, tendientes a trabajos temporales y que evidentemente mantienen las brechas socioeconómicas que hacen liderar a Chile en el ranking de la concentración económica.
Ya sabemos que este tipo de sistema educativo y la misma PSU han sido de provecho para los que siguen lucrando con la educación, se redacten o no declaraciones de principios como la Ley General de Educación. Es así como los jóvenes deben saber que no es un drama el no estudiar apenas se sale de cuarto medio, y que no deberán encerrarse en un baño durante años como lo hacen los adolescentes japoneses que se sienten derrotados, ni pensar que estudiar sin vocación, según lo que disponga el puntaje y en una institución de dudosa calidad, lo beneficiará realmente en el futuro.
En este caso es de suma importancia seguir rasando la cancha, pero más importante aún es que los competidores dispongan de zapatillas y no cojeen. Para eso no es necesario hacer esfuerzos en el plano económico, sino que en el cultural, tratando de guiar a los jóvenes hacia nuevas alternativas de desarrollo.
¿Cuántos políticos y funcionarios públicos no son titulados? Ya hemos visto varios casos en donde grandes personeros han falseado su currículo para encubrir un proceso inconcluso en sus vidas, llevando al engaño a la sociedad toda que ha ligado el peso del poder y el éxito a brillantes carreras académicas.
Sería bueno que como sociedad pudiéramos transparentar los canales de ascenso social, que muchas veces tienen que ver con capacidades ajenas a las del rendimiento intelectual y más van por el lado de las redes de apoyo y contactos. Sabemos de sobra los puntajes mediocres de la Ministra de Educación cuando rindió la P.A.A en el año 1987, situación que hoy no hace mella en el desarrollo de su cargo y la confianza depositada por la autoridad.
El apoyo a las artes y la cultura debería ser también una alternativa seria para que muchos jóvenes opten por este camino y éste no sea utilizado nada más para los grandes eventos publicitados por el gobierno. Las Escuelas de Rock, Balmaceda Arte Joven, Matucana, podrían ser experiencias que provean de una instrucción diseñada para la apertura de nuevas vías de desarrollo, y no solamente un espacio de seducción propagandístico del gobierno.
