El nivel más alto lo registró en 2001 y 2002 con 7,5 puntos, observando un estancamiento a partir de entonces.
En América, Chile ocupa el tercer lugar en el ranking después de Canadá y Estados Unidos, que obtuvieron este año un puntaje de 8,7 y 7,2 puntos, respectivamente. Con esto, Chile sigue liderando en América Latina, siendo Uruguay el país más cercano, con 6,7.
Como un problema de escala global, la lucha contra la corrupción demanda acciones en distintos frentes, señala el informe, agregando que los países en desarrollo deberían usar ayuda monetaria para fortalecer sus instituciones e incorporar de forma integral acciones preventivas contra la corrupción en sus programas de reducción de la pobreza.
Además, la institución plantea que la independencia, integridad y rendición de cuentas de la justicia deben ser reforzadas para fortalecer la credibilidad del sistema de justicia de los países más pobres.
Dentro de los 32 países que conforman las Américas, el informe señala que la lucha contra la corrupción está lejos de ser victoriosa.
Un tercio de los países ranquedos bajo 3 puntos indican que la corrupción es percibida como desenfrenada.
Poco más de dos quintos obtiene entre 3 y 5 puntos, indicando que los niveles de corrupción entre el sector público y los políticos son percibidos como un problema serio por los hombres de negocios y los expertos del país.
Sólo 8 de los 32 países están sobre la media de cinco puntos, lo que se considera alarmante por la vinculación entre corrupción y pobreza, inequidad y violencia en la región
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