No cabe duda que este es un punto preocupante, sobretodo para el país con máximas aspiraciones de crecimiento en América latina. El desarrollo del sistema imperante en los últimos 30 años ha sido raudo y aplastante. Un ejemplo tácito se ve reflejado en que hoy uno ya no identifica a su vecino por su nombre, éste, ha pasado a ser una mera “chapa”, por lo que ahora se acostumbra decir: “Jorge Sanhueza, no, no me suena. –Pero como hombre, Jorge, el del Fiat Siena Rojo – Ah, el compadre del Siena, sí ,sí, es repasaò ese gallo” .
Pero esta esquizofrenia no solo abarca el ámbito de la cotidianeidad, también da alcance a las altas órbitas estatales y privadas.
Mientras la Presidenta Bachelet y sus ministros afirman su agenda de gobierno sin escuchar las voces que provienen del pueblo, en TVN, empresa del Estado, se está comenzando a pedir en los currículos de los periodistas no solo sus características básicas de investigador, sino que además deben saber maniobrar cámaras modernas como la digital DV-150 y extender al máximo sus conocimientos para desarrollarse en el campo de la producción, lo que provocará focos de cesantía en nombre del famoso “Abaratamiento de Costos”.
Otro caso de esquizofrenia se denota en el “caradurismo” de los empresarios aduciendo que la crisis económica que azota a nuestro país, (cruelmente reflejada en el desempleo y las bajas de sueldo) se soluciona bajando tasas, creando empleos de medio turno y pasándose por el ANO las leyes laborales, cuando es sabido, incluso a través de informes de organismos internacionales, que Chile es uno de los países que peor redistribuye su ingreso.
Anote otra más, entre tanto el ejecutivo se jactaba que Chile era reconocido en el mundo como uno de los gobiernos menos corruptos del mundo, sacando a relucir en todos los noticiarios la transparencia de su gestión, un grupo de funcionarios del aparato del Estado, usufructuaban de éste en el caso Chile Recortes.
Sin duda que esta enfermedad se ha ido expandiendo a la velocidad del rayo, en comparación al tiempo en que duermen “siestas de oso” los proyectos de leyes realmente necesarios en el Congreso en Valparaíso.
No es menos grave el alza de sistemática de la bencina que todos los chilenos tendremos que amortizar. Se propuso que las multinacionales del cobre asumieran este costo social, sobretodo después de la firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU, subiendo la “bicoca” que pagan en impuestos, pero los poderes fácticos de nuestro país saltaron como gallinas cluecas para defender sus intereses, llevándonos a dos puntos neurálgicos de esquizofrenia: por un lado, que los pobres de la clase media financien los proyectos sociales que van en beneficio de los más desposeídos y por otro, que justo en los momentos en que la gente comienza a perder el miedo a gastar y endeudarse suben las cargas provocando ineludiblemente una merma para la famosa “reactivación”.
El sistema Binominal es otro de los síntomas de la enfermedad. Se supone que el plebiscito del 88’ se hizo para obtener la tan ansiada democracia y ésta significa el gobierno de todos. El problema es que TODOS parecen ser solo algunos. Se supone que cualquiera puede llegar al Congreso y que todos los sectores estarían representados en el poder, pero las “huinchas”, solo las cúpulas de la derecha o la Concertación (qué diferencia habrá) se toman el café caliente y el resto lava las lozas sucias.
Pero donde más se nota la amenaza de la esquizofrenia es en la televisión. Esta llegó con el Mundial de 1962 y su propuesta fundamental era educar y entretener. Pero el paso del tiempo suele ser nefasto. Hoy la entretención o “ahuevonamiento” se ha tomado las pantallas de la TV. El rating es el nuevo emperador, una cajita inconsistente conocida como people Miter puesta en no más de 250 hogares de Santiago (las regiones no pertenecen a Chile) decide la inversión publicitaria de las empresas, y lo que es peor aún, lo que la gente Tiene que ver.
Así es como observamos distantes que un aparato que debe mostrar la idiosincrasia del chileno se ha transformado en Odio Sin Gracia, en una caja de vanidades en donde los más Estúpidos(as) son las “estrellas” y los que realmente valen son destinados al destierro o a la programación por cable.
Esquizofrenia, una palabra cualquiera del diccionario, pero desde hace ya un tiempo pareciese ser la más importante para los “ahuevonaos”.
