Su procesión había estado avanzando lentamente hacia el centro de Karachi durante 10 horas, mientras multitudes de partidarios vitoreaban y bailaban alrededor del camión, cuando se produjo una pequeña explosión cerca de la parte delantera del vehículo.
Esta fue seguida por una enorme detonación a unos metros del camión. La explosión destruyó las ventanillas y parabrisas del vehículo e incendió un auto de la escolta policial.
El jefe de policía de Karachi, Azhar Farooqi, dijo a Dawn News que Bhutto fue sacada apresuradamente del área bajo planes previos de contingencia.
“Fue evacuada sin problemas y ahora está en la Casa Bilawal”, declaró Farooqi a la televisora Dawn News, refiriéndose a la residencia de Bhutto en Karachi.
Imágenes del lugar mostraban cuerpos esparcidos por la carretera, algunos moviéndose y otros inertes. Varias motocicletas estaban de costado sobre el piso y las llamas ardían en el centro de la calle tras las explosiones.
“La evidencia disponible en el lugar sugiere que se trató de un atentado suicida que explotó cerca de vehículos policiales, destruyendo dos camionetas de la policía que escoltaban el camión de Benazir Bhutto”, dijo el agente Raja Umer Khitab. Indicó que varios policías murieron.
Bhutto viajó al país para encabezar al Partido del Pueblo en las elecciones parlamentarias de enero, atrayendo vítores de sus partidarios agolpados en un mar de banderas negras, rojas y negras. El jefe de la policía dijo que 150.000 personas estaban en las calles, y otros testigos dijeron que la cifra real fue más del doble.
Las multitudes reflejaron la duradera influencia política de Bhutto, pero ha acumulado enemigos entre los extremistas musulmanes al adoptar una postura partidaria de Estados Unidos y negociar una posible alianza con el presidente militar de Pakistán, general Pervez Musharraf.
Las autoridades le habían pedido que emplease un helicóptero para reducir el riesgo de un ataque, en medio de amenazas de extremistas simpatizantes del Talibán y Al-Qaeda, pero Bhutto hizo caso omiso a las preocupaciones.
“No tengo miedo. Estoy pensando en mi misión”, había dicho a reporteros en el viaje desde Dubai, Emiratos Arabes Unidos. “Este es un movimiento por la democracia, porque estamos bajo la amenaza de extremistas”.
Al salir del aeropuerto, Bhutto se negó a usar un cubículo de vidrio blindado que había sido colocado encima del camión que la llevaba a la tumba del fundador de Pakistán, Mohamed Alí Jinnah, para pronunciar un discurso. La ex premier se colocó entre otros líderes del partido junto a un barandal en el frente.
“Una bola de fuego”
Dos explosiones tuvieron lugar de forma casi simultánea muy cerca del convoy, aunque la ex mandataria resultó ilesa . La mayoría de las víctimas son seguidores del Partido Popular de Pakistán (PPP), liderado por Bhutto.
Las autoridades han indicado que al menos una de las explosiones fue causada por un terrorista suicida, mientras que fuentes policiales de Karachi apuntaron a grupos extremistas vinculados a la red Al Qaeda como los posibles autores del ataque, pero no se ha reivindicado el atentado ninguna organización.
El esposo de Bhutto, Asif Alí Zardari, dijo en Dubai, en declaraciones recogidas por medios paquistaníes, que “el Gobierno debe ser considerado responsable” por no haber tomado las medidas de seguridad necesarias para evitar el atentado, que consideró “directamente dirigido contra Benazir”.
Un fotógrafo de la agencia Reuters, Athar Hussain, que se encontraba en la zona cuando se produjo el atentado ha hablado de dos explosiones. Hussain declaró que “una bola de fuego” cayó sobre la gente antes de la primera deflagración. A los pocos minutos se produjo una segunda explosión más potente. “Vi entonces un montón de cuerpos en el suelo y gente herida que lloraba y pedía ayuda. Nadie quería acercarse en un primer momento, por miedo a que se produjese otra explosión”, contó Hussain.
El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, había anunciado un dispositivo especial para extremar las medidas de seguridad ante la llegada de Buttho al país, después las amenazas realizadas por líderes tribales de la conflictiva región de Waziristán, además de otros grupos extremistas relacionados con Al Qaeda.
REGRESO DEL EXILIO
La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto ya se encuentra de nuevo en su patria. Después de casi nueve años en el exilio Bhutto regresó a Pakistán en un vuelo procedente de Dubai, donde fue recibida como una heroína.
Decenas de miles de personas se congregaron en la ciudad sureña de Karachi para recibir a la líder opositora. Miles de vehículos con seguidores del Partido Popular de Pakistán (PPP), que preside Bhutto, llegaron a primera hora a la capital de la provincia sudoriental de Sindh procedentes de distintos puntos del país enarbolando banderas e imágenes de la ex primera ministra y cantando eslóganes.
Aún así, la acogida de a Bhutto es, según algunos testigos, menos multitudinaria que la que se le dio en 1986, cuando regresó de su primer exilio y un millón de personas se congregó en Lahore (este) para recibirla.
La ex primera ministra viajó a su ciudad natal acompañada de varios familiares, entre ellos su hermana, y amigos, aunque no de su marido ni sus hijos. “Creo en los milagros, y mi regreso a casa es un milagro”, afirmó Bhutto a los periodistas en el aeropuerto de Dubai poco antes de embarcar.
El régimen del general Pervez Musharraf desplegó estrechas medidas de vigilancia para garantizar la seguridad de la líder del PPP, que retorna a su país tras haber alcanzado un acuerdo de poder compartido con el presidente.
Ese pacto se cerró poco antes de las elecciones presidenciales del 6 de octubre, en las que Musharraf obtuvo la mayoría, pero cuya validez está pendiente de un fallo judicial.
En virtud del acuerdo con Bhutto, el general Musharraf promulgó una ordenanza que anula los casos de corrupción abiertos en Afganistán contra la ex primera ministra y otros altos cargos de sus pasados Gobiernos.
Sin embargo, el Supremo decidió la semana pasada que la orden quedara en suspenso hasta que los jueces se pronuncien sobre su legalidad, después de que la oposición presentara varios recursos que cuestionaban su constitucionalidad.
Así, la ex primera ministra tiene aún varios casos de corrupción abiertos en Pakistán, aunque su partido ha señalado que confía en que, pese a todo, Musharraf respete el acuerdo -negociado con la mediación de EEUU- y no tome medidas contra Bhutto a su llegada a Pakistán.
