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Agosto 18, 2026

Chomsky en la “U”

El Salón de Actos de la Casa Central de la Universidad de Chile se vistió de gala para recibir a uno de los grandes analistas de la actualidad, el norteamericano Noam Chomsky. Me resultaba curioso estar allí, invitado por un gran comunicador chileno, Sergio Campos, cuando apenas llevaba horas pisando de nuevo territorio chileno, después de 33 años de ausencia. O sea, mi retorno no podía comenzar con mejor pie.

En las puertas, un control férreo, incluso exagerado, diría yo. Luego comprendí el por qué: decenas, más bien centenares de jóvenes peleaban por entrar para oir al veterano analista. Y en este aspecto, un acierto de la Escuela de Periodismo de la U: planteó la masividad de la comunicación, llevando la palabra del charlista a través de circuitos de televisión y de videoconferencias a diversas  salas y escuelas de la citada Universidad, atestadas de muchachos. O sea., se multiplicó la palabra, se masificó el análisis y se posibilitó que un mayor número de jóvenes recibieran tan magnas enseñanzas. Un siete para los organizadores por ello.

Chomsky tiene pinta de abuelo sabio: pelo cano, con un “descuidado” peinado y una mirada de pillo a través de los ojillos que le brillan entre las arrugas del entrecejo.

Ceremonia sobria, donde le declaran Doctor Honoris Causa. Honoris no sólo para él, sino también para nuestra Casa de Estudios Superiores, porque no todos los días nos encontramos con personajes de tanta estatura. Estatura moral, por sobre todo, porque sus palabras sencillas y puntudas demuestran que se ha llegado a ellas por el largo camino del estudio y de la meditación, de la enunciación y comprobación. Seguro que en ese camino, Chomsky se encontró con muchas piedras de los intereses creados, con guijarros de la incomprensión, con las rocas de los manipuladores de las sociedades. Pero ha sido capaz de sortear esos obstáculos y ascender la cuesta de la credibilidad con pleno exito. Ahora Chomsky es respetado y su palabra, temida. Sus verdades son como puños: cuando golpean, dejan al borde del adormecimiento. Cuando destacan conceptos, son capaces de acariciar.

Chomsky tiene la virtud de desarrollar los temas con un hilo conductor impecable, con una capacidad de análisis que es seguido sin pestañar, con conclusiones a las cuales todos llegan sin dificultades. Sin duda que es de admirar: su poder de síntesis permite meter en una pequeña caja de sabiduría los hechos históricos que mueven al mundo de hoy. En la U se paseó por países, acontecimientos y personajes con la velocidad de un rayo, pero con la claridad de un amanecer. No puedo dejar de decirlo: soy coincidente con tanta aseveración demostrada. Me alegro de que cientos de jóvenes chilenos pudieran conocerlo. Me alegro porque en mis primeras horas del retorno, también tuve la suerte de oírle y escucharle. (Y si usted, amigo lector,  tiene interés en saber lo que piensa, formarse una opinión y ampliar su propia visión de las cosas,  busque sus escritos en www.elclarin.cl, o navegue en internet y bucee en sus comentarios…¡aprenderá muchísimo!).