La Habana.- Investigadores y estudiosos de la obra de Hemingway procedentes de varios países, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña y Argentina, se reúnen en Cuba tras la huella de un escritor que marcó pautas definitivas en la literatura. Con una frecuencia anual, la cita la auspician el Museo Ernest Hemingway de Finca Vigía -la mansión colonial donde vivió durante sus últimos 22 años- y la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo, con sede en La Habana.
El escritor norteamericano llegó a la isla, por primera vez en 1928. Desde entonces ejercería sobre él un influjo permanente, plasmad en uno de sus libros de más largo aliento, El viejo y el mar. A ella le dedicó el Premio Nobel de Literatura recibido en 1954.
“Amo este país y me siento como en casa; y allí donde un hombre se siente como en casa, aparte del lugar donde nació, ese es el sitio al que estaba destinado”, afirmaba al aludir a Cuba. Soy “un cubano sato”, aseguraba.
Inaugurado la víspera, la primera jornada del Coloquio tuvo una repercusión especial con la presentación de un DVD sobre la presencia del autor en la isla.
Fruto de una investigación exhaustiva, el audiovisual incluye imágenes inéditas hasta ahora, una biografía y un recorrido por los predios de Finca Vigía, recién restaurada y realzada por el verdor de una vegetación exuberante.
En ese lugar terminó su novela Por quien doblan las campanas y Adios a las armas. La isla, con su peso afectivo, late en El viejo y el mar, así como en el volumen Islas en el golfo.
Muchos de los pasajes de este último libro transcurren en el restorán bar Floridita, donde una escultura en bronce lo perpetúa, acodado a la barra. Frente a él una copa vacía en espera del daiquirí salvador con el que Hemingway paliaba el calor ardiente del trópico.
En declaraciones a la prensa, la directora del Museo Hemingway, Ada Rosa Alfonso, destacó una ponencia del estudioso italiano Wido Guerrera sobre la tauromaquia y las mujeres en la vida de Hem o Papa, apodo que trascendió muy pronto el círculo de sus amigos.
Los objetivos de esta 11 reunión -dijo- son intercambiar experiencias con especialistas e instituciones afines.
Quienes asisten tienen reservado un momento especial: la proyección del animado El viejo y el mar, del cineasta ruso Alexander Petrov, ganador de un Oscar en el 2000. Otra vez Hemingway en Cuba.
