No debe preocuparnos. Su impunidad pasará a la historia como la gran responsabilidad del Contorsionismo y sus crímenes están debidamente acreditados en cada expediente, en cada testimonio, en cada diligencia judicial, de cada causa de DD.HH. tanto en Chile como en España y Francia, entre otras naciones.
Su calidad de criminal internacional es incontestable y así será enterrado para oprobio y vergüenza de todos los que directa o indirectamente, por acción u omisión, lo han defendido, desde las filas del Ejército al gobierno de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet, pasando por un sinnumeros de innombrables en el Senado y la Cámara de Diputados y otras “esferas” dedicadas al mangoneo político desde 1990.
