Nueva York.- La banda española Ojos de brujo llegó a Nueva York dispuesta a incrementar las huestes del flamenco mestizo con dos conciertos que abrirán brecha a su más reciente álbum, Techarí. Esta es su cuarta incursión en Nueva York, una ciudad que definen como un reservorio de sorpresas. Vienen de Los Angeles, California, donde el pasado 22 de junio iniciaron su gira estadounidense.
Durante dos días se apoderaron de la sala High Ligh Ballroom, inaugurada hace un mes en Chelsea, Manhattan, para expandir, según afirmaron, el espíritu de libertad que da nombre al disco (techarí significa libertad, en lengua gitana)
El grupo lo integran 10 intérpretes a quienes los cronistas de espectáculos les endilgan la etiqueta de world music, mientras ellos predican que su flamenco, veteado de hip hop, reggae, jazz, música electrónica y sonoridades cubanas, conserva su pureza original. Amigos de la experimentación, los tienta sin cesar lo nuevo, lo diferente, todo lo que enriquezca ese flamenco que, sin dejar de serlo, puede admitir las más disímiles pinceladas. Una gama semejante a la paleta de un pintor. Diego el Cigala ya le había señalado al género un parentesco con los boleros. Los dos tienen el mismo desgarramiento, sostenía. Dos conciertos en Nueva York le bastaron a Ojos de brujo para mostrar un abanico diverso, desde la seguidilla hasta el reggae afrocaribeño y la rumba catalana de estirpe legítima. De aquí irán a San Francisco y luego a Canada convocados por el festival de Montreal.
El grupo lo integran 10 intérpretes a quienes los cronistas de espectáculos les endilgan la etiqueta de world music, mientras ellos predican que su flamenco, veteado de hip hop, reggae, jazz, música electrónica y sonoridades cubanas, conserva su pureza original. Amigos de la experimentación, los tienta sin cesar lo nuevo, lo diferente, todo lo que enriquezca ese flamenco que, sin dejar de serlo, puede admitir las más disímiles pinceladas. Una gama semejante a la paleta de un pintor. Diego el Cigala ya le había señalado al género un parentesco con los boleros. Los dos tienen el mismo desgarramiento, sostenía. Dos conciertos en Nueva York le bastaron a Ojos de brujo para mostrar un abanico diverso, desde la seguidilla hasta el reggae afrocaribeño y la rumba catalana de estirpe legítima. De aquí irán a San Francisco y luego a Canada convocados por el festival de Montreal.
La banda se ha forjado en la marcha, sostienen sus integrantes. Son una grupo alternativo, de autogestión.
