El periodista y poeta Alejandro Lavquén (1959) colabora en El Clarín de Chile; en la página de Internet Rebelión.org (España) y en la revista Punto Final. El 16 de septiembre se leyó implicado en una entrevista que publiqué en Correo del Sur, por las declaraciones del presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (SECh) Reynaldo Lácamara. Ejerciendo su derecho de réplica, Lavquén detalla su evidencia sobre un caso que en Chile suele darse, la guerrilla literaria.
Pero el autor de: Canto a una década (1981), Atardeceres y alboradas (1994), Alegrías llenas de tristezas (1997), El hombre interior (1997), Postales para no olvidar (1998), Respirando (1999), Valparaíso (1999), Sacros iconoclastas (2004) y La libertad de Pérez (1996) quiso hablar también de otros temas de interés político y cultural con El Clarín.cl esperando contribuir al debate de las ideas nuestra edición digital siempre estará abierta.
MC.- ¿Qué circunstancias lo llevaron a escribir poesía? ¿La dictadura? ¿Cuestiones existencialistas? ¿La belleza de Valparaíso? Sólo estoy tirando dardos, en qué piensa o recuerda…
AL.-Recuerdo varias cosas, pero principalmente la dictadura. Escribir poesía, para mí, comenzó como una manera de sacarme la rabia e impotencia ante tanto atropello. Luego vienen períodos de lecturas y el desarrollo propio de un escritor y voy hablando de los diversos temas cotidianos. Aunque siempre manteniendo una postura crítica ante la sociedad, sea cual sea el tema central del libro o cuadernillo que publique. Y no por capricho ni por llevar la contra, sino por circunstancias objetivas. La vida es una mezcla diaria de docenas de temas, como los colores de las casas de Valparaíso, libres y espontáneos. Y la poesía es el reflejo de esa vida a través del lenguaje.
MC.-Leí un par de entrevistas que le realizó a los poetas Juan Gelman y Roberto Fernández Retamar y oí en Internet por Radio Nuevo Mundo que habló con el historiador Mario Amorós y el escritor Patricio Manns ¿Cómo son los diálogos con sus colegas? ¿Se imponen las tablas de periodista o su pasión de poeta?
AL.-En realidad entrevistar colegas es bastante entretenido y un diálogo enriquecedor, pues siempre se aprende algo. Y no le hablo sólo de los consagrados, uno aprende hasta de quienes se están iniciando. Con los colegas, más que una entrevista, en el sentido formal, se da una conversación. He entrevistado a más de ciento cincuenta escritores, entre lo que hago en la revista Punto Final y lo que hice en el programa De Puño y Letra, que durante cinco años conduje en radio Nuevo Mundo.
MC.- ¿Hay algún poeta o escritor que admira y todavía no ha entrevistado?
AL.- A quien me hubiese gustado entrevistar ya no está. Se trata de Pablo de Rokha, me habría encantado hacerle una larga entrevista. Es el poeta que más admiro, tanto por su obra como por el compromiso político y social que mantuvo durante su vida. De los narradores, a Carlos Droguett, sin duda. Respecto a los contemporáneos creo que ya he entrevistado a todos cuya poesía o prosa me despierta un interés especial.
MC.-Cuenta con su derecho de réplica, el presidente de la SECh, en entrevista a Correo del Sur, declaró que los motivos de la querella judicial contra usted fueron: “ante una avalancha de juicios de valor, calumnias e injurias acerca de mi persona y del Directorio que presido” ¿Hasta dónde llegará la discusión jurídica con el presidente de la SECh?
AL.-La querella que el actual presidente de SECh, Reynaldo Lácamara, presentó en mi contra, fue por lo que él consideró injurias cuando le pedí cuentas acerca de la administración de la Sociedad de Escritores de Chile. Soy socio y tengo el derecho de hacerlo. Por otro lado, no existe querella por “calumnias”. Sobre “juicios de valor”, es curiosa la frase, porque ¿Acaso no nos expresamos todos mediante juicios de valor? Personalmente, no me amedrenta el señor Lácamara con su querella, de hecho él buscaba una disculpa pública, pero dije que No, que la justicia dictamine. Además la SECh está siendo fiscalizada por el Ministerio de Justicia por transgresiones al estatuto institucional. Eso Lácamara no lo cuenta ni en Chile ni en el extranjero cuando intenta hacerme aparecer como un alborotador frente a otros colegas. Le pondré un ejemplo del actuar de Lácamara, para que los propios lectores juzguen los hechos; En carta pública fechada el 21 de agosto del 2007, Reynaldo Lácamara expresa lo siguiente: “La reciente Comisión Revisora de Cuentas integrada por destacados escritores nacionales que no ha encontrado ningún signo de anormalidad en nuestra gestión contable”. Ante esta curiosa afirmación, y como yo sabía que la comisión no había entregado informe alguno, pregunté al directorio por qué el presidente decía cosas que no eran así. La respuesta oficial de la Secretaria General de la SECh Magdalena Fuentes: “En cuanto a la pregunta sobre las declaraciones del presidente de SECh, Reynaldo Lácamara, respecto a que la Comisión Revisora de Cuentas encontró todo normal, le puedo informar que, consultado él personalmente en sesión extraordinaria de Directorio, me ha respondido que en el periodo anterior como Secretario General ha sido sometido a las comisiones pertinentes de entonces, a las cuales se refería”. Sobre esto, un comentario: Queda claro que a la fecha de Septiembre de 2007 la comisión no había entregado ningún informe, pero el presidente afirmaba que sí ¿Qué pretendía con eso? Luego, al intentar Lácamara justificar sus dichos, expresó que se refería al informe 2005, pero eso es más raro aún que lo diga porque esa comisión, como todos los socios y escritores saben, sí encontró anomalías. Por algo se vio obligado a renunciar el presidente anterior de la SECh junto a cuatro directores. Cada uno sacará sus propias conclusiones.
MC.-Cambiando drásticamente de tema, su apellido es indígena, pero según entiendo no nació en la región mapuche, sino en el urbanismo de Santiago ¿se siente identificado con las demandas de libertad para los lonkos mapuche? ¿Cómo es la aproximación a su raíz indígena?
AL.- Me siento identificado con todas las demandas de libertad de todos los pueblos del mundo, y obviamente con las de los líderes de la comunidad mapuche. En Chile y Latinoamérica, todos tenemos raíces indígenas. No somos ‘los ingleses de Latinoamérica’ como pretenden algunos arribistas y desclasados.
MC.- El pasado 13 de septiembre, la ONU aprobó la Carta de los derechos indígenas que establece la autodeterminación, el control de la tierra y sus recursos. El 19 de octubre Bachelet firmó un proyecto de Ley de reconocimiento a los derechos indígenas, pero ¿A qué atribuye la persistencia de la Ley Antiterrorista contra la comunidad mapuche?
AL.- Yo no confío en el Estado de Chile en el asunto que usted menciona. Ahora, si cumpliera con eso y otras cosas que el pueblo exige sería fantástico, pero en este momento la realidad es desesperanzadora. El Estado aplica leyes antiterroristas porque es un Estado represor, un Estado de clase, controlado por los plutócratas, por los empresarios y las transnacionales, tan sencillo como eso. El pueblo continúa siendo el gran explotado.
MC.-El primer caso de Ley Antiterrorista lo presentó Juan Agustín Figueroa, el mismo presidente de la Fundación Neruda que entrega los derechos de autor del poeta (2.3 millones de dólares) al peor de los pinochetistas: Ricardo Claro ¿Quiere opinar sobre este tema extremadamente espinoso?
AL.-Qué más podría decir, que su pregunta no diga. Pero gran culpa en esto la tienen los escritores, que nada dicen, ya sea porque siempre esperan algo de la Fundación Neruda o desconocen el tema ¿Qué ha hecho la SECh por esto? Creo que enviaron una cartita. ¿Y el Partido Comunista, qué ha hecho? Lo que pienso de Juan Agustín Figueroa y Ricardo Claro creo que lo imagina.
