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Agosto 18, 2026

La transformación de los valores se realiza a partir del trabajo

En Chile no existe un mercado laboral concreto al cual puedan recurrir trabajadores cesantes, profesionales jóvenes, técnicos especializados, secretarias, obreras textiles o de otros rubros manufacturados. Las alternativas que se presentan son ofrecidas a través de diarios y contactos informales que se transmiten de voz en voz, pero que resultan insuficientes para acceder a una postulación laboral.

 

Entonces, surgen diferentes formas, bastante folclóricas, latentes y en conocimiento de la masa laboral, los empleadores, el Estado, la Iglesia, los partidos políticos, para conseguir un empleo. Se trata de la pitutocracia, la politocracia, la parientocracia, o en última instancia, el origen sanguíneo de cualquier postulante: los hijos de italianos, franceses, alemanes, o de cualquier otro país europeo. Cuidado con ser emigrante latinoamericano y tener tez morena, pues entonces surge de inmediato la desconfianza del empleador.

Más de algún académico especializado en comunicaciones ha sostenido que, la imagen personal es el antecedente de mayor gravitación que evalúan los entrevistadores, luego la disposición, el grado de personalidad con que el postulante comunica su perfil, para relevar a un tercer lugar, sus ideas respecto de la función a la que aspira desempeñar laboralmente.

Se agrega a estos procedimientos, la selección curricular que hacen las empresas destinadas a prestar este tipo de servicios. En más de una oportunidad se ha dejado en evidencia que aquellos  que ofrecen trabajo a través de avisos públicos, tienen resuelto al postulante con antelación y por lo tanto sólo están cumpliendo con una formalidad que le de una mayor cobertura a su convocatoria. Es así, como miles de currículo de personas que buscan empleo, terminan siendo enviados a los canastos de papeles o incinerados como basura de la oficina.

Respecto a los empleos del Estado, es y no es un misterio, el procedimiento empleado para llenar una vacante disponible en alguna de sus instituciones. ¿Cuándo y por qué se produce un espacio laboral?. Generalmente se trata de casos en que el titular jubila, es despedido, trasladado, o se crean por la ampliación de un servicio, otras necesidades que requieren de una mayor cantidad de personal. El dilema que surge en estos casos es, como accede a estos cargos disponibles un ciudadano con la capacidad administrativa o técnica, pero que no tiene relaciones con las instituciones que requieren de nueva masa laboral. Un misterio, un verdadero misterio, porque si existen informaciones oficiales, los niveles de expansión de la información se reducen a un periódico que contiene un número de páginas relacionadas con el mercado de la oferta y la demanda de trabajo, pero cuyo alcance es muy limitado para mantener informado a un contingente laboral pasivo que puede alcanzar al millón de personas.
Entonces, frente a la ausencia de un mercado formal y objetivo del trabajo, se entreteje en el sistema este laberinto cerrado y distante, donde la persona debe recurrir a algún tipo de recurso imaginativo u de otra índole, destinado a alcanzar su objetivo: trabajar.

Aquí aparecen estas modalidades de nuestro acerbo nacional como son la pitutocracia, la politacracia o la parientocracia. El pituto es el contacto informal directo o través de intermediarios, destinado a otorgar una “pega” a un amigo, a un vecino, o a la hija de un amigo del amigo, las variables al interior de este procedimiento son casi infinitas. Tu me debes un favor y yo lo retribuyo con otro, y de esta forma construimos una forma de acceso al trabajo que anula el funcionamiento de la oferta y la demanda. El sistema liberal en la economía deja de funcionar en el marco de este concepto.

Luego, tenemos el de la politocracia, fenómeno vastamente conocido, que permite que una persona que presta servicios al mundo del poder en cualquiera de sus formas súper estructurales, acceda a un empleo, por sus relaciones de obediencia y articulación con la pirámide, donde pasa a ser una pieza del engranaje, que cumple con las funciones que se le asignan.

No pongo en duda, que existan sujetos capacitados en la selección que se hace, pero se advierte, una perdida de la capacidad de ejercicio de la crítica frente al funcionamiento de los que son sus empleadores temporales. Esta forma de acceso al trabajo, se produce principalmente, en los cambios o transferencias del poder de un sector a otro. Sale la derecha, después de 17 años de dictadura, y entra la Concertación, y los equipos varían desde las piezas principales hasta el personal de servicio. Claro está, que la derecha ha sido más hábil en el sentido de proteger a sus funcionarios incondicionales, a través de una ley dejada por el pinochetismo conocida como “la ley de inamovilidad funcionaria”.

Finalmente está la parientocracia, recurso usado por aquellos que disponen de algún tipo de autoridad para instalar a sus parientes en cargos administrativos en las empresas o en el Estado. El procedimiento también es variado en este contexto, y consiste entre varias formulas, en negociar entre diferentes funcionarios investidos de algún rango para colocar a sus parientes en el espacio del otro, de esta manera, el personero no se relaciona directamente con los suyos, porque ha conseguido un acuerdo razonable que encubre la incorporación de familiares a un espacio de trabajo distante y diferente al propio.

Lo más probable es que, existan otras estrategias de acceso al trabajo en nuestro país, y por lo tanto sin caer en un moralismo que condene desmedidamente nuestra falta de rigor para abordar este tema por parte de los que crean y ofrecen empleos, es necesario sugerir una nueva modalidad, que podríamos llamar “de la meritocracia”, vale decir, la sencilla observación por parte del empleador de las capacidades personales del postulante, evitando asociarlas con vínculos afectivos, relaciones políticas o de alguna de naturaleza consanguínea, simplemente por el mérito de sus antecedentes y los deseos del postulante de acceder a un trabajo de manera digna y transparente.