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Agosto 18, 2026

Noche de radio con Humberto Díaz Casanueva.

Corría el frío invierno del 92, y en el  93.0 de la  amplitud modulada de Radio Nuevo Mundo se emitía el programa “Tiempo Latino,” conducido por Marcelo Zurita. A mi cargo estaba cada jueves la inserción cultural de difusión literaria con comentarios, notas y entrevistas. Ya meses atrás, asistí una lectura del poeta Premio Nacional Humberto Díaz Casanueva, me impresionó su voz gruesa: pareciera que ésta se expandía más allá de la tierra o quizá la tierra mas allá de él. En esa ocasión, el tema que trató con mayor énfasis fue la segregación racial en África, oportunidad en que leyó poemas del libro El niño de Robben Island, poemario cargado de un  derrotero testimonial  producto de su  misión diplomática en Africa Austral.
 
Este poeta, vivió todo el  ancho del siglo pasado ligado a los más significativos  hitos y a algunos sabios  hombres de la época, entre ellos: Ortega y Gasset de quien fuera tesista; Heidegger, de quien fuera  discípulo por aquellos días de incubación de la  Alemania nazi.

Sobre el autor, se pueden encontrar muchas referencias literarias, pero los estudios sobre su obra escasean, tal vez por la profundidad hermética de su temática.

Una tez blanca sube los ascensores de Estado 115


Su eréctil caminar, su tez blanca y la mirada de homos espermático perfectamente distinguible, entraban  al  recibidor de la radio justo cuando el minutero de la muralla dictaba las nueve de la noche.  Le tomaba del brazo Leonor, su esposa y amiga. Antes de entrar al locutorio intercambiamos  algunas ideas sobre  el esqueleto técnico del programa y al contrario del común de la gente, no le causaba problema ni pavor tomar el micrófono, ya eran costumbre los recitales y los abundantes discursos en las distintas comarcas de la poesía del mundo. Entramos al estudio, tomamos nuestras respectivas locaciones y Leonor, con la timidez  de gran dama,  se sentó en un sillón  al fondo del estudio, prefiriendo no intervenir en la mesa . Las promociones que habían salido al aire en el transcurso del día sobre la presencia de  Díaz Casanueva hacían repicar los teléfonos de la radio preguntando sobre la veracidad de la entrevista en vivo del poeta.   
 
6,5,4,3,2,1…termina la tanda comercial – se prende la luz roja y  Marcelo Zurita irrumpe… estamos en Tiempo Latino, en la radio del 93, tenemos la presencia de Eduardo Robledo quien nos trae como todos los jueves sus notas y comentarios… Para esta noche nos tiene un gran invitado que durante el día  ha sido anunciado para toda la sintonía de Tiempo Latino.
 
– En ese momento los periodistas, unos más imberbes que otros,  se aparecen detrás del suich para escuchar al maestro-
 
Efectivamente, Marcelo, estamos en “Tiempo Latino” con la visita de la semana que honra a esta emisora. La presencia de nuestro Premio Nacional de Literatura Humberto Díaz Casanueva. Nace en Santiago el  8 de diciembre  de 1908, ha desarrollado una nutrida carrera diplomática, inigualada por sus pares: cónsul y embajador, destacándose en el tema del Apartheid, que le marcara para todos los días de su vida. Hasta la fecha ha publicado 14 libros de poemas.  Escasamente, con  17  años obtiene su título de profesor en la Escuela Normal José Abelardo Núñez. Obtiene una beca para estudiar filosofía en Alemania, doctorándose en la Universidad de Jena con la tesis “De la Imagen del hombre en la filosofía de  Ortega y Gasset”.
El escritor Venezolano Mariano Picón Salas, lo invita para ser parte de la fundación del Instituto Pedagógico de Caracas. En el año 1929, durante la dictadura de Ibáñez, fue perseguido por su dura lucha magisterial, consiguiendo asilo en Uruguay. En 1955 conforma la nómina fundadora del “Grupo Fuego de la Poesía”. Dentro de los que se contaban, el Premio Nacional Julio Barrenechea, Carlos René Correa y José Miguel Vicuña,entre otros. En 1971 se le otorga el Premio Nacional de Literatura. 
 
 
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En ese ínter tanto, el invitado, muy atento escruta palabra a palabra la suma de su biografía-
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– Bienvenido a Tiempo Latino y muchas gracias por acceder a nuestra invitación,  partamos con nuestra primera pregunta.-

 
 
¿En ese recorrido por el mundo que usted ha hecho,  le deben haber ocurrido muchas anécdotas.  Hay alguna que le ha marcado en su poesía?
 
R: Hermosas  y trágicas, y perdone que lo diga con toda confianza y un poco adolorido. Yo estaba en Canadá, en pleno invierno, lleno de nieve y frío y me llega entonces un telegrama de Chile, en el que me dicen que mi madre ha muerto. Eso fue para mí un golpe tan grande que dejé a mi mujer y a mis hijos y salí solo a vagar en la noche tremendamente oscura pero iluminada por la nieve. Golpeé a las puertas de una iglesia pero estaba cerrada y seguí caminando hasta que volví a mí casa. Pensé en mí madre tendida, allá a lo lejos, en Chile. Pensé en mis hermanas que estarían llorando y escribí ese poema largo que se llama Réquiem y es tal vez uno de los poemas más conocidos en Chile. Seguramente, por ese dolor tan grande que todos sentimos cuando se muere la madre. Esa fue una experiencia tremendamente trágica.
No quisiera seguir con lo trágico, pero de todas maneras perdóneme que vuelva a insistir. Yo fui representante de Chile en El Salvador, país sobre el cual se habla mucho, en el que se ha verificado una guerra civil y han muerto más de ochenta mil personas. Me tocó llegar a ese país y conocer a su presidente, era un dictador. De su nombre nunca me olvidaré: Maximiliano Hernández Martínez. Este hombre  había despachado a veinte mil campesinos; sin embargo, él era teósofo y vegetariano. Siempre pendiente de cosas invisibles. Nos hacía a los diplomáticos seguirlo porque él creía tener la virtud, con un fierro, de encontrar en el campo un pozo del que manara agua.
Yo amo mucho El Salvador, lo considero un país maravilloso, tanto por sus paisajes como por sus indios, como por su gente que ha sufrido tanto. Espero que se llegue a una paz entre los salvadoreños.
 
       Usted ha logrado una mixtura entre la poesía y la filosofía; ¿cómo se funde esta relación y desde dónde proviene?
 
R: Algunos críticos, han considerado que mí poesía tiende un poco a la filosofía, pero  pongámonos de acuerdo entre nosotros. Yo he sido profesor de filosofía, me formé en Alemania, además con una tesis sobre Ortega y Gasset; me rechazaron la tesis dos veces, tuve que ir a España para hablar con  él y así poder corregir mí tesis, hasta que por fin la encontraron pasable para un estudiante extranjero. Naturalmente, quedó impregnado mi espíritu, no solamente de la filosofía de Ortega y Gasset, sino también de la conversación  que tuve con Ortega. Es decir, la filosofía para mí no es una disciplina de tipo  escolástico en que haya que enseñarles a los alumnos desde Platón hasta Kant y hasta Heideger (que fue mí maestro.) La filosofía lo lleva a uno al abismo del ser, a los misterios de lo que significa esta existencia. Imagínense ustedes, tal vez el filósofo más grande de la época, Martín Heidegger, que lo consideran tan difícil, para definir su filosofía  tiene un frase muy curiosa y a veces pintoresca. Dice  simplemente; “por qué las cosas son y por qué no son”.  Y realmente uno vive esta vida llena de tribulaciones, salvo cuando de repente uno va a la playa y mira el mar o va a la montaña y queda solo mirando las puntas nevadas de  nuestra gran cordillera. Ahí, en esos lugares, uno piensa en lo que significa  este milagro de existir, este milagro de la vida. Y también ahí se piensa en lo horroroso que es la muerte, a la que estamos todos condenados. Entonces,  esto naturalmente es filosofía. El filósofo no ha surgido con los filósofos griegos, también el hombre primitivo a través de sus religiones  tenía una especie de predisposición a pensar en estas cosas. Pensar ¡lo misterioso que es el hombre! Cómo hacer que esta vida tan corta sea lo más feliz posible para nosotros. En fin, todo esto es un nudo. Un nudo ciego, como dije en un verso que le gustó a mí gran amigo Vicente Huidobro.: Todo esto es un nudo/ la poesía no puede ser una canción de  pájaro distraído.
La poesía tiene, por la virtud de las imágenes, los símbolos, los ritmos, que trata de penetrar en el misterio del ser y arrancarle a nuestro enigma humano un poco más de la verdad que somos, para que esa verdad sirva realmente en la vida.
 
¿Cree usted que la poesía cumple alguna función en el mundo?
 
R: Mucho se ha dicho que la poesía es inútil, mí querido amigo. Usted me toca una especie de llaga. Siempre ando por las librerías y la poesía está en un rinconcito, nadie la compra, salvo algunos grandes genios nuestros o extranjeros por ejemplo, Neruda, Vallejo, Saint Jon Perse, Cladel. Naturalmente los grandes son los que se venden, pero hay tanto poeta ignorado que no tiene cómo publicar. Casi siempre los poetas son pobres. Yo admiro tanto a esos jóvenes que escriben hasta el amanecer y no saben cómo publicar y logran de repente que alguna revista les inserte un poema. Ahora ni los diarios publican poemas, antes los diarios tenían la virtud curiosa de publicar poemas. Me acuerdo el diario la Nación, la revista Zig Zag. Ahora los libros de poemas no se venden, como si la poesía fuera inútil y no es inútil. Es cuestión de nuestra enseñanza de pedagogía en la escuela, cómo no hacer que el niño no se aburra memorizando un poema y tratar que el niño se compenetre de la verdad de un poema. ¡Pero si los niños dicen poesía a cada rato, danzando, cantando¡ Los niños no pueden vivir sin poesía, la prueba es que Chile ¡de Norte a Sur! está lleno de poetas y nosotros los de la ciudad de Santiago los ignoramos, y son gente propensa a educar nuestra sensibilidad y a darnos a conocer una cantidad enorme de lo que podría significar la belleza y el dolor del mundo.
 
Don Humberto, ¿cuáles son los poetas que han influido más en su obra poética?
 
( Responde un tanto excitado, moviendo la cabeza en signo de negación)
 
R: Bueno, es bastante difícil contestar aquello. En primer lugar no acepto influencias, creo que ningún poeta ha influido en mí, lo que ha influido en mí han sido experiencias extraordinarias.
 
¿Está de acuerdo con lo que algunos  sostienen, que Neruda ha ensombrecido con su obra a su propia generación  y a las posteriores por el demasiado interés que se le da, lo que ha redundado en que otros poetas queden en el olvido?
 
R: No… no estoy  enteramente de acuerdo y es por lo siguiente: Yo creo que Neruda merece toda la reverencia, todo el cariño, toda la exaltación que nosotros le debemos. Primero, como gran poeta, no solamente de Chile sino de América y del mundo. Segundo: como un hombre honesto que se entregó a la causa del pueblo. A pesar de las peleas que tuvo, peleas  que ahora son pintorescas, con otro gran poeta de Chile y hoy tiene razón usted que ha sido muy olvidado, me refiero a Pablo de Rokha. Pero Neruda se habría opuesto a que lo ensalzaran demasiado porque él tenía un gran cariño y un gran interés en estimular a los jóvenes. Yo, estoy enteramente de acuerdo que le tributen a Neruda todos los homenajes que se merece y me parece muy  hermoso que sus restos vayan  a descansar a Isla Negra, así como se ha restaurado la tumba de Vicente Huidobro. Pero,¿ dónde está la tumba de Pablo de Rokha?¿ Dónde está la vida, la poesía de ese maravilloso poeta que es Rosamel del Valle? ¿Dónde están los libros de Gustavo Osorio que murió tuberculoso en la cordillera y que apenas unos cuántos saben que escribió unos versos magníficos? Eso es una injusticia. Yo creo que debemos ser devotos de Neruda, pero que Neruda no se convierta en la sombra del padre de Hamlet, ni que esta sombra ahogue enteramente a todos los otros poetas y especialmente a los poetas jóvenes. Creo que Neruda, no es un hombre que quiera encadenar a su  memoria a todos los chilenos. Es un hombre que quiere liberar especialmente a los jóvenes poetas porque a través de Neruda se vislumbra lo que es más grande que Neruda: el canto poético. Si le rendimos culto a Pablo, hagámoslo en una forma tal que no olvidemos a todos los demás que están trabajando de una forma tremendamente sacrificada, y, que a lo mejor entre ellos, es posible,  en alguna provincia de nuestro Chile, surja otro Pablo que está menospreciado.
 
-En ese momento se interrumpe la entrevista por un  flash de último minuto  desde la sala de prensa de la radio…
 
-Un artefacto explosivo, detonó esta noche a un costado de la puerta principal del Hospital Militar,  ubicado en la avenida Holanda.  El atentado se registró alrededor de las 21:45 horas y aparentemente no habría causado lesionados, pero sí daños menores en el frontis, principalmente vidrios y ventanas del establecimiento asistencial, como edificios  aledaños que resultaron totalmente destrozados. Testigos indicaron que la explosión ocasionó una fuerte honda sonora que conmocionó a los habitantes del sector oriente. Cabe hacer mención que en este recinto hospitalario castrense, se encuentra recluido el ex director de la disuelta DINA, general en retiro Manuel Contreras, quien está encargado reo por el caso Letelier. Pasadas las 22horas se constituyó en el lugar el Director del Hospital Militar, Coronel Atiliano Jara y en tanto efectivos policiales especializados realizan labor de registro en las afueras del recinto. La ampliación de esta noticia pronto a las 11 de la noche en nuestra edición nocturna de “Entre telones” . Eso es  todo desde nuestra sala de prensa, buenas noches.
 
–         
Estamos en Tiempo Latino con la entrevista de Humberto Díaz Casanueva-
(De inmediato el poeta aborda el micrófono con la urgencia de decir algo.)

 
-Qué curioso, ya que el informativo ha mencionado a mi amigo Orlando Letelier, permítanme que les cuente algo: en Estados Unidos éramos tres embajadores: Orlando Letelier ante la casa Blanca, Luis Herrera ante la O.E.A y yo ante las Naciones Unidas. Nosotros tres nos veíamos muy a menudo y recuerdo que  Fernando Alegría, que era agregado cultural en la Embajada de Orlando Letelier, un día organizó un recital y una fiesta para que yo fuera a Washington y recuerdo que  recité en la casa de Orlando Letelier ; Orlando  me dijo, “mira Humberto, tú tendrás la gracia de leer sonoramente versos pero si tú me dejas a mí yo también tengo mi gracia”. – Por supuesto que tú debes tener tus gracias escondidas, le respondo. –  No tan escondidas.- Llamó a su hijo y le dijo que le alcanzara la guitarra y Orlando Letelier no sólo cantó canciones chilenas, sino también tangos antiguos y se  dio una especie de contra punto, es decir, como payando. Yo creo que me ganó porque naturalmente él tenía a su favor una hermosa voz y su guitarra y yo tenía una poesía un poquito trágica, un poquito sonora, también. En el fondo, toda la gente quedó muy impresionada no tanto de mí, que me esperaban como escritor, sino de esta sorpresa que nos deparó Orlando Letelier, hombre de una gran alegría vital, a la vez de un gran coraje y de mucha inteligencia. Ese es el recuerdo que yo tengo de él.
 
– Qué bueno que nuestra conversación esté llena de anécdotas amenas- 
 
¿Qué significa para usted el quinto centenario?
 
R: Me interesa mucha la pregunta que usted me ha hecho; pensaba escribir algunos artículos al respecto. Cuando estuvo Alberti y fue recibido en la Universidad de Chile por el Rector y el Ministro de Educación, me tocó estar en la mesa, yo hablé sobre su obra, sobre su vida y la guerra civil española. Le dije: mira Rafael, en Chile, por ejemplo, acabamos de celebrar en la Academia Chilena de la Lengua, el día del idioma. Es decir, nosotros estamos encantados de hablar español, hablar castellano, me parece un privilegio. Y creo que no solamente nos enseñaron a transmitir el lenguaje, sino que felizmente nosotros hemos aportado a la riqueza del español una cantidad de elementos nuevos, palabras, ritmos, desde Rubén Darío para adelante. Le dije… con toda franqueza, mira, Rafael, no estoy muy de acuerdo en que se diga que Cristóbal Colón descubrió América, porque América ya estaba descubierta, estas tierras maravillosas que constituyen nuestro continente ya habían sido descubiertas por nuestros indios que llegaron a esta tierras posiblemente por el Estrecho de Bering o de la Polinesia y que se criaron y se extendieron aquí. Tuvieron su cultura,  de manera que los descubridores son nuestros antepasados, que muchas veces los menospreciamos. Eso se lo dije a Rafael y él me lo aceptó. 
Pero lo que yo quiero decir es lo siguiente: nosotros debemos celebrar el quinto centenario no del descubrimiento de América, sino el quinto centenario del encuentro de dos mundos. Porque cuando llegó Colón había aquí grandes pueblos con grandes culturas como los mayas. En consecuencia, el encuentro de dos mundos que se fusionaron y salimos nosotros que somos hijos de españoles y de indios.
 
¿Qué le pareció la noticia de la escritora sud africana Nadine Gordimer que acaba de ser galardonada con el Nobel de Literatura?
 
R: Ustedes saben que yo fui durante muchos años miembro de una comisión de las Naciones Unidas que recorría todos los países africanos tratando de recoger las  confesiones de los negros que escapaban de Sud Africa; escapaban de la cárcel, del suplicio y de la muerte. Eran interrogados por nosotros. Durante muchos años supimos de este tremendo mal que todavía aflige a Sud Africa que se llama Apartheid, o sea, el desarrollo aparte de los blancos y de los negros . Los negros que son  28 millones y los blancos que son cinco millones, los negros son oprimidos por los blancos y no tienen derecho a voto. Por suerte, el Presidente de Sud Africa Dekler ha comenzado las gestiones para darle la libertad a uno de los hombres más extraordinarios que a producido Africa y que se llama Nelson Mandela, que estuvo años y años preso. Dekler y Mandela, ambos están buscando caminos para tratar de darle los derechos humanos a los negros y a la vez que los blancos y los negros construyan una nueva Sud Africa.
       
¿En ese sentido me imagino  que es motivo de orgullo para usted también el nombramiento de Nadine?
 
R: En ese sentido, claro. Desgraciadamente no pude entrar a Sud Africa, pero leí los libros  de esta mujer extraordinaria, una mujer blanca, completamente caucásica. Todos los libros de ella se refieren a esta tragedia que le he estado esbozando. Ella no solamente escribe bien, yo la admiro mucho especialmente  tal vez más que sus novelas, sus cuentos son extraordinarios, además sus críticas tienen gran clarividencia. Nadine es una de las mujeres más extraordinarias de las escritoras del mundo y me parece que el Premio Nobel la ha distinguido a ella, pero al distinguirla a ella; ha distinguido también a una gran luchadora contra el racismo, por la cooperación de los blancos y los negros. 
 
En su libro el niño de Robben Island queda reflejada su preocupación por el   Apartheid.  Cuéntenos algo sobre  cuál es la fuente de ese libro.
 
R: Sí, para explicarlo… Robben Island es una prisión, en sus tiempos fue prisión de piratas y después fue prisión de negros. Este poema se basa en hechos auténticos, verdaderos. Nuestra comisión interrogó a una pobre mujer negra que nos mostró su espalda todavía con cicatrices de sus azotes que le dieron. Ella era madre de un niño que  tendría unos ocho años y que sin saber que era prohibido, jugaba con un niño blanco; este niño se llamaba Dipeco en su lenguaje negro y el niño blanco se llamaba Jimmy en lengua inglesa .
Ambos sin saber que existía la discriminación y Apartheid, jugaban juntos y así descendieron de la montaña y llegaron a la ciudad y los sorprendió un policía. Éste le pegó al niño negro, lo llevó a la cárcel de Robben Island y ahí murió este niño negro.
 
 
En Tiempo Latino, esta ha sido la entrevista de Humberto Díaz Casanueva, Premio Nacional de Literatura.
– Maestro, muchas gracias por su presencia y por honrar los micrófonos de esta emisora. Además, las felicitaciones de nuestros auditores que se han visto reflejadas en las innumerables llamadas telefónicas que ha mantenido ocupados a todo el equipo de producción de nuestro programa.
Muchas gracias y hasta pronto.
 

En eso se apaga la luz roja del locutorio y el controlador desde el swich indica con su dedo pulgar que la emisión ha salido perfectamente.

 
El poeta salió del locutorio tan fresco como entró, se despidió agradeciendo efusivamente con un abrazo y de la mano de Leonor, bajó por los ascensores de Estado 115 sin saber que esa sería la última entrevista que diera a una emisora radial.
En 1992 fallece el poeta Humberto Díaz Casanueva, llevándose casi un siglo a cuestas y teniendo la certeza de otro futuro para el hombre.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
RESEÑA DE SU LABOR DIPLOMÁTICA
 
 
Tal vez sea uno de los escritores que más cargos diplomáticos ha cumplido en el extranjero.  Ha sido Encargado de Negocios en El Salvador,  Secretario de la Embajada de Chile en Ottawa Canadá; Consejero de Chile en Washington; Consejero en  Lima, Perú; Cónsul General en Génova Italia; Cónsul General en Ginebra y representante ante los organismos internacionales; Embajador alterno en la delegación de Chile ante las Naciones Unidas, Embajador en Argelia, Embajador en Egipto. También ejerció como Embajador ante las Naciones Unidas, en la que conforma un grupo de cinco expertos para tratar el tema del Apartheid en  África Austral.
 
 

BIBLIOGRAFIA

 
Catorce libros lo han acompañado durante su vida arrojada a la poesía. 
Recién a los 20 años publica su primer libro, El aventurero de Saba, año 1926.
Cinco años después alumbra con el poemario Vigilia por dentro, año 1931.
El blasfemo Coronado 1940,  Réquiem, 1945, La estatua de Sal 1947, La hija vertiginosa 1954, Los penitenciales 1960, El sol ciego 1966
Sol de lenguas 1970, El hierro y el hilo 1980, Los veredictos 1981,
La Aparición 1984, El pájaro Dunga 1985 y
El niño de Robben Island 1986,

Vox tatuada 1992.