Yo Edgardo Rivera Vicencio, CI 8517973-k, afirmo que el tan mentado Transantiago es un éxito: En mi calidad de Ex Presidente de una de las agrupaciones gremiales del sector de transportistas, opositora a los Dirigentes Metropolitanos históricos del Transporte en Santiago, como también a dicho proyecto de revolución total en el transporte en Santiago, afirmo que todas las gestiones hechas para evitar la catástrofe que está ocurriendo desde hace varios meses, fueron infructuosas, vale la pena mencionar algunos nombres y apellidos de tal forma que esta carta no sea mal entendida.
De más está decir que todos queríamos cambios en el Transporte público, por lo tanto hicimos llegar nuestras propuestas a las autoridades pertinentes desde el año 1999 en adelante.
Desde la llegada de Lagos al Gobierno, se inició este proyecto, primero se llamo PTUS, Plan de Transporte Urbano para Santiago, dirigido por Sr. Germán Correa, que es uno de los principales responsables de este éxito, con el cual me reuní en más de 10 ocasiones planteándole la preocupación que teníamos las Pymes del sector transporte, incluso en un debate en Televisión Nacional se lo recordé, el cual fue dirigido por la Periodista Pamela Jiles. Las purgas internas hicieron que saliera el mencionado personaje del escenario gubernamental.
Participé y participamos en reuniones con el ex ministro Carlos Cruz, en las que se le plantearon las mismas aprehensiones y además se le entregaron estudios que indicaban lo errado que estaban, tanto en el diseño del proyecto como en su implementación. Dada la importancia del tema se insistió a diferentes niveles de gobierno del Sr. Ricardo Lagos, explicando y demostrando, una y otra vez, fehacientemente, lo equivocados que estaban, sin resultado alguno. Decir que en más de 20 ocasiones me reuní con el ex Subsecretario de transportes, Guillermo Díaz, sería poco, siempre con el objeto de evitar esta catástrofe; pero la soberbia, la arrogancia, la codicia, la falta de profesionalismo, la prepotencia de todos estos personajes (¿personeros?) mencionados es digna solo de una novela de terror y, tal como a todo el mundo le consta, en esas manos estamos.
Con el objeto de evitar lo que ya parecía inevitable, golpeamos las puertas de los partidos políticos para, de ese modo, evitar lo que se venia encima, con el mismo resultado anterior. Nada pasó. El éxito del Transantiago, según ellos, estaba asegurado. A ninguno de estos “expertos” le cabía una sombra de duda.
Recurrimos entonces a los Tribunales de Justicia y, nuevamente, nuestros argumentos no fueron escuchados. Una vez más, todo fue denegado. No obstante, como decía por ahí un muy silencioso ex presidente, que en Chile las Instituciones funcionan, amparados en sus palabras, acudimos también a la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados, donde el actual Presidente de la Comisión Investigadora del Transantiago, el honorable Patricio Hales, lo menos que hizo fue mofarse de nuestras inquietudes, el mismo que ahora, al día de hoy, aparece como el gran desinformado, queriendo convencer a la opinión pública a través de los medios de comunicaciones que él es el gran engañado en un tema del que nunca tuvo idea. Falso, conoció en detalle las implicancias de ese proyecto y se reía de la gente que sabe de este tema de buena gana. Cabe destacar al lado de tanta burla y alegría, que el diputado DC Olivares, aparte de ser muy receptivo a los planteamientos hechos, se jugó por evitar la catástrofe.
Es inevitable mencionar a estas alturas la infinidad de reuniones que sostuve con los equipos técnicos de gobierno, encabezadas por Henry Marbran, y otros súper expertos. Obvio, sin resultados.
Paralelamente intenté, a través de la Revista del Transporte del Diario Las Ultimas Noticias, en varios artículos que escribí en la mencionada revista, evitar lo que sucedería. Finalmente, ya no se me publicó nada más; entiendo que luego de un tiempo, no pasé la censura.
Posteriormente, dada la fortaleza de nuestros argumentos, busqué el apoyo del mundo académico, específicamente de la Universidad de Chile, en el Área de Ingeniería de Transporte, tratando de que, con la independencia y peso académico que la caracteriza, nos apoyase en evitar lo que hoy sucede; sin embargo, pese a receptividad encontrada en ella, la Universidad hoy por hoy es lo que es y nada más. Otra institución que “funciona”
En una de mis últimas ingenuidades conversé con el actual Secretario General de la OEA, José Miguel Insulsa, quien me dijo que nada podía hacer.
Largo sería seguir con la infinidad de gestiones que efectuamos en su momento sin aburrirlos para explicar a cabalidad lo que se esconde. Lo que se esconde y se encubre en la desidia generalizada tras el éxito del Transantiago:
– Primero y lo más importante, los bancos lograron hacerse de un ingreso por adelantado de 4.5 millones de dólares diarios, equivalente a 6 millones de viajes en Santiago. Bonita suma.
– Segundo, lograron bancarizar a los sectores más pobres de la sociedad, de tal forma que dentro de poco se podrá comprar el pasaje de bus a crédito, con los infaltables intereses.
– Tercero. Lograron sacar a todas las PYMES, las mentadas pymes del sector, entregando el negocio a grandes capitales y las pocas que han sobrevivido hasta el momento serán eliminados en fecha próxima.
– Cuarto, El Estado chileno financia con 290 millones de dólares este éxito y faltan más millones aún que entregarles a los bancos, llámese Administrador Financiero del Transantiago.
Si alguien niega que el Transantiago sea un éxito, es porque no sabe nada de Soberbia, de Desidia y principalmente de Buenos Negocios al alero del Estado. Como conclusión queda que, el modelo económico no está funcionando, o está funcionando para un sólo lado, el lado para el que siempre funciona (salarios “inmorales” al decir de la Iglesia , miles de Pymes arruinadas), por ello, todos los ingenuos se equivocan al creer que esto lo hicieron unos tecnócratas irresponsables: no, señor, aquí no hay ningún tecnócrata irresponsable, todo está fríamente calculado, el negocio continúa y continuará dando frutos a todos los niveles: total, el Estado paga.
Desde la llegada de Lagos al Gobierno, se inició este proyecto, primero se llamo PTUS, Plan de Transporte Urbano para Santiago, dirigido por Sr. Germán Correa, que es uno de los principales responsables de este éxito, con el cual me reuní en más de 10 ocasiones planteándole la preocupación que teníamos las Pymes del sector transporte, incluso en un debate en Televisión Nacional se lo recordé, el cual fue dirigido por la Periodista Pamela Jiles. Las purgas internas hicieron que saliera el mencionado personaje del escenario gubernamental.
Participé y participamos en reuniones con el ex ministro Carlos Cruz, en las que se le plantearon las mismas aprehensiones y además se le entregaron estudios que indicaban lo errado que estaban, tanto en el diseño del proyecto como en su implementación. Dada la importancia del tema se insistió a diferentes niveles de gobierno del Sr. Ricardo Lagos, explicando y demostrando, una y otra vez, fehacientemente, lo equivocados que estaban, sin resultado alguno. Decir que en más de 20 ocasiones me reuní con el ex Subsecretario de transportes, Guillermo Díaz, sería poco, siempre con el objeto de evitar esta catástrofe; pero la soberbia, la arrogancia, la codicia, la falta de profesionalismo, la prepotencia de todos estos personajes (¿personeros?) mencionados es digna solo de una novela de terror y, tal como a todo el mundo le consta, en esas manos estamos.
Con el objeto de evitar lo que ya parecía inevitable, golpeamos las puertas de los partidos políticos para, de ese modo, evitar lo que se venia encima, con el mismo resultado anterior. Nada pasó. El éxito del Transantiago, según ellos, estaba asegurado. A ninguno de estos “expertos” le cabía una sombra de duda.
Recurrimos entonces a los Tribunales de Justicia y, nuevamente, nuestros argumentos no fueron escuchados. Una vez más, todo fue denegado. No obstante, como decía por ahí un muy silencioso ex presidente, que en Chile las Instituciones funcionan, amparados en sus palabras, acudimos también a la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados, donde el actual Presidente de la Comisión Investigadora del Transantiago, el honorable Patricio Hales, lo menos que hizo fue mofarse de nuestras inquietudes, el mismo que ahora, al día de hoy, aparece como el gran desinformado, queriendo convencer a la opinión pública a través de los medios de comunicaciones que él es el gran engañado en un tema del que nunca tuvo idea. Falso, conoció en detalle las implicancias de ese proyecto y se reía de la gente que sabe de este tema de buena gana. Cabe destacar al lado de tanta burla y alegría, que el diputado DC Olivares, aparte de ser muy receptivo a los planteamientos hechos, se jugó por evitar la catástrofe.
Es inevitable mencionar a estas alturas la infinidad de reuniones que sostuve con los equipos técnicos de gobierno, encabezadas por Henry Marbran, y otros súper expertos. Obvio, sin resultados.
Paralelamente intenté, a través de la Revista del Transporte del Diario Las Ultimas Noticias, en varios artículos que escribí en la mencionada revista, evitar lo que sucedería. Finalmente, ya no se me publicó nada más; entiendo que luego de un tiempo, no pasé la censura.
Posteriormente, dada la fortaleza de nuestros argumentos, busqué el apoyo del mundo académico, específicamente de la Universidad de Chile, en el Área de Ingeniería de Transporte, tratando de que, con la independencia y peso académico que la caracteriza, nos apoyase en evitar lo que hoy sucede; sin embargo, pese a receptividad encontrada en ella, la Universidad hoy por hoy es lo que es y nada más. Otra institución que “funciona”
En una de mis últimas ingenuidades conversé con el actual Secretario General de la OEA, José Miguel Insulsa, quien me dijo que nada podía hacer.
Largo sería seguir con la infinidad de gestiones que efectuamos en su momento sin aburrirlos para explicar a cabalidad lo que se esconde. Lo que se esconde y se encubre en la desidia generalizada tras el éxito del Transantiago:
– Primero y lo más importante, los bancos lograron hacerse de un ingreso por adelantado de 4.5 millones de dólares diarios, equivalente a 6 millones de viajes en Santiago. Bonita suma.
– Segundo, lograron bancarizar a los sectores más pobres de la sociedad, de tal forma que dentro de poco se podrá comprar el pasaje de bus a crédito, con los infaltables intereses.
– Tercero. Lograron sacar a todas las PYMES, las mentadas pymes del sector, entregando el negocio a grandes capitales y las pocas que han sobrevivido hasta el momento serán eliminados en fecha próxima.
– Cuarto, El Estado chileno financia con 290 millones de dólares este éxito y faltan más millones aún que entregarles a los bancos, llámese Administrador Financiero del Transantiago.
Si alguien niega que el Transantiago sea un éxito, es porque no sabe nada de Soberbia, de Desidia y principalmente de Buenos Negocios al alero del Estado. Como conclusión queda que, el modelo económico no está funcionando, o está funcionando para un sólo lado, el lado para el que siempre funciona (salarios “inmorales” al decir de la Iglesia , miles de Pymes arruinadas), por ello, todos los ingenuos se equivocan al creer que esto lo hicieron unos tecnócratas irresponsables: no, señor, aquí no hay ningún tecnócrata irresponsable, todo está fríamente calculado, el negocio continúa y continuará dando frutos a todos los niveles: total, el Estado paga.
P.D Aun me faltan nombres por mencionar.
