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Agosto 18, 2026

¡Canta no más gaviota!

A fuerza de repetir las cosas uno termina por dar la impresión de estar un pelín rayado del LP, o bien de ser un rompebolas de mucho cuidado. En su defensa uno no puede sino argüir que los patriotas que manejan la manija utilizan una buena parte de su tiempo en esconder la pelota, inventar trucos de prestidigitación, hablar en difícil e intentar convencernos de que tenemos el privilegio de vivir en Jauja. Mira lo que pasa con los pobres en Chile, que según los ágiles del gobierno ya son una especie en vías de extinción a tal punto que hay un proyecto de ley para declararlos especie protegida.

¿Sirve explicar que la pobreza de la que hablan es un concepto estadístico que no tiene nada que ver con la realidad? ¿Sirve repetir que los criterios que miden la pobreza y la indigencia datan de la época de la dictadura? ¿Sirve demostrar que los niveles de pobreza dependen sobretodo de la definición del concepto?
 
En la copia feliz del Edén es pobre quién tiene un ingreso mensual inferior a 47.100 pesos para la población urbana, o inferior a 31.750 pesos si se vive en el campo (90 U$ y 60 U$ respectivamente). Gracias a esta definición restrictiva tanto el gobierno como los líderes de la Concertación pueden triunfar anunciando una significativa reducción de la pobreza que no corresponde a la realidad que viven millones de chilenos.
 
Nuestros próceres, que suelen ir a Europa (no está muy claro si a aprender o a dar lecciones), pudiesen inspirarse de los criterios europeos.
 
Eurostat, organismo comunitario, define la pobreza en términos relativos, y estima que el umbral de pobreza en Europa se sitúa a 60% del nivel de vida medio de cada país.  El nivel de vida medio es aquel para el cual la mitad de los hogares, o las personas, gana menos.
 
Aplicado a Chile, cuyo ingreso medio se estima en 315.000 pesos mensuales (600 U$), esta definición determinaría que son pobres los individuos cuyo ingreso mensual es inferior a 189.000 pesos (360 U$). Visto así, los pobres no solo no están en vías de extinción sino que, como los escándalos de corrupción, tienen una cierta tendencia a multiplicarse.
 
Nuestros niveles de remuneración hacen las delicias de las multinacionales y del gran capital visto que las tasas de retorno de la inversión en Chile (o los beneficios si prefieres) son muy superiores a la media del mundo desarrollado. Solo en el primer trimestre de este año las 600 empresas más importantes obtuvieron beneficios de cinco mil doscientos millones de dólares.
 
Gracias a millones de ciudadanos que no son pobres porque ganan más de… ¡47.100 pesos al mes!
 
Mientras tanto, diputados y senadores se quedan con las cifras europeas: su Dieta parlamentaria representa 41 veces el salario mínimo, mientras que en Inglaterra esa proporción es 6,5 veces, en España 12,2 veces y en los EEUU 15,6 veces.
 
Esto, desde luego, no puede sorprender a nadie: Jules Michelet ya afirmaba en el siglo XIX que “La política es el arte de obtener dinero de los ricos y los sufragios de los pobres bajo el pretexto de proteger los unos de los otros”. ¡No te jode!
 
Y si uno va a contarle todo esto a los regentes de los partidos de gobierno se da cuenta que el “no se oye padre” justifica lo que decía Coluche: “La dictadura es ¡cierra el tarro!, y la democracia ¡canta no más gaviota!”.
 
Definitivamente, tenemos que convocar una Asamblea Constituyente para refundar una República.