Santiago.- Danza en Altura, Danza del Vértigo o Danza Vertical. No importa cómo se le llame, el hecho es que esta disciplina, que combina escalada, música y baile para buscar un punto sin gravedad, posibilitó que un módulo de estudiantes de la Escuela de Arte de Universidad de Las Américas, y otro grupo integrado por profesionales de diversas disciplinas del mundo artístico, viviera una de las experiencias más especiales de su vida.
De la mano del francés Yves Fauchon, bailarín y profesor de Educación Física y Escalada, los participantes bailaron en los muros, suspendidos por más de 200 metros de cable colgado en el edificio de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Casa Central Providencia de esa Casa de Estudios Superiores. Así, en el aire, recorrieron las paredes de la misma forma como si estuvieran en la tierra, ante la atónita mirada de compañeros, profesores y uno que otro curioso.
Pero no fue un trabajo fácil. Aunque desde el suelo los cuerpos de los bailarines parecían livianos, la técnica involucra un gran esfuerzo para mantener el equilibrio, logrando, así, la sincronización en las coreografías. “Con esta técnica se alcanzan movimientos que con los pies en la tierra no se podrían realizar. Es realmente excitante y, a pesar de que en un comienzo el vértigo interrumpe toda expresión artística que trates de realizar, con el tiempo, y la constancia, se vuelve una diversión”, señala Sandra Valdebenito, quien cursa primer año de la carrera de Interpretación en Danza y que participó en el Taller.
Pero no sólo alumnos quisieron ser parte de esta experiencia. Félix Arenas, actor y profesor de Teatro y de Interpretación en Danza de la Escuela de Arte, fue otro de los participantes del Taller que dictó Yves Fauchon. Para él, esta es una forma de alcanzar un lenguaje común con sus alumnas de Danza y compartir experiencias de igual a igual, a través de la intervención de espacios donde, por lo general se realizan conferencias y muestras. “Hoy, en cambio, hemos dado vueltas el espacio y caminamos por las paredes, algo bastante desafiante, porque, además de ver tu destreza mezclada con tu sensibilidad al moverte, está el perder el temor al vértigo. Este trabajo tiene bastantes riesgos, pero Yves te enseña que el riesgo se puede conducir hasta una expresión artística”, agrega.
Fauchon cultiva esta danza desde hace 10 años, y es parte del grupo Retouramont, reconocido en Europa por intervenir edificios e iglesias de más de 80 metros de altura. “Es una experiencia que no se encuentra si existe gravedad. En el aire se consigue un mayor efecto en la danza y los tiempos son muy distintos, logrando una cualidad esencial para desarrollar este tipo de arte”, concluye el artista.
