Todo tiene su origen en los gobiernos del PSOE en los años ochenta del siglo XX. Allí se produce el punto de inflexión. Felipe González buscaba una visión despolitizada hacia América latina ligada a intereses económicos, mientras tanto, ponía sus miras en un discurso europeo y atlantista. Es el fin de las concepciones anti-imperialistas del PSOE. El nombramiento de Fernández Ordóñez, un empresario y de trilateral, en la cartera de exteriores es significativo. La política con América latina comienza un nuevo ciclo, busca separar la acción del Estado, el gobierno, y los partidos políticos. Igualmente, Felipe González apoya a los Estados Unidos y promueve la contrarrevolución en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, en contrapartida consigue que las empresas españolas puedan actuar sin cortapisas en la región. Un acuerdo de caballeros. La crisis de la deuda externa favorece los empresarios españoles que entran a saco en medio de los fastos del quinto centenario. El PSOE mantiene la estabilidad económica y Felipe González logra la última reelección. Pero es la claudicación de la soberanía en materia de política exterior. Cualquier decisión sobre América latina que afecte el orden geo-estratégico de los Estados Unidos deberá ser consultada. La visión hemisférica diseñada por el pentágono se traslada a la Moncloa.
Por otro lado, organizaciones paralelas como ONGs para el desarrollo pueden contar con dinero público capaz de hacer revertir bajo falsos proyectos una parte del mismo hacia las organizaciones. Esta actividad lleva dos décadas siendo una forma de vida y de militancia política del Partido Popular, el PSOE no menos que del resto de la derecha e izquierda. En este sentido, existen otras instituciones para el estudio y fomento de la democracia, la paz, el desarrollo, la cooperación, la negociación creadas por el PSOE y el Partido Popular, partidos parlamentarios mayoritarios que atesoran mas del 70 por ciento del total de fondos públicos todo un logro. Hablamos de cientos de millones de euros. Se trata de un proceso que forma parte de la política interna de concesiones. Sin contar ayuntamientos y Comunidades autónomas. América latina es un filón de dinero político. Piensese que en Madrid Ana Botella, esposa de Aznar y concejal de bienestar social en el Ayuntamiento ha dado a las organizaciones no gubernamentales encubiertas de su partido un trato de favor para los proyectos de cooperación que terminan por ser verdaderas campañas de proselitismo. Al día de hoy, se obtienen acuerdos espúreos donde el Partido Popular y el PSOE se dividen los fondos en detrimento de las ONGs las independientes para así continuar disfrutando del reparto del pastel.
América latina es una imagen que se traduce en votos en las elecciones internas. Son muchos los jóvenes que se articulan a las ONGs y están sensibilizados con la pobreza o la migración y lo proyectan como un símbolo de su Abuenismo@. Pero son los empresarios quienes asumen la dirección de política exterior cuya lógica está fundada en los intereses del capital transnacional acorde con la dinámica de la economía de mercado. El siglo XXI, unió al PSOE y el PP en su visión latinoamericana: un mercado grande y libre. Ambos partidos, ademas de los nacionalistas PNV y CiU, son cara y cruz de la misma moneda. En la dirección del BBV y del Santander hay por igual representantes de todos ellos.
